Shakespeare en versión de enredo en Matadero Madrid

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F. Mollá.- Este jueves 29 de septiembre de 2016 arrancan, en la Sala Max Aub de las Naves del Español de Matadero Madrid, las funciones de ‘La comedia de los enredos’, de William Shakespeare, que podrán disfrutarse hasta el 16 de octubre.

El texto ha sido adaptado por Carlota Pérez-Reverte y está dirigido por Alberto Castrillo Ferrer que ha contado con los actores Rafa Blanca, J.J. Sánchez, Julián Ortega, Silvia de Pé, Antonia Paso, Javier Ortiz, Irene Aguilar y Angelo Crotti.

La comedia de los enredos es la obra más corta de William Shakespeare. Un remake de lujo de la obra de Plauto Los Menecmos, inspirada en otra griega: Los Gemelos de Posidipo, y ésta última probablemente basada en un cuento de tradición popular.

Sin entrar a disertar sobre el tema de la identidad y la personalidad, La comedia de los enredos ofrece un abanico de relaciones humanas: padres/hijos, maridos/mujeres, amos/criados, nativos/extranjeros… etc., todas las relaciones de poder se mezclan en este divertido experimento. Una fábula que, entre risas –muchas risas- dejará un poso de reflexión sobre temas como el destino, la superficialidad, la fragilidad de la vida o el azar del universo. No en balde está escrita por El inventor de lo humano.

La forma escogida para su representación es La Commedia dell´Arte. Género popular, dinámico y acorde con nuestro texto. Aunque no se trate de un canovaccio propiamente dicho (existe una versión de la trama escrita por Goldoni: I due Gemelli Veneziani) se adapta el espíritu juguetón y dinámico de la Commedia, el trabajo de máscara para algunos personajes, el onirismo y la poesía de ciertos pasajes y la calidad y tradición del teatro popular italiano, gran inspirador de nuestros clásicos del Siglo de Oro.

La commedia de las equivocaciones es un canovaccio de lujo, donde las situaciones rocambolescas permiten y fomentan el juego del actor, la imaginación, el onirismo y la risa. El trabajo de máscaras puede ayudar a recrear ese ambiente de misterio con el que Shakespeare envuelve su comedia, situándola en un lugar exótico y desconocido para un escritor nórdico del Siglo XV, aunque por lo que podemos apreciar por las localizaciones de sus obras, enormemente atractivo y sugerente.

Pero la commedia no son sólo máscaras, es duende, chispa, complicidad, amor por el público, es espíritu de juego y sentimiento a flor de piel.

La commedia es teatro “total”, teatro en estado puro. Y eso es esta Comedia de las Equivocaciones, una celebración de la torpeza del ser humano, de su testarudez y su ceguera.

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