Con la llegada del frío y las últimas nevadas, la Sierra de Guadarrama se ha convertido en el escenario ideal para los amantes de la naturaleza. Una vez comprobado que no hay alertas activas ni avisos de riesgo de aludes y aprovechando las jornadas en las que acompañe la previsión meteorológica, la sierra madrileña ofrece al montañero el cinco rutas para una excursión invernal inolvidable cerca de la capital, como informa e ilustra Miguel Cuesta en la Guía Repsol.
- El patio de Siete Picos: la opción más familiar
- Las nieves del Manzanares: entre Guarramillas y Maliciosa
- Peñalara y sus lagunas: el techo que parte los vientos
- Cabezas de Hierro: un caramelo para los que les gusta el lío
- Peña del Águila, un mirador desconocido
El clásico: Puerto de Navacerrada y Cotos
Es el punto de partida por excelencia. Desde aquí puedes realizar rutas sencillas como el Camino del Agua o subir hasta la Bola del Mundo. El paisaje de Siete Picos cubierto de blanco es, sin duda, una de las vistas más icónicas y accesibles de nuestra región.
- Consejo: Utiliza el transporte público (Tren C-9) para evitar los problemas de aparcamiento que suelen colapsar la zona los fines de semana.
Naturaleza pura en el Valle del Paular (Rascafría)
Rascafría ofrece una experiencia más sosegada. Pasear por el Bosque de Finlandia o visitar el Monasterio de El Paular con las montañas nevadas al fondo es un plan perfecto para familias. La ruta hacia las Cascadas del Purgatorio adquiere una magia especial cuando el hielo comienza a formarse en las márgenes del río.
El misticismo de La Pedriza (Manzanares el Real)
Aunque es famosa por la escalada en verano, en invierno el contraste del granito con la nieve crea un ambiente casi lunar. El recorrido hasta El Yelmo ofrece panorámicas espectaculares de toda la cuenca del Manzanares y es ideal para quienes buscan una jornada de senderismo con un toque más salvaje.
El Abedular de Canencia: Un tesoro botánico
Este es uno de los bosques más singulares de Madrid. En invierno, el Puerto de Canencia se transforma en un escenario de cuento donde conviven abedules, acebos y abetos. Es una ruta de baja dificultad, ideal para caminar entre árboles sin necesidad de salvar grandes desniveles.
La elegancia de San Lorenzo de El Escorial
Para quienes prefieren combinar naturaleza con cultura, subir al Monte Abantos ofrece la mejor vista aérea del Monasterio de El Escorial. Es una ascensión clásica que, con nieve, exige calzado adecuado, pero que compensa con uno de los atardeceres más bonitos de la Comunidad de Madrid.