La icónica cabeza blanca que vigila la Plaza de Colón desde 2018 recuperará su esplendor original. El Ayuntamiento de Madrid y la Fundación María Cristina Masaveu Peterson han iniciado una intervención integral sobre la obra de Jaume Plensa para garantizar su conservación frente al paso del tiempo y el desgaste ambiental.
Ocho años de exposición al aire libre
Aunque el estado de la pieza es bueno gracias a las limpiezas anuales, tras ocho años de exposición a la polución y la meteorología madrileña, la escultura de 12 metros de altura presentaba manchas de oxidación y pequeñas grietas superficiales.
Los trabajos, que se prolongarán hasta principios de junio, incluyen:
- Limpieza profunda: Eliminación de suciedad por contaminación y agua de lluvia.
- Refuerzo estructural: Verificación del sistema tubular interno de acero inoxidable.
- Sellado: Sustitución de la silicona en las juntas de la cabeza para evitar filtraciones.
- Estabilización: Reparación y reintegración de grietas superficiales.
Durante las próximas semanas, un andamio cubrirá parcialmente la obra para permitir que la empresa especializada en restauración trabaje en estrecha colaboración con el estudio de Plensa. El coste de la operación será asumido íntegramente por la Fundación, propietaria de la pieza.
Tendremos ‘Julia’ al menos hasta finales de año
Para tranquilidad de sus admiradores, la intervención asegura que la escultura luzca impecable durante su estancia en la capital. Según el convenio actual, ‘Julia’ permanecerá en la Plaza de Colón hasta diciembre de 2026, aunque existe la posibilidad de prorrogar su estancia un año más, hasta finales de 2027.