Los viajeros no se lo explican. Es agosto, miles de madrileños se han ido de vacaciones, pero los trenes de Metro de Madrid van a tope y los madrileños se sienten como en cajas de sardinas.
A la incomodidad habitual de viajar hacinados, ahora se suma la pandemia a la que habría que combatir con distancia social y que en el suburbano madrileño es imposible de mantener.
Las frecuencias han empeorado, los viajeros se van acumulando en los andenes y en los trenes no hay ni espacio para llegar a los asientos.
Este martes 11 de agosto los viajeros, además, han sufrido retrasos porque las vías se han inundado por la tormenta y en las pantallas no figuraban los tiempos de espera de los próximos trenes.
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