En situaciones de emergencia, cada segundo cuenta, y saber cómo reaccionar puede marcar la diferencia. Por ello, desde Zona Retiro queremos hacer eco de una regla nemotécnica sencilla y eficaz que los servicios de emergencias recomiendan para enseñar a los más pequeños de la casa a memorizar el número de asistencia: el 112.
Bajo el lema “Una boca, una nariz y dos ojos”, este método visual ayuda a los niños a asociar las partes de su cara con los dígitos del teléfono de emergencias, permitiéndoles recordar el número incluso en momentos de nerviosismo.
La explicación es tan sencilla que cualquier niño a partir de los 3 o 4 años puede aprenderla en segundos:
Resultado: 1-1-2.
Además de memorizar el número, los expertos en emergencias sugieren practicar con ellos estos tres pasos básicos:
Desde la redacción de Zona Retiro, animamos a los padres y abuelos del barrio a practicar este “juego” frente al espejo hoy mismo. Convertir la seguridad en algo cotidiano y sencillo es la mejor herramienta de prevención que podemos darles a nuestros hijos.
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