Madrid suspende en Transporte

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J. E. Villarino.- El panorama no puede ser más desolador: en 2010 ha aumentado respecto a 2009 casi todo lo negativo que pueda decirse respecto al transporte en la ciudad. Así se desprende del tercer ‘Informe del estado de la movilidad en la ciudad de Madrid‘, presentado por el Ayuntamiento de la capital el pasado jueves a los medios de comunicación. Vayamos por partes.

Los desplazamientos en coche, ese predador de dinero, espacio y nervios, crecen un 3,15% en el interior de la Calle 30, mientras se retraen un 2% en el exterior. De esta guisa, cada día entran en Madrid 1,4 millones de coches. A su vez, el transporte público pierde fuelle en un punto porcentual en el balance de modos, pasando del 63 al 62% en el número de viajes realizados. Así, por ejemplo Metro perdió un 3,5% de sus viajes, EMT un 0,84% y el aparcamiento irregular ha crecido desde un 18 a un 25% en sólo un año.

Sin duda, la crisis no es ajena a la evolución de las magnitudes. Pero no todo es crisis. La carga ilegal ha pasado de representar del 43 al 57%, en número de operaciones. Finalmente, en todo este maremágnum la bicicleta pide permiso para sacar la cabeza y su uso se incrementó en un 20% en 2010. La siniestralidad y accidentalidad es lo mejor que le ha pasado al transporte madrileño, ya que en el período a que se refiere el informe los fallecimientos descendieron un 68% y los accidentes viales un 23%.

A la movilidad madrileña le pasa una cosa muy curiosa: la crisis, que debería traspasar viajeros al transporte público, no lo hace, a pesar del elevado grado de subvención de que éste goza en la región, sino que incluso pierde cuota. Lo que los responsables regionales y municipales del transporte en Madrid les dicen a los usuarios es algo parecido a ésto: “No te preocupes, nosotros venga a hacer nuevas infraestructuras de acceso rodado, para que tú, cuando llegues a destino, te comas el coche con patatas”. Y los madrileños van y pican. Es lo que alguien ha estudiado y demostrado: que no siempre más infraestructuras se traducen en generar más riqueza y bienestar.

Como en la ciudad no se pone orden: ahí están las cifras de fracaso del SER, los coches amontonados en las aceras, la velocidad media, una ridiculez, en casos inferior a la de ir andando, pues moverse por Madrid en superficie es bastante un caos, sea en los modos públicos como en el privado. Llevamos años posponiendo medidas drásticas, que ya son habituales en otros países, y así nos va. Este caos se traduce en atascos en las vías de entrada todas las mañanas laborables, en no tener aparcamiento, ni regulado ni sin regular, en pérdida de tiempo y por tanto de dinero, en mayor consumo de combustible, en deterioro del parque de vehículos y no digamos en cabreos, psiquiatra y dolores de estómago. Vean si no, las IMDs (Intensidades Medias Diarias de Tráfico) de las principales arterias que recogemos en la imagen que proporciona el Ministerio de Fomento.

Aun así, los madrileños seguimos siendo benévolos con el transporte público. Sobre 10 puntos le otorgamos una valoración global de 7,5, siendo Metro y Cercanías los modos mejor valorados con 8,1 y 8,3 puntos, respectivamente. Quizá es que sabemos distinguir entre el servicio que prestan las operadoras y la gestión del transporte. Visto lo visto, los números cantan y la gestión del transporte en la ciudad suspende estrepitosamente. Y viene suspendiendo año tras año y nadie con responsabilidad en el tema se va a su casa. Cada mañana seguiremos abriendo el ojo con los informativos del tráfico con la cantinela congestionada de siempre y así por los siglos de los siglos, ¿hasta cuándo? ¿Alguien, o uno que pase por ahí, va a hacer algo?

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