El patrimonio madrileño está de estreno. Tras un exhaustivo proceso de rehabilitación, el mítico túnel de Bonaparte (o túnel de Juan de Villanueva) ha reabierto sus puertas al público, permitiendo de nuevo el tránsito bajo el Paseo de la Virgen del Puerto. Esta infraestructura, que durante años permaneció cerrada o en estado de abandono, recobra su esplendor como un enlace clave entre el centro histórico y la Casa de Campo.

Un pasaje con historia
Construido a principios del siglo XIX por el prestigioso arquitecto Juan de Villanueva, el túnel fue un encargo del rey José Bonaparte. El objetivo era ambicioso y privado: conectar el Palacio Real con los jardines de la Casa de Campo de forma directa y segura, permitiendo al monarca desplazarse sin ser visto por la población.
Con el paso de las décadas, este pasadizo de unos 200 metros de longitud perdió su uso real, quedando relegado al olvido e incluso sufriendo cierres prolongados debido a su deterioro y a las obras de soterramiento de la M-30.
La remodelación: accesibilidad y luz
La intervención municipal no solo ha buscado la consolidación estructural del túnel, sino también mejorar la experiencia del ciudadano:
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Restauración de materiales: Se han recuperado los acabados originales y se ha saneado la piedra y el ladrillo.
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Nueva iluminación: Se ha instalado un sistema LED que realza la arquitectura del pasaje y garantiza la seguridad.
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Eliminación de barreras: El túnel es ahora plenamente accesible, conectando el área de Madrid Río con la Gruta de la Casa de Campo.
¿Cómo visitarlo?
La apertura del túnel de Bonaparte supone un hito para la movilidad peatonal en la zona oeste de la capital. Los madrileños y turistas ya pueden atravesar este pasaje histórico de forma gratuita, integrándolo en sus rutas a pie entre la zona de Plaza de España, los Jardines del Campo del Moro y el gran pulmón verde que es la Casa de Campo.