El Ministerio de Defensa ha abierto una investigación oficial para esclarecer las circunstancias de un accidente registrado el pasado 21 de mayo en uno de los campos de tiro de la base militar de El Goloso (Madrid). El incidente tuvo lugar durante una actividad de instrucción y adiestramiento en la que participaban efectivos del Regimiento de Infantería Asturias nº 31.
Disparos accidentales en la línea de tiro
Según los datos preliminares que han trascendido del suceso, el accidente se produjo mientras parte del personal realizaba ejercicios de “tiro en seco”, a la espera de su turno para iniciar las prácticas con fuego real. Durante ese periodo de espera, se habrían desencadenado dos disparos de forma completamente involuntaria.
En ese preciso momento, otros militares se encontraban en la línea de tiro realizando labores rutinarias de parcheo de blancos y recogida de vainas. Uno de esos proyectiles accidentales podría haber impactado o rozado el rostro de uno de los efectivos presentes en la zona.
ATME exige transparencia e información detallada
Ante la gravedad de los hechos, la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha emitido un comunicado este sábado expresando su profunda preocupación. La entidad ha solicitado formalmente por escrito a Defensa que aclare los siguientes puntos:
- El número exacto de militares heridos y su estado de salud actual.
- Las medidas de seguridad preventivas que se aplicaron antes y durante la actividad.
- Cualquier posible incidencia, fallo o negligencia detectada en el cumplimiento de los protocolos establecidos.
Para la asociación, resulta “imprescindible” aplicar la máxima transparencia en este tipo de situaciones. Consideran que es la única vía para garantizar la seguridad de los efectivos y asegurar la correcta aplicación de los manuales de instrucción.
Reivindicación de la “profesión de riesgo”
Este suceso en El Goloso ha vuelto a reabrir una reivindicación histórica dentro de las Fuerzas Armadas. Desde ATME subrayan que este incidente evidencia que la labor militar es, de manera innegable, una “actividad de riesgo” constante.
Por ello, han aprovechado la coyuntura para reiterar la necesidad urgente de que el trabajo en las Fuerzas Armadas sea reconocido oficialmente como profesión de riesgo. Una catalogación legal que reclaman de manera transversal: tanto para el personal adscrito al Régimen General de la Seguridad Social, como para quienes pertenecen a clases pasivas o para aquellos militares temporales que, tras finalizar su compromiso, se reincorporan a la vida civil.