Begin the Beguine

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J. E. Villarino*.- Ya estoy harto. Muchos ya están hartos. Mientras se remueve tanta mierda, no nos dedicamos a otra cosa. Perdón, nuestros políticos no se dedican a otra cosa. No vale que cada vez nos enfanguemos más, si no salimos de ésta con todo el circo patas arriba. Se pongan como se pongan o digan lo que digan los “profesionales” de la política. Tanto monta, monta tanto, los de derechas o los de izquierdas, que aquí, no se salva nadie.

Foto: J. M. Avedillo

Vaya cabreo se agarró el sr Rajoy cuando Rosa Díez le dijo en la sesión de investidura que contara con ella para plantar cara a la corrupción generalizada que asola al país. Vaya rebote. Poco menos que la tildó de antisistema, aunque el partido que preside esta señora esté lejos de querer cambiar el sistema y aspire a una tímida regeneración democrática.

Hay corrupción. Y mucha. Y no vale con inundar ahora nuestras pantallas de Internet con 450.000 declaraciones de IRPF, que es la mejor manera de que no nos enteremos de nada. Porque nuestros políticos, mejor, nuestra casta política no es gilipollas. Y muy tonto tiene que ser uno para reflejar en su declaración tributaria las fechorías que comete.

Lo que tiene que funcionar es la ley, que se pasa por el forro de las entretelas allí y como quiere a quien convenga, siempre que sea de la casta. Para eso, la casta ya se ha encargado de montar un estado en que existe un solo poder: el ejecutivo. Los partidos se reparten a los jefes de los jueces del CGPJ y éstos nombran, por cuotas, según la representación parlamentaria. Otrosí ocurre con el Tribunal Supremo y, otrosí, con el tribunal constitucional. A los diputados los nombra el jefe del partido que gana, o sea, a los más lacayos y al gobierno, otros también pelotas, éste mismo.

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Luego ocurre que las leyes no se cumplen. Ni la de banderas, ni las lingüísticas, ni las de los símbolos del Estado. Adonde no llega la ley, llegan los indultos, de unos y otros, porque todo esto que decimos sirve, como una fotocopia para los dos grandes y la otra pléyade de pícaros nacionalistas que tienen cogidos a los grandes por salva sea la parte.

La Educación está hecha una mierda desde la malhadada Logse del sr Rubalcaba. Permisividad, pase de curso sin aprobar nada, mínimo esfuerzo, falta de respeto al maestro y así hemos llegado a ni-nis y generaciones perdidas. Vista gorda a la Educación impartida, desde el comienzo de la transición, en Vascongadas, Cataluña, Valencia, Galicia, contando mentiras e invenciones históricas a los jóvenes y educándoles en el odio a España. Esto, ya no tiene remedio.

Y qué me dicen de ese engendro que han sido y son las autonomías. Un estado bis de la señorita Pepis, al que los cursis -léase interesados- dicen que aproxima el poder a los ciudadanos. Mentira, aquí mandan a tomar por el trasero al ciudadano todas las administraciones: la central, la periférica y la perifrástica.

Todo esto: despilfarro + corrupción + autonomías + pelotazos + sistema financiero + tocomochos subprimes + políticos + pelotazos municipales + fraude fiscal de los ricos y medio ricos + subvenciones a todo lo que se mueve –partidos, sindicatos, fundaciones de a 3.000- + AVEs vacíos + aeropuertos fantasma + picaresca del paro + picaresca de la Seguridad Social + picaresca empresarial, y muchas cosas más que no cito para no aburrirles, nos ha conducido a que estemos entrampados en una deuda de dentro y fuera, de más de 4 billones de euros + 6 millones de parados + que la economía decrezca + esta insoportable piélago de detritus que ya nos llega al cuello y crisis para rato. Yo vaticiné a comienzos de 2008, recién empezada, que allá para 2017, poco más o menos, podríamos empezar a atisbar la salida del túnel.

Antes creía en una regeneración. Ahora creo que este sistema hay que mandarlo a mejor destino -por decirlo finamente- e inventarnos uno nuevo, radicalmente nuevo, aunque para empezar nos conformemos con listas abiertas, distrito único, proporcionalidad -nada de ventajas a los que se quieren cargar el Estado-, separación real de poderes, Democracia, no partitocracia -ahora el cotarro lo gobiernan tres-, dejar sólo dos administraciones, dos, central y municipal, que cada cual se financie como pueda y el que no pueda, pues que se joda.

Por cierto, nada de eso que también se hartan de decir los cursis de las tertulias radiofónicas y televisivas de “presuntos”, adjetivo que colocan a todo sinvergüenza, no vaya a ser que se querelle el susodicho, nada de eso. Los únicos que tienen la obligación de usar el “presunto” previamente al nombre del inculpado son aquellos que forman parte y están incursos en el proceso de qué se trate. El resto de los mortales, no. Si nos parece que ha trincado, pues claro que podemos referirnos a él como trincón. Faltaría más.

Ah, y que los señores fiscales, generales o menos generales, magistrados, jueces, secretarios judiciales, etc, se remanguen y empiecen a llamar y enjuiciar a toda la patulea político-financiera y sus adláteres con indicios de delito a pasarse por sus sedes y, a los que proceda, pero de verdad, los envíen caminito de Jerez, que dijo el otro, es decir, a la trena.

Y todos, a clases de ética y moral, dos asignaturas que debe implantar el Estado, de asistencia obligatoria y gratuita para todos los ciudadanos, de la primera, segunda o tercera edad, que buena falta nos hace y que es nuestra asignatura pendiente de hace siglos, sobre todo la de algunos, que todos conocemos. Sólo así, podremos volver a empezar.

*José Enrique Villarino es economista y consultor, especialista en Transporte, y miembro del Foro del Transporte y el Ferrocarril (FTF). 

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1 Comentario

  1. Le felicito por esa explosión de rabia. Y no le parece q además de un cambio en el sistema, va siendo hora de proponer un cambio social?. Adiós al neoliberalismo, Bienvenidos el fortalecimiento del estado, de todo aquéllo q pagamos entre todos y es de todos, y también bienvenido el olvidado mundo empresarial español (el de hoy o está vendido a extranjeros o está en la cárcel o camino de ellos).

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