Escándalo en una residencia de Madrid: intentan echar a una anciana tras las denuncias de su hijo

Madrid,

Un caso de presunta represalia en una residencia privada de Carabanchel, acreditada por la Comunidad de Madrid, ha encendido las alarmas sobre el trato a los mayores y el derecho a la reclamación de sus familiares. El centro intentó expulsar a una mujer de 84 años, con Alzheimer y gran dependencia, después de que su hijo denunciara públicamente graves deficiencias en el cuidado de su madre.

Un historial de lesiones “sospechoso”

Según informa LaSexta en sus servicios informativos, el hijo de la residente decidió alzar la voz tras encadenar una serie de incidentes médicos en poco más de un año. Según el testimonio ofrecido a laSexta, la mujer ha sufrido cinco caídas notificadas por el centro, hematomas visibles en el rostro y las manos, dos fracturas consecutivas en el mismo brazo y dos traumatismos craneoencefálicos.

Ante lo que consideró una “degradación de los servicios”, el familiar repartió una nota informativa al resto de familias sobre cómo canalizar quejas y reclamaciones. La respuesta del centro fue inmediata: una orden de expulsión dándole 15 días para llevarse a su madre o, de lo contrario, la sacarían ellos mismos.

“Un intento de amordazar a las familias”

La reacción de la residencia ha sido calificada como una represalia directa. Miguel Vázquez, portavoz de la Plataforma por la Dignidad de las Personas Mayores, ha sido tajante al respecto: “Lo que se pretende es amordazar a los familiares para que no vigilen el cuidado que reciben los mayores”.

Vázquez recuerda que la normativa vigente prohíbe explícitamente cualquier tipo de represalia contra residentes, trabajadores o familiares por el ejercicio de sus derechos. “Ese director no puede seguir al frente del centro”, ha sentenciado.

Intervención de la Comunidad de Madrid

Tras la difusión del caso y la presión social, la Comunidad de Madrid ha intervenido este sábado para paralizar la expulsión. Aunque la anciana podrá permanecer en el centro, su hijo reconoce estar “anímicamente desgastado” tras la lucha, pero asegura que mantendrá su exigencia de un trato digno para los residentes.

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