Empresas francesas quieren explotar trenes ‘low cost’ de alta velocidad entre Madrid y Barcelona

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J. E. Villarino*.- Francia no liberaliza sus vías, nos planta en Figueras y quiere operar trenes low cost entre Madrid y Barcelona. Hace un par de meses ya adelantábamos aquí que los franceses y alemanes no estaban por la liberalización de sus ferrocarriles. Pero, no contentos con ello, los primeros nos plantan en Figueras, hasta vaya a saber cuándo, con un servicio directo que una como Dios manda Madrid con París y, para colmo, quieren meter sus narices -trenes- en nuestro AVE más emblemático: Madrid-Barcelona.

Los franceses no están por la labor de que ningún tren español, salvando los explotados conjuntamente en la actualidad, utilice sus vías para llegar a alguno de sus destinos importantes o de paso a otro europeo, sin su aquiescencia y sin tener claro que no afecta a sus intereses. Pero, claro, para poder trabajar en Europa cualquier empresa española tiene que pasar por las vías francesas. Francia es nuestro tapón, al igual que nosotros somos el tapón de los trenes portugueses, de querer serlo, que no es el caso.

Con retraso, como casi siempre en lo público, el AVE llegó la semana pasada a Gerona y Figueras. Lo que es lo mismo que decir a Figueras, y punto. Los más optimistas, porque los franceses ya lo han anunciado, no antes del 2022 habrá un servicio, como Dios manda, Madrid-Barcelona-París. Lo que dicen que habrá en 2014 guarda la misma relación que el percebe gallego con los del catering de la señorita Pepis.

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Los dos grandes del ferrocarril europeo son la SNCF francesa y la DB alemana, tanto en transporte de viajeros como de mercancías. Ambas ya han dicho que ellas no liberalizan nada, ni separan jurídica y gerencialmente, la infraestructura y los trenes. La UE, que tiempo ha dijo que 2012 era el último año para hacerlo y liberalizar los trenes en todos los países miembros, ya habla de prorrogar el statu quo hasta 2019.

Pero, aquí viene lo más gracioso: ellos no liberalizan nada, pero sí quieren aprovecharse de la liberalización de terceros países y ponerse a trabajar en todos los mercados del vecino, bien con sus marcas, bien con alguna de sus empresas filiales, cosas que ya vienen haciendo tanto en viajeros como en mercancías en varios países de Europa, tiempo ha. En España, sin ir más lejos, la operadora alemana tiene, prácticamente, toda la tajada de las mercancías, aunque sea un humilde 3,5% del tráfico global.

En Figueras nos dejan plantados y ya han solicitado la correspondiente licencia para poder poner trenes low cost en el corredor Madrid-Barcelona y hacer la competencia a nuestros trenes.

¿Qué hacer, visto lo visto? Pues si Francia y Alemania y sus respectivas operadoras, SNCF y DB, no están dispuestas a segregar totalmente las operaciones y las vías y su mantenimiento, y tampoco están dispuestas a abrir su mercado ferroviario, pues cúmplase lo de “o jugamos todos, o rompemos la baraja”.

Un sistema de red, como es un ferrocarril, no puede ser liberalizado, lo que quiere decir libertad de movimientos y negocios en esa red, si dos partes muy importantes del corazón de esa red que son Francia y Alemania, no están dispuestas a respetar y apoyar esa libertad de movimientos y negocios. Es un imposible.

A todo esto España va a llegar a la liberalización, muy presumiblemente sin hacer los deberes. A este respecto, ya le aconsejamos a la ministra cautela y no apresuramiento. En estas condiciones de deslealtad hacia el modelo de los dos grandes europeos, plantéese no jugar ahora, ni menos envidar a nada. Una cosa es una partida de póquer entre iguales  y otra, el tocomocho.

¿La UE va a hacer algo?

España debe plantear en la UE que aquellos países que no abran sus mercados a la competencia externa, mientras tanto no lo hagan, no puedan operar fuera de sus respectivas fronteras, aún sabiendo que la UE es fundamentalmente Francia y Alemania y que da la casualidad que son las dos grandes que no están por la labor. Así de claro y simple.

