Los madrileños dan la espalda a Felipe VI

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S. R.- Madrid se blindó este jueves 19 de junio de 2014 por el acto de coronación del nuevo Rey Felipe VI. La ciudad amanecía desierta y sin apenas tráfico en la zona centro, que se encontraba blindada desde las aceras hasta las azoteas. Miles de policías, francotiradores y helicópteros velaron por la seguridad del evento que transcurrió sin incidencias. Pero la respuesta ciudadana no fue la prevista por la organización, que preparó amplios espacios para el público y encargó 100.000 banderines nacionales para que los madrileños los agitaran al paso de la comitiva real. Si bien la zona de la Carrera de San Jerónimo y la Plaza de Oriente estuvieron más abarrotadas, el recorrido apenas tuvo seguimiento ciudadano, viéndose aceras medio vacías.

Tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid engalanaron sus sedes con banderas y fotografías gigantes de los Príncipes de Asturias y decoraron el mobiliario urbano con cientos de banderas y flores con motivo del nuevo nombramiento real, “un día histórico”, pero los vecinos de la capital no lo sintieron así. Y apenas varios centenares se apostaron a ambos lados del recorrido de la comitiva que recorrió el tramo que separa el Congreso de los Diputados del Palacio Real para ver a los Reyes, que acudieron en un Rolls-Royce descapotable. Muy lejos de lo esperado.

El número de ciudadanos que asistieron al encuentro de los nuevos Reyes en este jueves festivo con motivo del Corpus Christi distaba mucho del que se congrega habitualmente para dar a la bienvenida a jugadores de fútbol de la capital o ver el Desfile Militar del 12 de octubre e incluso era mucho menor que el día de la boda de Felipe y Letizia, el 22 de mayo de 2004 cuando llovió a mares.

Este jueves 19 de junio de 2014 había 31 grados de temperatura y miles de madrileños habían abandonado la capital con motivo del puente pero los cientos de miles que estaban en Madrid prefirieron no salir al encuentro de sus majestades.

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Escaso apoyo popular en la calle

En el primer tramo del recorrido, tras girar de la Carrera de San Jerónimo al Paseo del Prado, apenas había dos hileras de personas a la espera del Rey. Y la Plaza de Cibeles estaba prácticamente vacía, como la subida de la calle Alcalá. Y en la Gran Vía, la Policía había colocado las vallas a una distancia considerable de los edificios para dar cabida a miles de madrileños pero no acudieron tantos como se esperaba, como mostraron las imágenes aéreas.

Felipe hizo su recorrido a bordo del coche oficial de pie y saludando a los madrileños ubicados a derecha e izquierda a su paso entre gritos de ‘viva Felipe’ y ‘guapo’. No se vio ninguna bandera republicana en el recorrido pues estaba prohibido portarlas para no deslucir el evento que grababan cientos de cámaras de decenas de países. Había controles policiales revisando bolsos y maletas.

El coche circuló despacio en los primeros tramos del trayecto y más rápido en su parte final, sobre todo en la cuesta abajo que lleva de Callao a la Plaza de España. Estos dos tramos, el primero y el último fueron los más abarrotados, estando a medio llenar las calles centrales, a las que se acercaban los turistas y curiosos sin provocar aglomeraciones.

Un centenar de asistencias y cinco detenciones

Samur-Protección Civil realizó 98 asistencias médicas, en su mayoría en la Plaza de Oriente, donde miles de personas se congregaron para presenciar el saludo desde el balcón del Palacio Real.

Y horas después, la Policía Nacional detuvo a cinco personas, una de ellas el expolítico Jorge Verstrynge, en la concentración a favor de la República y del derecho a decidir que se inició a las 20.00 horas en la Puerta del Sol.

A la concentración, convocada por la Coordinadora 25S y no comunicada oficialmente a la Delegación del Gobierno, asistió un centenar de personas con banderas republicanas y carteles en contra de la Monarquía.

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