La estación de tren de Huelva se ha convertido en el escenario de una espera insoportable. Desde que se conociera el choque del Alvia procedente de Madrid-Puerta de Atocha con un tren Iryo en Adamuz (Córdoba), decenas de familiares se agolpan en las instalaciones onubenses buscando información sobre sus seres queridos, en medio de un silencio roto solo por el llanto y la incertidumbre.
Una tarde de domingo que se tornó en pesadilla
El tren Alvia 2384, que salió de Madrid a media tarde, era el transporte elegido por muchos estudiantes y trabajadores que regresaban a Huelva para comenzar la semana. Al conocerse que este convoy ha sido el más afectado por el impacto —con varios vagones despeñados—, la desesperación ha tomado la estación de destino.
A medida que se confirmaba la cifra de 39 fallecidos, el goteo de familiares ha sido incesante. Las escenas de dolor se han multiplicado al no recibir listas oficiales de pasajeros hospitalizados de forma inmediata, debido a la complejidad de las labores de identificación en el lugar del siniestro.
Dispositivo de asistencia psicológica
La Junta de Andalucía, en coordinación con el Ayuntamiento de Huelva y Cruz Roja, ha habilitado una zona de atención exclusiva para los familiares en la propia estación:
- Equipos de psicólogos: Más de diez especialistas trabajan para asistir a quienes sufren crisis de ansiedad.
- Puntos de información: Funcionarios de Renfe intentan canalizar los datos que llegan desde los hospitales de Córdoba y Jaén.
- Traslados: Se han organizado autobuses para trasladar a los familiares directos hacia los centros hospitalarios de Córdoba donde se encuentran los heridos.
Conexión con Madrid
Desde Zona Retiro seguimos de cerca la situación en Atocha, donde la atmósfera es de igual pesadez. Muchos de los viajeros que esperaban en Huelva habían despedido a sus familiares apenas unas horas antes en la estación madrileña. La comunidad onubense residente en Madrid también se ha movilizado para ofrecer apoyo y compartir cualquier dato sobre el estado de los vagones siniestrados.
“Mi hijo me mandó un mensaje diciendo que ya pasaban de Córdoba. Desde entonces el teléfono no da señal”, relataba entre lágrimas uno de los padres que espera en el vestíbulo de la estación onubense.