J. E. Villarino.- La alcaldesa de Madrid se apunta a que el tren AVE llegue a la T-4, lo mismo que José Blanco en su momento. Sólo que añade, cuándo haya dinero. Como si los despropósitos con dinero fueran menos despropósitos. Nuestros políticos todavía no han asimilado que han cometido derroches, que por ser en época de vacas gordas, no por ello, dejan de ser derroches. Pero, no sólo eso, en tiempos de vacas flacas, han seguido derrochando y todavía siguen. Erre, que erre.
Está de moda la intermodalidad AVEs-Aeropuertos y dicho una vez, como parece que queda bien, todo el mundo se apunta a defender esta opción, y los primeros, los políticos que lo repiten como papagayos por doquier, sin saber si es procedente, si se dan las condiciones para que así sea, sin reparar en sus costes, sin estudiar otras alternativas, sin evaluar la viabilidad del proyecto. En definitiva, sin saber hacer la “O” con un canuto en la materia. Es como si defendiésemos lo siguiente: como la aspirina es uno de los grandes hallazgos de la farmacología y sirve para tratar muchas dolencias, que nos receten siempre, al menos una aspirina, por si acaso. Pues lo mismo, allí donde haya una estación de AVE y un aeropuerto cercanos, conectémoslos por lo que pueda pasar, venga a cuento o no, y cueste lo que cueste. Luego, ya veremos.
Hay circunstancias, las menos, en que localizar juntas una estación de AVE y un aeropuerto puede ser procedente como solución intermodal eficiente. En otros casos, no. Este es el caso, valga la redundancia, de Madrid, cuya capital cuenta con dos terminales para Alta Velocidad, en Atocha y Chamartín, unidas por un costosísimo tunel que atraviesa subterráneamente nuestros barrios de Retiro y Salamanca para proseguir a Chamartín. Además, la capital y su área metropolitana están servidas por una excelente red de Cercanías, con paradas en los puntos más significativos de su almendra central, siendo epicentros de la red las dos estaciones citadas. Además, la ciudad está unida con el aeropuerto, además de por Bus y taxi, por una rápida línea de Metro que une el centro de negocios de Madrid con la terminal de Barajas en 12 min. Y, además, por si fuese poco, una línea de Cercanías pasante por el eje central de la ciudad conecta el centro de ésta con el Aeropuerto en 18 min.
Y, además, el exministro, la alcaldesa, la ministra de Fomento y, seguro que casi toda la patulea política, se apuntan a que se coloque una estación de AVE en la T-4 madrileña. Pero, poner una estación, no resuelve el problema, ni crea de por sí intermodalidad alguna. La actual morfología radial de la red AVE, con dos centroides en Atocha y Chamartín, unidos para hacer pasante el norte con el sur y viceversa, no propician una explotación racional de una estación en la T-4, desfocalizada de la red. ¿Qué líneas AVE hacer pasantes por Barajas?, ¿Una, dos, … todas?, sin olvidar las penalizaciones en tiempo respecto de otros destinos. Razones de estricta demanda tampoco lo aconsejan y otro día nos extenderemos en ésto con mayor detalle.
Los costes de esta nueva infraestructura, con crisis o sin ella, comparados con los hipotéticos beneficios arrojan un balance muy desfavorable a esta iniciativa. Intermodalidad sí, cuando proceda. Este no es el caso. Antaño, la fiebre era inaugurar pantanos, hoy, lo que sea.
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