La Castellana contará con 17.000 nuevas viviendas en su ampliación

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P. Rodríguez.- La denominada Operación Chamartín, un proyecto para remodelar el norte de Madrid en lo que sería la prolongación de la Castellana, que sumaría 3,7 kilómetros a la arteria principal de la ciudad, se ha reactivado este viernes 30 de enero de 2015 tras años paralizado por la crisis.

La reactivación ha llegado a través de un acuerdo del Gobierno de España, de la Comunidad de Madrid, del Ayuntamiento de la capital y del BBVA, firmado por la ministra de Fomento, Ana Pastor; el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González; la alcaldesa de la capital, Ana Botella; y el presidente del BBVA, Francisco González, que prevé una inversión de casi 6.000 millones en los próximos 20 años y crear unos 122.000 empleos.

El proyecto Distrito Castellana Norte, que supone la recuperación y puesta en marcha definitiva de la operación ideada hace 20 años sobre terrenos ferroviarios del Estado de esa zona abarca más de tres millones de metros cuadrados al norte de la capital y “servirá para impulsar la recuperación y el crecimiento con una fuerte inversión y creación de empleo”, según los firmantes.

Luz verde a las obras en los próximos meses

La urbanización del nuevo distrito correrá a cargo de la empresa Distrito Castellana Norte -empresa en la que participan dos accionistas privados, BBVA con un 75,5 % y la constructora San José-, que ha indicado que los plazos de la actuación, que contempla 17.000 viviendas -el 10 % con algún tipo de protección- dependerán de la aprobación urbanística por las administraciones.

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La empresa espera que “en breves meses” se apruebe el planeamiento urbanístico para comenzar a trabajar sobre las 311 hectáreas sobre las que se crearán nuevas infraestructuras de transporte, zonas verdes, zonas residenciales y de oficinas.

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La operación supondrá soterrar algunas de las actuales instalaciones de Renfe y Adif y ampliar los nudos de carreteras y la estación de Chamartín para adecuarla a las demandas futuras de la alta velocidad y la llegada de viajeros internacionales de Barajas.

Prevé además remodelar la M-30, transformar el nudo de la M-40 y otros refuerzos, así como la implantación de sistemas novedosos de transporte público como tranvías sobre neumáticos con guiado tecnológico para el transporte en algunos barrios.

El proyecto se compone de cuatro zonas, de sur a norte de la ciudad, que ocupan en gran parte las actuales instalaciones ferroviarias presentes en la zona de Chamartín.

En la primera zona habrá un parque central de 24 hectáreas y usos residenciales y de equipamientos; espacios y recintos comerciales y dotaciones de transporte.

La segunda es un área de negocios que prevé 880.000 metros cuadrados de oficinas e introduce mezcla de usos residencial y hotelero, espacios comerciales y equipamientos para que no exista actividad solo en días laborables.

La tercera, denominada Prolongación de la Castellana, da prioridad a la edificación residencial, con 10.000 viviendas.

Por último, la cuarta, la ubicada más al norte, es una zona de 180.000 metros cuadrados que se destinará a actividades económicas avanzadas y equipamientos públicos.

Corredores verdes y rascacielos

La reurbanización contempla tres “corredores verdes” longitudinales que conectarán, en el límite norte, con el parque de la cuenca alta del Manzanares.

Los promotores de la reurbanización no descartan la construcción de edificios “más altos” que los que hoy hay en Madrid y aseguran que el proyecto tiene asegurada todas las fuentes en forma de capital, deuda y acceso a los mercados, más allá de que el propio proyecto tiene un grado de autofinanciación “relevante” -la venta de viviendas y edificios-.

Las empresas defiende que asumirán “gran parte” de la inversión en infraestructuras y, a la pregunta de si les preocupa un cambio en las administraciones tras las próximas elecciones, aseguran que no trabajan con partidos políticos, sino con administraciones.

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