Atendiendo a la #SpanishRevolution o cómo entender lo que sucede en Sol

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P. Horrillo.- Si hace una semana alguien hubiera dicho que Madrid se iba a convertir en el epicentro de un movimiento ciudadano sin precedentes, nadie le hubiera creído. Pero la realidad supera siempre la ficción. El pasado domingo 15 de mayo, la plataforma civil “¡Democracia real ya!” convocó una manifestación en 50 ciudades españolas bajo el lema “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros. Toma la calle”. Pese al éxito de asistencia y a la heterogeneidad del público que asistió, nadie podía suponer lo que iba a ocurrir después. Una vez terminada la movilización, un grupo de unas 40 personas decidió quedarse en la Puerta del Sol de forma pacífica pero continuando con la protesta. Posiblemente, nada habría pasado si en la madrugada del martes los antidisturbios no los hubieran desalojado de allí. La innecesaria actuación provocó un efecto multiplicador que nadie había calculado.

A partir de ese día, a la Puerta del Sol ha ido llegando cada vez más gente que quería apoyar la movilización y protestar contra la prohibición de concentrarse. Y los medios les han bautizado como “jóvenes antisistema” como si eso fuera un insulto. Protestan contra el sistema, sí. Como dice una pancarta “Yo no soy antisistema. El sistema es antiyo”. No creen en un sistema que favorece a unos pocos y que, cada vez, hace vivir peor a la mayoría. La mítica plaza de Madrid se ha llenado de personas de todas las edades, también de hombres y mujeres de más de 50 años. Ellos, que vivieron la Dictadura y la Transición, pensaban que sus hijos tendrían una vida llena de oportunidades ya que habían estudiado una carrera. Ahora ven su sueño hecho pedazos y a sus hijos y a sus nietos pasándolo mal: sin trabajo, sin casa, sin futuro; y entienden y apoyan las protestas (de un civismo y pacifismo encomiables), porque se sienten defraudados.

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Este jueves, otro cartel rezaba: “Nos habéis robado demasiado, ahora lo queremos todo”. Quizá porque vivimos en un país en el que se inculca la idea de que el político, cual animal de costumbres, se excede por naturaleza y que, mientras le dejen a uno vivir, hay que permitir que esta raza que campe a sus anchas. Por ello, el sentir general sostiene que la clase política ha sobrepasado los límites y, además, que es el pueblo el que tiene que pagar los desmanes y seguir viendo cómo los mismos de siempre se reparten el pastel. En las protestas, no sólo se gritan consignas contra los partidos mayoritarios, también otras sobre los bancos y los mercados. Todos ellos han provocado o permitido la crisis; esa que los ciudadanos movilizados se niegan a seguir pagando.

Redes muy ‘sociales’

Algunos expertos han explicado (en alusión a las revueltas de los países árabes) que las redes sociales eran importantes pero no suficientes para conseguir que la población saliera a la calle. Puede que en los casos de Túnez y Egipto esto sea verdad. Pero la #SpanishRevolution es un fenómeno que se ha gestado a través de Twitter y Facebook fundamentalmente. Por ese motivo, a los políticos españoles (analfabetos digitales en su mayoría) les ha pillado por sorpresa. Y, aunque ese ha sido el inicio, hay gente mayor que no hace uso de estas tecnologías pero que ha visto con buenos ojos lo que “sus jóvenes” están haciendo y piensan apoyarles hasta donde haga falta.

El ambiente que se ha respirado en la Puerta del Sol estos últimos días ha sido principalmente festivo. Se percibe entre los que llegan por primera vez una cara de sorpresa y, de su expresión, es posible adivinar lo que piensan: “Esto es increíble, no parece Madrid”. Sienten que lo que está pasando tiene un carácter histórico, el primer paso hacia un cambio social sin precedentes en este país, y no quieren perdérselo. Ayer viernes, fue el día con mayor afluencia de gente y, pese a la resolución de la Junta Electoral Central de prohibir manifestaciones, Sol era un hervidero de gente, mayor que el de cualquier noche de fin de año. Un minuto de silencio ha precedido las campanadas que iniciaban el comienzo de la jornada de reflexión, y se ha terminado con un aplauso colectivo ensordecedor, junto con el grito unánime de “El pueblo, unido, jamás será vencido”. Desde #AcampadaSol se habla de continuar con “el ejercicio de reflexión colectiva”, que también explican en un comunicado.

Ha sido una noche épica y éste puede ser el primer paso de un gran cambio en el papel de los ciudadanos en las sociedades democráticas. El objetivo, según lo que se habla en las asambleas que se celebran en Sol y en el resto de España, no es a corto, sino a medio y largo plazo. Las concentraciones, repetidas en plazas de todo el país y en muchas capitales europeas (como réplicas de un seísmo), pueden agitar las conciencias de los ciudadanos.

Ahora toca votar

De cara al domingo de elecciones, el mensaje que repiten muchas personas que están en la Puerta del Sol es claro: hay que ir a votar. Pero que se vote en conciencia. Que se analicen las alternativas políticas en cada ciudad, que las hay, para cambiar la situación actual; y que, a partir de ahora, la sociedad vuelva a hacerse cargo de la vida política de nuestro país, porque nos va mucho en ello.

Una vez pasado ese día, la #SpanishRevolution no tiene intención de parar. Muchas personas pretenden (con buen criterio) seguir hasta conseguir los objetivos que, en Asamblea, estos ciudadanos han propuesto. La plataforma “Democracia real ya” los expone y los explica aquí.

A esta revolución están invitados todos lo que quieran y dependerá de todos que no quede en un tratado de buenas intenciones. Como rezan otras pancartas, “¡Nosotros votamos, nosotros decidimos!”

Fotos: G. Bravo (Zonaretiro.com)

· Ver más imágenes de la acampada

 

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2 Comentarios

  1. Ademas puedes decir que no hablas de oidas como otros, sino que has estado en el sitio y conocido a la gente que ha protestado. Informacion de primera mano.
    Gracias.

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