Cercanías: el ‘tarifazo’ que faltaba

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J. E. Villarino.- Y van dos. A la subida del transporte por parte de la Comunidad de Madrid llevada a cabo hace unos días, le sigue ahora la previsible de Cercanías en otro 11%, una décima menos para diferenciarse. Renfe Operadora también lo tiene crudo porque Fomento le ha obligado a recortar 200 millones de euros en este ejercicio y necesita hacer caja para cumplir con esta circunstancia.

Decíamos la semana pasada, hablando del “tarifazo” de la señora Aguirre, que de aquellos polvos, estos lodos. De aquellos días de vino y rosas, estas resacas que, aparte de la jaqueca, toca pagar ahora los platos rotos y los dispendios. Pues a la ferroviaria le ocurre otro tanto de lo mismo, venga de poner cercanías a todos sitios en los inicios de los 90 y venga las autonomías a pedir y pedir, y así nos hemos encontrado con casi cuarenta líneas de Cercanías en toda España, entre las que hay de todo.

Unas se justifican por su interés como Obligación de Servicio Público, como un instrumento imprescindible del transporte, y otras, si no la mayoría, sí bastantes, no cumplen ningún papel social, tanto por discurrir por sitios poco poblados, por su escasa demanda, su baja ocupación y, como consecuencia, las elevadas pérdidas económicas que originan, o bien porque ya disponen de otros modos alternativos que cumplen a la perfección dicho servicio.

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Como todo, las Cercanías no son gratis, hay que pagarlas con el importe de los billetes y a lo que estos no llegan, con la subvención del Estado y Autonomías, que en nuestro caso asciende a 198 millones de euros anuales (casi 33.000 millones de ptas).

No parece muy equitativo que ciudadanos españoles que no disponen de Cercanías estén sufragando estos servicios allí donde no cumplen un papel de servicio público a otros españoles, en detrimento de otras necesidades de unos y otros. Según un estudio realizado por el Foro del Transporte y el Ferrocarril (FTF) en España existen 14 líneas de Cercanías que surcan zonas bastante despobladas, que entre todas no llegan a transportar 30.000 viajeros al día, lo que equivale a 45 viajeros de media por tren, con una ocupación que oscila entre el 5% y el 10% de la capacidad del tren. Bueno, pues estas 14 líneas de Cercanías nos cuestan a los contribuyentes 25,6 millones de euros al año (4.260 millones de pesetas).

Los ajustes se hacen de dos maneras. Perdón, de tres: subiendo las tarifas (precios), ajustando (disminuyendo) los costes, a ser posible sin mermar la calidad -casi siempre es imposible-, y la tercera, llevando a cabo ambas, a la vez. No obstante, siempre es mejor la segunda antes de tocar los precios al alza. Aquí nadie ha hecho nada, ni se ha racionalizado nada, ni se ha revisado nada. ¿Que hace falta más dinero? Pues le metemos mano a la cartera del ciudadano y santas pascuas.

La nueva ministra se comprometió a evitar los despilfarros de sus antecesores socialistas -ojo, decimos nosotros, no sólo los del PSOE han despilfarrado, sino también los del Partido Popular, todos a manos llenas– y hasta ahora nada de nada.

Decía la ministra en su comparecencia parlamentaria el pasado 9 de febrero: “Señoras y señores diputados, el tiempo de las obras faraónicas ha terminado. El de los convenios sin dinero también ha terminado, se han acabado las autovías sin tráfico o las terminales sin pasajeros, no nos lo podemos permitir. Buscaremos la forma de hacer sostenible cada nueva infraestructura y, sobre todo, pondremos en marcha los instrumentos para que esas decisiones equivocadas con un amplio impacto en la sociedad no vuelvan a ocurrir. Todas las infraestructuras, señorías, deberán tener como finalidad mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos y aumentar la productividad económica”.

Es más, sigue pregonando que hay que llevar el AVE a todos los sitios a los que todavía no llega y todavía tiene pendiente el deber de deslindar qué líneas de Cercanías y de Media Distancia son Obligaciones de Servicio Público, y por tanto subvencionables, y cuáles no. Los precios suben para pagar ineficiencias, pero en éstas seguimos.

Ilustración: Patri Tezanos (ZonaRetiro.com)

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