Aguirre no tardará en imponernos el “peajeazo”

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J. E. Villarino*.- Hace unos días decíamos que el tarifazo de los transportes madrileños y el de los Cercanías eran consecuencia de los despilfarros de los políticos tirando con la pólvora del Rey en tiempos de bonanza. Pues bien, hoy decimos que los “peajeazos” son consecuencia de lo mismo. ¿Qué, qué son los peajeazos? Pues la implantación de peajes en las autovías y autopistas de Madrid, ( M-45, M-501, etc) y ojo, el nacional también se lo está pensando, y que el Gobierno Regional no tardará en llevar a cabo.

Ilustración: Patri Tezanos

“Vamos a tener que poner peajes en las carreteras madrileñas. Es verdad que serán pequeños, pero es que no podemos pagar su mantenimiento”, respondía Aguirre a preguntas sobre los próximos recortes. Aguirre explicó en concreto que la medida afectaría a “las autovías regionales. Tenemos un montón: la M-501, la M-45… Nos cuestan 30 millones al año. No tenemos más remedio”, dijo. (La Vanguardia). Por otra parte, según el diario El País, … El consejero de Economía y Hacienda, Percival Manglano, ha explicado esta mañana que las “grandes reformas” que se están planteando en España van encaminadas a que los ciudadanos “que usan” los servicios públicos puedan contribuir a su coste. “Esta es la lógica que nos lleva a considerar que las carreteras de la Comunidad de Madrid tengan que tener algún tipo de pago”, ha dicho, para reiterar que en el Gobierno regional se están barajando “distintas opciones” (viñetas, peaje…) para que los usuarios de las vías “contribuyan directamente al pago de su mantenimiento”.

La presidenta Aguirre ha reconocido que ahora no tienen dinero para mantener tanto despilfarro. Dónde antaño había una nacional del Estado, luego y además una autovía, y más tarde y además una autopista y ahora también y además una “radial” y, claro, todo ello porque según descubre ahora la presidenta, el mantenimiento de tanto oropel cuesta 30 millones de euros al año. O sea, que se hacen las cosas sin pensar en que luego hay que mantenerlas para que puedan cumplir su fin, que, en este caso, no es otro que por ellas circulen viajeros. Pero, miren por dónde, no circulan tantos viajeros como se pensaba cuando se diseñaron. Pero ésta es una verdad a medias. Efectivamente, mantener las infraestructuras cuesta lo que cuesta, pero detrás de esta operación hay una operación de los partidos políticos de salvamento respecto de las grandes constructoras para subsumir su deuda de 4.000 millones.

Los políticos, la casta, nos venden a los ciudadanos la mercancía averiada de que ellos son unos excelentes gestores, que por tanto merecen ser reelegidos -su único interés- , al tiempo que les arriman a las constructoras, en este caso, unos suculentos contratos, vengan o no vengan a cuento, hagan falta o no hagan falta las infraestructuras, sabiendo que ellos no arriesgan absolutamente nada, porque haya o no haya luego viajeros, a ellos les dará lo mismo. La administración les tendrá que pagar por aquellos ingresos que por falta de viajeros las constructoras han dejado de ingresar y, como Hacienda somos todos, que decía aquel eslógan de los años 80, pues, nosotros, a apoquinar. Primero para hacer la obra, segundo para mantenerla y tercero para pagarles a los constructores lo prometido y que por falta de viajeros, no pudo ser. O lo pagas en los impuestos y, si éstos no llegan, en el peaje. Circules por ellas o dejes de circular.

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Como le decía el clásico a Catilina, en el Senado romano: Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?, decimos nosotros: ¿Hasta cuando, políticos, váis a abusar de nuestra paciencia?

 *José Enrique Villarino es economista y consultor, especialista en Transporte, y miembro del Foro del Transporte y el Ferrocarril (FTF).

 

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