La Renta Vitalicia, en auge entre los mayores de Retiro y Salamanca

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P. Rodríguez.- Retiro y Salamanca son dos de los distritos de Madrid en los que existe una mayor demanda del producto de Renta Vitalicia Inmobiliaria al ser zonas donde hay un número importante de población mayor de 65 años, informados y que buscan mantener o incrementar su nivel adquisitivo tras su jubilación o al enviudar.

Así ha explicado el presidente y consejero delegado de Grupo Retiro, Carlos Martínez Cerezo, a Zonaretiro el éxito es este nuevo modo de rentabilización de la vivienda en la zona de Retiro y Salamanca.

“También hay que reseñar que el valor de las viviendas en estos distritos es de los más altos en Madrid y ha soportado mejor la bajada de precio a consecuencia de la crisis”, recuerda. “Esto ha provocado que las condiciones económicas que se pueden obtener con una Renta Vitalicia Inmobiliaria en estos distritos son más altas que la media“, afirma.

Varios edificios en la plaza de Manuel Becerra – ZR

Del total de operaciones que se realizan en Madrid, una de cada cuatro tiene lugar en Retiro o Salamanca, los dos distritos donde tienen más éxito tras lo de Chamartín y Chamberí.

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Con este producto, los mayores puden seguir viviendo en su casa con un “sueldo” que de otro modo no dispondrían. “Constituir una Renta Vitalicia Inmobiliaria o una Hipoteca Inversa supone en muchos casos un cambio radical para el modo de vida de las personas mayores y sus entornos familiares“, indica.

“Hay que pensar que en muchos casos las personas mayores están percibiendo pensiones entre 500 y 1.000 euros, y que a través de estas soluciones consiguen duplicar o triplicar sus ingresos mensuales. Todo ello se traduce en la posibilidad de optar a muchos servicios que antes no les eran posible: ayuda domiciliaria, ocio, viajes, gastos dentales, sustitución de mobiliario o electrodomésticos, acceso a medicina privada, etc. En definitiva, mejorar su calidad de vida”.

Pero el desconocimiento provoca miedo entre algunos vecinos a la hora de contratar. “El principal temor a la hora de la contratación de una renta vitalicia inmobiliaria, que viene motivado por un desconocimiento del producto y por la situación de inseguridad generada durante estos años de crisis, es si el producto reúne todas las garantías legales. Cuando las personas mayores conocen que la formalización de una Renta Vitalicia cuenta con la máxima protección legal, ya que se formalizan en Escritura Pública incluyendo una Condición Resolutoria que se inscribe en el Registro de la Propiedad por la cual cualquier incumplimiento conllevaría que recuperarían la plena propiedad de la vivienda, se despejan todos sus temores, pues sus garantías son mayores que incluso las de cualquier producto bancario“.

La calle de Francisco Silvela – ZR

Con la Renta Vitalicia, la renta mensual de los mayores que dejan su vivienda para irse a una residencia, cuando ya no pueden seguir viviendo solos en su casa de siempre aumenta. “El incremento de la cuantía que venga percibiendo una persona que sea beneficiaria de una Renta Vitalicia, si ya no desea mantener el usufructo de la vivienda, dependerá del tiempo que haya transcurrido desde el momento que formalizó la operación. Como media el incremento suele ser de un 50% ó 60%, pero puede llegar a ser superior”, afirma.

Entre aquellos que dan el paso de firmar una renta vitalicia hay tanto personas mayores, que en algunos casos no tienen otra alternativa, para vivir con la dignidad que cualquier persona requiere, como mayores de nivel medio o nivel medio-alto. “Los dos perfiles definidos en la pregunta aparecen muy equiparados actualmente entre las motivaciones que llevan a una persona mayor a contratar una Renta Vitalicia Inmobiliaria. Sí es cierto que inicialmente los contratantes de este producto eran mayores a los que llegar a fin de mes era un auténtico desafío. Muchas veces tienen viviendas de un valor importante pero con unos gastos de mantenimiento elevadísimos (cuota de comunidad, IBI, derramas por ITE, etc.), que no pueden asumir con la pensión que reciben. No obstante, en los últimos años avanza con fuerza la demanda de este producto por personas que sin tener problemas económicos quieren simplemente vivir mejor y poder seguir manteniendo el nivel adquisitivo del que gozaban como trabajadores activos”.

 

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