Ya está bien de aplicarle al vecino lo que uno no quiere para sí.

 Tiene narices que nuestros vecinos quieran, sin abrir sus vías y sin separar vías e infraestructura, meter trenes de alta capacidad y bajo coste a competir con trenes nacionales en nuestro eje emblemático Madrid-Barcelona. Rajoy, ministra, espabilen y pongan sobre la mesa lo que hay que poner, o al menos, peguen el puñetazo de rigor. Si no, pues denieguénles la licencia. Que justificaciones habrá.

*José Enrique Villarino es economista y consultor, especialista en Transporte, y miembro del Foro del Transporte y el Ferrocarril (FTF).

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3 Comentarios

  1. ¿O sea que la culpa es de los franceses? Yo creía que esto del capitalismo y del liberalismo extremo, tipo Aguirre era sí, sobre todo con la globalización: el capital que se mueve por todas partes y esas cosas, tipo Eurovegas.
    Me confunde usted, a mí me da envidia lo de los franceses y los alemanes con el transporte (y no entiendo nada de él), pero si ellos tienen la culpa de lo que nos va a pasar a nosotros que sí lo tenemos liberalizado, ya no sé qué pensar.
    Lo de ir dando puñetazos tampoco me parece la mejor idea. ¿No habría otras opciones más civilizadas?

  2. Algunas precisiones a su comentario:
    1) La culpa es nuestra. Nuestros diputados en la UE no defienden los intereses nacionales. Sestean
    2) Le deberían dar envidia también los enormes déficits de sus ferrocarriles, que nosotros no podríamos pagar y que se cubren con los dineros de sus ciudadanos.
    3) Aquí sólo está liberalizado el mercado ferroviario de mercancías, que se lo ha zampado la alemana DB, monopolio que tanto envidia ud. Los viajeros, si alguien no lo remedia y las reglas del juego son iguales para todos, lo serán en Julio.
    4) Veo que los dichos castellanos,o frases hechas, no le van mucho. Esa falta de ironía era muy de la cultura del mundo soviético.
    Gracias por su comentario y atención.

  3. Perdone por el retraso. Le agradezco la información suministrada acerca de lo que falta por liberalizar. Aunque quizá habría que precisar, creo que puedo estar de acuerdo en que parece que nuestros diputados europeos sestean. Pero claro comprenderá que yo no envidio a ese monopolio que cita, quizá sí un poco el que ellos se lo queden en casa. Respecto a los déficits qué le voy a contar a usted que no sepa: los ciudadanos pagamos siempre todos los déficits, incluido el rescate a los bancos…al menos los que pagamos rigurosamente nuestros impuestos. Comprendo su soberano cabreo. Las futuras empresas concesionarias de la privatización de la Sanidad Pública ESPAÑOLA en Madrid podrían ser: CAPIO, en manos de CVC, fondo de capital de riesgo británico con sede en Luxemburgo: gestiona la Fundación Jiménez Díaz, el hospital de Valdemoro y le han sido adjudicado los de Collado Villalba y Móstoles. GRUPO USP comprado en 2012 por el fondo de inversión británico Doughty Hanson. ADESLAS (que es socia junto a Capio en algunas de las clínicas y centros de Madrid) de Madrid Medical Destination (cuyo consejero es el exconsejero de Sanidad de Madrid, Manuel Lamela). RIBERA SALUD formado por Adeslas, Sanitas, la CAM y Bankia…..el 80% de los hospitales de Adeslas pertenecen a la sociedad Goodgrower y el 20% a Criteria de Caixa. SANITAS pertenece al grupo BUPA International Health Insurance (compañía privada de asistencia del Reino Unido). Ahora espero que usted comprenda el mío. Fíjese lo que podrían hacer juntos su cabreo y el mío.
    Por último ignoro si en la Unión Soviética o en la actual Rusia carecían o carecen de ironía. No conozco a ningún ciudadano de ese país.
    A mí la ironía me gusta, dicen que es un signo de inteligencia, también me encantan nuestros dichos y refranes por eso opino que a nuestro gobierno cada vez más “los dedos se le están volviendo huéspedes”. Atentamente y muchas gracias.

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