El primer balance oficial de la Comunidad de Madrid confirma los peores presagios para los vecinos desalojados de urgencia. Las llamas han dejado una profunda cicatriz en este núcleo residencial, convirtiendo en cenizas decenas de hogares.
El rastro de destrucción que los incendios forestales están dejando en la zona suroeste de la región ya tiene cifras, y son desoladoras. La urbanización El Encinar del Alberche, situada en el término municipal de Villa del Prado, ha sido una de las áreas residenciales más castigadas por la virulencia y rapidez del fuego.
Un primer balance catastrófico
Según la primera evaluación técnica sobre el terreno realizada por la Comunidad de Madrid, el impacto de las llamas en las infraestructuras de esta zona ha sido masivo. El balance oficial arroja los siguientes datos provisionales:
- 🔥 43 viviendas completamente destruidas: Los inmuebles han quedado reducidos a cenizas o con daños estructurales irreparables tras ser devorados por el frente del incendio.
- 🏚️ 286 viviendas afectadas: Los equipos de peritaje han contabilizado casi tres centenares de casas con daños de distinta consideración, que oscilan desde tejados y fachadas gravemente afectados hasta desperfectos derivados del humo, el hollín y las altas temperaturas.
La angustia de los vecinos evacuados
Cabe recordar que El Encinar del Alberche fue uno de los primeros núcleos de población en ser desalojado de urgencia cuando se desató la emergencia. Ante la imparable amenaza del fuego, forzada por las rachas de viento, las autoridades priorizaron la vida humana y ordenaron una evacuación inmediata.
Los residentes tuvieron que abandonar sus casas con lo puesto. Ahora, al conocerse esta primera evaluación oficial de la Comunidad de Madrid, decenas de familias se enfrentan a la trágica realidad de haber perdido su hogar y todas sus pertenencias.
En estos momentos, las autoridades y los servicios de emergencias mantienen la zona fuertemente asegurada. El acceso a la urbanización continúa totalmente restringido por motivos de seguridad, a la espera de asegurar los puntos calientes y evaluar el riesgo de colapso en las estructuras dañadas.