El asesino que este martes 15 de octubre de 2019 asfixió y descuartizó a la hija de un guardia civil en Valdemoro y que fue detenido al día siguiente gracias a la denuncia de su ex, que conoció los hechos y acudió al cuartel, ha confesado: “La maté por reírse de mi acento colombiano”.
El asesino vivía de okupa en un adosado de dicha localidad expropiado por un banco, donde montó un centro de tatuajes.
En redes sociales se anunciaba como “el carnicero tatuador”. Admiraba a Hannibal Lecter a juzgar por los posters de su casa y sufría episodios de esquizofrenia. No estaba medicado.
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