P. Barroso*.- El estrés es una respuesta biológica de nuestro organismo ante la sensación de peligro o amenaza. No es una enfermedad pero puede desembocar en ella. Los síntomas varían notablemente de un caso a otro y las personas que lo padecen los suelen describir como cambios físicos “padezco con frecuencia jaquecas”, emocionales “estoy irritable y de mal humor”, conductuales “como impulsivamente, fumo más”, o bien como una combinación de todos ellos.
El cuerpo humano responde al estrés con una reacción hormonal en cadena:
-El cerebro percibe una amenaza ante una situación.
-El hipotálamo envía un mensajero químico a la hipófisis, ésta secreta una hormona y la vierte al flujo sanguíneo.
-Esta hormona estimula las glándulas suprarrenales, produciendo la liberación de adrenalina, noradrenalina y cortisol.
-Estas hormonas preparan al cuerpo para luchar o huir.
Cuando el estrés se prolonga en el tiempo se conoce como “crónico” y puede producir cambios psicológicos perjudiciales: inestabilidad emocional, ansiedad, pérdida de confianza en uno mismo, depresión, apatía, indecisión, pérdida de concentración y lapsos de memoria.
También ocasiona cambios conductuales: en los hábitos sociales, alimentarios y laborales, abandono personal, conductas adictivas: abuso de alcohol y de otras sustancias.
Los síntomas físicos del estrés son: sudoración, irritabilidad, palpitaciones, crisis de pánico, mareos, migrañas, dolor de mandíbulas, dolor de espalda, insomnio, fatiga, úlceras, colon irritable, problemas sexuales.
Aprender a reconocer y controlar el estrés es una habilidad esencial en la vida. Las personas que son capaces de manejar sus efectos tienden a estar física y emocionalmente más sanas. Existen distintas estrategias que nos ayudan a superarlo, algunas de carácter psicológico como la técnica de inoculación del estrés, reestructuración cognitiva y pensamiento positivo, otras como el ejercicio físico y la relajación y otras como evitar alimentos que son estimulantes.
En cualquier caso, el poseer un autoconocimiento adecuado de nosotros mismos, reconociendo nuestras fuentes de estrés y qué estrategias de afrontamiento utilizamos para afrontarlo, haciendo una valoración sobre lo adecuado o no de éstas es el mejor método para combatirlo.
*Paloma Barroso es psicóloga clínica en Afart Apoyo psicológico y terapia a través del arte www.afart.es
Las autoridades sanitarias instan a los ciudadanos a extremar la precaución, mantenerse hidratados y evitar…
Las llamas, que llegaron a romper por la fachada del edificio, obligaron a desplegar hasta…
El trabajador sufrió una fractura de fémur y daño torácico tras precipitarse al vacío en…
Cinco dotaciones de Bomberos de la Comunidad de Madrid han extinguido las llamas, que se…
Los operarios han tenido que ser intubados por efectivos del SUMMA 112 tras sufrir una…
Un agente de la Policía Municipal fuera de servicio inició las maniobras de reanimación, pero…