Los bomberos advierten de una tarde crítica. Tras una mañana de relativa calma, el viento irá aumentando progresivamente su velocidad, complicando de forma severa la lucha contra el fuego.
La meteorología se perfila este domingo como el peor enemigo de los equipos de extinción que batallan contra el fuego en la zona oeste de la Comunidad de Madrid. Las previsiones alertan de un cambio de escenario a lo largo del día que podría echar por tierra el trabajo de contención realizado durante la noche y reactivar los frentes más peligrosos.
El principal temor del operativo desplegado sobre el terreno tiene nombre propio: el viento.
De la tregua matinal a una tarde de alto riesgo
Según los partes meteorológicos que maneja el centro de mando, la jornada ha comenzado con un viento racheado pero de baja intensidad, lo que ha permitido a los medios aéreos y terrestres trabajar con cierto margen de maniobra durante las primeras horas de la mañana.
Sin embargo, el escenario empeorará drásticamente con el paso de las horas. A lo largo de la tarde, se espera que la velocidad del viento vaya en aumento, registrando rachas constantes de entre 30 y 40 kilómetros por hora. Esta intensidad no solo facilitará la rápida propagación de las llamas hacia nuevas áreas de vegetación, sino que incrementará exponencialmente el riesgo de que el fuego salte las líneas de defensa y los cortafuegos establecidos por las brigadas forestales y la maquinaria pesada.
Subida de las temperaturas máximas
Al temido viento se le suma un segundo factor que tampoco ayudará en absoluto a las tareas de extinción: el calor. La previsión confirma que la temperatura máxima volverá a subir con respecto a los valores registrados durante la jornada de este sábado.
Este cóctel meteorológico de altas temperaturas, baja humedad y fuertes rachas de viento conforma el temido escenario “30-30-30” (más de 30 grados, más de 30 km/h de viento y menos de un 30% de humedad relativa), un entorno que multiplica la agresividad del incendio forestal y pone a prueba la resistencia física de los más de 400 profesionales que luchan contra la catástrofe en la región.