Eficacia y felicidad

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J. A. Plaza.- Probablemente el nombre de Clara Lazen no les diga nada a la mayoría de ustedes. Yo leí su caso en el blog de mi amigo Luis Español Bouché. Clara es una niña de 10 años que recientemente durante una práctica escolar en su colegio de Kansas City descubrió por casualidad una molécula de alto poder energético bautizada con nombre digno de genealogía vascuence, el Tetranitratoxycarbon. Una vez investigada por su profesor y por un investigador químico de la Universidad de Humboldt, resultó ser un hallazgo revolucionario, dando pie a un renombrado artículo científico firmado al alimón por los profesores y por la propia niña de diez años.

Este hecho, queridos lectores, debe llevarnos a reflexionar sobre las bondades que debe poseer un sistema educativo: promoción de las cualidades naturales de los alumnos y respeto de los profesores por sus pupilos y por la materia que imparten. Valores sólidos, en resumen. Éste es el espejo en el que debe mirarse cualquier proceso formativo que quiera producir una sociedad con adultos cada vez más productivos en términos de eficacia y de felicidad, personal y colectiva.

Esta parece ser la conclusión a la que han llegado los responsables políticos madrileños, que desde 2004 a través del gobierno regional, con la colaboración del municipal, promueven la implantación de la enseñanza pública bilingüe en nuestra Comunidad. Y no sólo se enseña inglés como lengua extranjera, sino que se procura la inmersión del alumno en el idioma de Lord Byron. Nos guste o no, el mundo de hoy se entiende en inglés. Ya no sólo en las jergas financieras o de los pilotos de aviación, sino en cualquier intercambio comercial o cultural allende nuestras fronteras. Hoy, el segundo idioma es requisito indispensable para la búsqueda de empleo o para el ascenso en cualquier empresa de tamaño medio hacia arriba.

¿Y qué tiene que ver el idioma, enseñado como una segunda lengua materna, con la calidad del sistema educativo? Pues mucho, mire usted. Sólo hay que examinar los distintos datos y estudios disponibles sobre la materia. Según el último informe PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), sólo el tres por ciento de nuestros estudiantes se acerca al nivel superior de conocimientos, y las notas de éstos en competencia científica estuvieron por debajo de la media.

¿Por qué otros países como Finlandia -con una tradición universitaria infinitamente más baja que la española- obtienen sin embargo mejores resultados? Pues porque las políticas educativas que pusieron en marcha en los años setenta promovieron la excelencia como estandarte: se destinaron los mejores estudiantes a la docencia. Tomemos nota. La excelencia, la búsqueda de lo superior, del ir un paso más allá, llámese enseñanza bilingüe o bachillerato internacional, es el motor de estos éxitos.

La prueba, como bien señalaba Zonaretiro, puede ser el mismo distrito de Salamanca, cuyos tres colegios públicos están incluidos en este programa y cuya nota media en el examen de Conocimientos y Destrezas Indispensables de 2011 superó el notable: un 7,4.

Mas aún, según el informe de la Fundación de Economía Aplicada (FEDEA), los verdaderos determinantes del éxito en un proyecto educativo no son ni la cantidad de niños inmigrantes en las aulas, como ha señalado algún troll xenófobo de cuyo nombre no quiero acordarme -he ahí el ejemplo del colegio Reina Victoria, 11º por notas de todo Madrid con cerca de un 30% de alumnos inmigrantes en clase-; ni siquiera del carácter público o privado del centro. Son mucho más significativos el tener un proyecto docente claro, unificador, motivador, exigente y que involucre a los profesores y a los padres de los alumnos. Exactamente como en el caso de Clara Lazen que referíamos al principio del artículo.

La enseñanza bilingüe, como medio de búsqueda de la excelencia, es el principio activo de la receta que curará a nuestros jóvenes del resfriado del fracaso escolar, lo que sin duda redundará en un mejor y más satisfactorio desarrollo personal.

No olvidemos nunca que el capital humano de un país es el recurso más importante de cualquier economía. ¡Eduquemos personas más eficientes, eduquemos personas más felices, estudiemos también en inglés! De nada, Mr. Vaughan.

*Jose Antonio Plaza Rivero es vocal vecino de la Junta Municipal de Salamanca y Jefe de Área en la Consejería de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid.

Ilustración: Patri Tezanos (Zonaretiro.com)

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11 Comentarios

  1. Bien escrito. Te faltan algunos elementos para el análisis, que también se le escapan a FEDEA, que no es una entidad neutral. Los condicionantes económicos de las familias, la segregación y la supuesta libertad de elección de centro explican el mal resultado en un segmento de la población. Te recomiendo el último informe de la OCDE donde se critica muy duramente el modelo impuesto por la Comunidad de Madrid. Saludos

  2. José Antonio, creo que “no se puede no estar de acuerdo” contigo en esta ocasión. La excelencia es la base del éxito educativo. Yo incluso iría más allá: los intentos de las últimas décadas por eliminar cualquier tipo de competencia entre los alumnos, basándonos en un supuesto perjuicio psicológico al que queda en cola, es un error mayúsculo y una negación de la realidad del mundo en que vivimos. La competitividad es el motor que mueve nuestra sociedad, nos guste o no, y es bueno fomentar (o, al menos no se debe renuciar a que exista) una competitividad sana entre nuestros hijos en la escuela. Señores, si un niño no da el nivel para pasar curso, estudiemos por qué, ayudémosle, pero por favor, no frenemos a sus compañeros para que aquel no llore…

