Atocha se asfixia de coches y taxis

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J. E. Villarino.- La estación Puerta de Atocha presenta un cuello de botella importante en lo que se refiere a la accesibilidad rodada a sus instalaciones para acoger a una demanda de viajeros que se prevé todavía en aumento. La pelota para la solución de este tema está de forma muy especial en el alero del consistorio madrileño y, en menor medida, de ADIF, el órgano administrador de las infraestructuras ferroviarias, entre las que se encuentran las estaciones.

El caso de Madrid es paradigmático. El alcalde Ruiz Gallardón quería, en su momento, sacar Atocha de la ciudad y trasladarla a los terrenos del parque de contenedores de Abroñigal, cosa que afortunadamente no consiguió, ya que esta estación no puede ni debe renunciar a su posición de centralidad, tanto desde la óptica de captación de viajes como de comodidad para los viajeros. Pues, en éstas estamos. Las autoridades municipales poco o casi nada han hecho para solucionar las previsibles congestiones tanto de los vehículos privados como de los taxis, autocares, etc que ya se preveían en el entorno de la estación antes de la entrada en servicio de las líneas de AVEs que hoy allí convergen.

¿En qué puede afectar esto al servicio de Alta Velocidad? Pues en que los tiempos de acceso y dispersión, o de llegadas y salidas de la estación, se pueden dilatar un tiempo no deseado que haga que el tiempo global del viaje de puerta a puerta no sea tan atractivo -más dilatado- con el del medio competitivo más destacado, el avión. Así pues, el ferrocarril, con la estación en el centro de la ciudad, vería esfumarse una de sus más sobresalientes ventajas competitivas debido a un factor externo, ajeno a su responsabilidad.

Por ejemplo, el tren de Alta Velocidad con un tiempo de viaje directo MAD-BCN de 2h 30 min frente a 55 min del avión, ganaría a éste en tiempo de desplazamiento total con 3h, frente al avión con 3h 10 min por los ahorros sustanciales en los tiempos de ida y vuelta estación/aeropuerto y mayores demoras del avión por tiempos de facturación y controles de seguridad.

Éste es quizá, a día de hoy, el riesgo más cierto que se cierne sobre el futuro de la alta velocidad como el medio de transporte más adecuado, razonable y eficiente para algunos desplazamientos entre ciudades como Madrid y Barcelona. Como casi siempre, las luchas políticas prevalecen sobre los intereses de la ciudadanía que las soporta y paga con sus impuestos.

Según recoge Madridiario.es, el delegado de Medio Ambiente, Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, Antonio de Guindos, ha anunciado hace poco que el Consistorio se ha puesto en contacto con Adif para que reordene la movilidad de los taxis en Puerta de Atocha, ya que ha reconocido que el tráfico en la zona es “preocupante”. Durante el Pleno del Ayuntamiento, De Guindos ha recordado que el Gobierno municipal se opuso en su momento a que la terminal de los nuevos AVE se quedara en Puerta de Atocha y planteó que se instalara en otras zonas como Méndez Álvaro.

En la actualidad, -sigue diciendo el diario madrileño-, la presencia masiva de taxis a determinadas horas para ‘cargar’ viajeros provoca que el tránsito hacia la avenida Ciudad de Barcelona y el paso María Cristina se vea obstaculizado, con el consiguiente bloqueo de la plaza. Por ello, se ha pedido a Adif que reordene la movilidad del taxi, después de haber conseguido la instalación de unos baños para los taxistas en Barajas.

Mientras los responsables del Ayuntamiento le echen todo “el muerto” a ADIF y entiendan que el Consistorio no tiene nada que ver en el tema y que el problema es solamente de reordenación de la movilidad de los taxis en el entorno próximo a la estación, la situación se hará cada vez más preocupante y a no tardar les desbordará a todos, a Ayuntamiento y a ADIF. ¿Qué fue del macroproyecto de reordenación de la plaza de Carlos V y aledaños encargado en su día -o que habría de ser licitado- a un súper arquitecto? Que si Fomento, que si el Ayuntamiento… y, unos por otros, la casa sin barrer.

Señor de Guindos, Atocha es una pieza urbana de primer rango en el sistema de movilidad de la ciudad y la ciudad tiene ya un problema en Atocha y más grande que lo va a tener, porque de lo que se trata es de llevar a cabo una profunda intervención de accesibilidad urbana y movilidad rodada, de gran calado, en toda esa zona de la ciudad y no sólo de la entrada y salida de taxis. Y no vale con tirar balones fuera, reduciendo el problema al ámbito ferroviario. El problema es, sobre todo, de índole urbana, lo quiera ver, o no, aguas arriba y aguas abajo de Atocha.

ADIF no es nadie para reordenar la movilidad de los taxis más allá de donde acaban sus límites competenciales y esos son pocos metros más allá de los bordes de la estación. Y tampoco se trata, como proponía Gallardón, de que si la estación molesta a los taxis, ADIF se lleve la estación a la quinta puñeta.

Ilustración: Patri Tezanos (ZonaRetiro.com)

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