Con la llegada de la primavera, el aroma a canela y fritura dulce inunda nuestras calles. La torrija, ese humilde postre de origen medieval diseñado para aprovechar el pan sobrante, se ha convertido en el examen final de cualquier pastelería que se precie. En nuestro distrito, contamos con templos del dulce que mantienen viva la receta tradicional, pero que también se atreven con la innovación.
Paradas obligatorias para el paladar
- Vait (calle Alcalá, 147): Destaca por su torrija tradicional de leche. Su textura es extremadamente cremosa, casi como un pudding, gracias a un remojo prolongado que marca la diferencia.
- Mallorca (calle Serrano, 6): Su apuesta es la torrija de brioche. Utilizan su icónico pan de mantequilla, logrando una ligereza y un sabor inigualables.
- Levaduramadre (calle Ibiza, 8): Fieles al estilo artesano, utilizan un pan de gran calidad que aguanta perfectamente el almíbar sin perder su estructura.
- Cercadillo (calle de la Elipa, 3): Para los puristas de la miel. Sus piezas destacan por un acabado brillante y ese dulzor profundo que solo la buena miel proporciona.
El secreto de estos bocados reside en el equilibrio: desde la elección del pan hasta la infusión de leche con canela y cítricos. Como advertencia para los más rezagados, estos manjares suelen agotarse antes del mediodía en las jornadas principales.