  3. Exactamente, de acuerdo con RdR, pero lo que rebates creo que es justo lo que promueve el articulo: excelencia, exigencia, compromiso…eso que la LOGSE nos robó y que los críos de entonces, hoy adolescentes o no tanto, estamos pagando. Y de paso, España. No le gustan a nadie los examenes, pero son necesarios para estimular el desarrollo de los niños. La implantación del sistema comprensivo en las escuelas, por Dios que nombre tan inapropiado, eliminó la necesidad de aprobar y de paso los exámenes y la exigencia. Y sin exigencia, indolencia. Y con indolencia, fracaso escolar. Creo que habeis dado en el clavo. Como dicen los sajones: no pain, no gain. Luego, por pasiva, exigencia=excelencia. Otra cosa es que el sistema actual la promueva realmente, o sea necesario perfeccionarlo, dando igualdad de oportunidades A TODOS. El inglés es un avance, pero quizá no suficiente. El tiempo lo dirá. Buen articulo una vez más.

  4. Para tener éxito en algo es muy importante tener interes en ello. Si queremos conseguir éxito en los estudiantes hay que hacer que tengan interes en lo que estudian, y para mi hay dos cosas que influyen en ello:
    – La familia, que debe seguir muy de cerca el proceso y estudios del niño.
    – El profesor, que debe tener como principal objetivo, conseguir que los niños muestren curiosidad por los temas e ingeniárselas para atraer su máxima inquietud y atención hacia ellos.
    Con esto, los niños se van a sentir mucho más a gusto y felices en casa y en clase, y por supuesto, mucho más motivados. La desmotivación en las cosas provoca apatía, desconcentración, desgana, falta de imaginación, etc, etc; y por tanto, una ineficiencia y bajo rendimiento en los estudios, con independencia de que el Centro sea público, privado, concertado, bilingüe o lo que sea.

    Respecto al caso de la niña Clara Lazen: es increible, y aunque es posible que fuera el azar (la penicilina también fue descubierta por azar), el mérito está en la niña, pero también en el profesor. Seguramente esto ha podido pasar en alguna otra ocasión y el profesor ni se ha “percatado” de ello.

  5. Los colegios bilingües son estupendos, se aprende el ingles, superimportante hoy en día para todo. Pero, si es así, que no se descuiden en el resto de materias. Los alumnos de los Centros que son bilingües van mucho peor preparados en matemáticas, lengua, cono, etc. Y si no, que se fijen en las notas de selectividad.
    Un saludo.

  6. Según creo un factor importante en la capacidad intelectual es el establecimiento de conexiones entre los distintos conocimientos adquiridos. Cuanto más lee un alumno, se interesa por distintos temas, aprende más idiomas, etc. su cerebro adquiere más plasticidad a su vez para ir incorporando de manera ordenada cada vez más herramientas de comprensión de lo que le rodea.
    Creo que el aprendizaje de un idioma más no tiene por qué ir en detrimento de los niveles adquiridos en Lengua y Matemáticas, sino que incluso ayuda ya que obliga a manejar distintas estructuras linguísticas. De hecho en muchos casos, por no decir en todos, los alumnos bilingües tienen mayor nivel en Lengua, Matemáticas y en otras materias, entre otras cosas por la motivación extra que les dota de una mayor capacidad de síntesis de sus conocimientos.

  7. El proyecto educativo de un centro es fundamental. La prueba, como bien dices, es el excelente resultado del CP Reina Victoria con varios condicionantes en contra y que, sin embargo, los supera con facilidad. Hasta aquí la labor de un equipo profesional pero hay que tener en cuenta con qué mimbres cuentan para hacer su cesto lo que, en mi opinión, resalta la labor de centros como el nombrado.

    Todos sabemos la importancia de una Ley de Educación sensata y coherente que lleva muchos años brillando por su ausencia en España y mucho más con gobiernos cuya ideología les empuja a utilizar la educación con el fin principal del adoctrinamiento del alumno. Basta recordar cuál fue la primera ley que se suprimió en el cambio de gobierno del 2004 y el posterior engendro cuyo máximo exponente es la tristemente famosa EpC.

    Para evitar estas situaciones en el futuro parece razonable que lo que se impone es un pacto en materia educativa entre, al menos, los dos grandes partidos políticos españoles. Será la única forma de mantener un criterio y una Ley de Educación por más de ocho años, permitiendo que el sistema se consolide y dé sus frutos y nuestros alumnos no sigan cayendo en picado respecto a sus colegas europeos como viene ocurriendo en las últimas décadas.

    Evidentemente la excelencia, como ya se ha apuntado, no puede asomar ni de lejos si no hay un nivel de exigencia adecuado, un profesorado vocacional y preparado y un proyecto educativo acorde. La educación bilingüe es un factor positivo más pero no es el único.

  8. Buen articulo, Sr. Plaza. Una sola cuestión a indicarle: todas estas iniciativas que dice solo dan resultado amuy largo plazo. No se si veremos los frutos nosotros o nuestros hijos. El árbol de la excelencia crece muy despacio y sólo al cabo de una generación o así se verá si la iniciativa ha sido acertado o no. Pero desde luego la educación es la mejor inversión que se puede hacer y me gusta que en mi país por una vez se puiense a largo plazo. Gracias por este análisis que creo acertado.

  9. Pido perdón a todos pero no me puedo resistir a colgar este enlace y que nadie se ofenda. Que Dios nos pille confesados, el imperio contraataca.

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