F. Mollá.- El Hospital Gregorio Marañón ha inaugurado una sala de juegos para los niños enfermos de cáncer ingresados en el centro, gracias a una acción solidaria llevada a cabo por la empresa juguetera Playskool y la Fundación Aladina, denominada ‘85.000 sonrisas’.
La sala consta de un recinto con videojuegos, juegos de mesa y mobiliario para que los niños puedan jugar y realizar actividades lúdicas con sus familias y el personal sanitario y voluntario del hospital.
En estos momentos, hay doce pacientes oncomatológicos ingresados en la tercera planta del hospital infantil, si bien durante el año pasado el número de ingresos ascendió a 420.
“Aquí tienen la posibilidad de jugar y cuentan con un espacio más amable para estar con sus familiares, lo que para nosotros representa muchísima ayuda. Es la manera en que los niños disponen de un espacio más para abrirse al resto de la sociedad y así que sean visibles al resto de enfermos. La característica más humana de estos espacios de juego es fundamental”, asegura el presidente de la fundación Aladina, Paco Arango.
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