Una mañana de transporte público

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A. Valiente*.- Aunque no tengo un abuelo que ganara una batalla, como diría León Felipe, la relación abuelo-nieto me parece fundamental para el buen desarrollo humano y social de los niños. Por eso, y por otras muchas cosas más naturalmente, al menos los viernes por la tarde suelo ir con los niños a ver a mis padres que viven en ese maravilloso barrio interracial que es Lavapiés, y aprovechamos para hacer una inmersión sociológica en el Distrito Centro. Nos encanta ir.

El autobús 26 nos deja muy bien. Haremos cinco viajes de ida y cinco de vuelta. Aunque somos familia numerosa, las ayudas en el transporte público no están contempladas, bueno y en otras muchas cosa tampoco. Compraré un billete de 10 viajes que me vale 9.60 euros (de momento). En el metro de Lista compramos el billete y salimos para coger el autobús, aunque el metro es más rápido nos gusta ir en autobús para ver la ciudad y así hacemos un poquito de turismo urbano. ¡Está lloviendo!

Foto: Antonio Escoz (Flickr)

De Lista a Antón Martín habrá unos cuatro kilómetros. Cuatro de ida y cuatro de vuelta, más las vueltas que daremos para buscar aparcamiento: diez kilómetros aproximadamente. O sea, un litro de gasolina. ¿La gasolina cuesta…?

Por lo que me cuesta ir un solo día en transporte público, podría ir todos los días de la semana  en transporte privado.

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Todas estas ideas pasan por mi cabeza con la misma rapidez con la que buscamos refugio debajo de la marquesina de la parada del autobús. Yo sigo con mi tormenta de ideas en la cabeza porque aquí hay algo que no encaja.

El transporte público es un bien social. Es un motor económico, es vertebrador de la ciudad. No puede ser un gasto. No es ético ni es decente que los usuarios cubramos los costes directos.

El transporte privado se beneficia también de un atractivo transporte público, cuantos más ciudadanos opten por el transporte público, el vehículo privado tendrá más calles para circular, menos atascos, más aparcamientos, sin olvidarnos, por supuesto, del Medio Ambiente.

Debemos aspirar a que el transporte público sea mejor y más eficiente y todos tenemos que colaborar en ello, pero fundamentalmente son los poderes públicos los que tienen la clave en sus manos. Por qué no financiar el transporte público con el transporte privado, con impuestos más altos, con aparcamiento más caro, con… no sé con qué, porque yo no soy una experta en la materia.

Sin embargo, hay tantísimos expertos en estas lides que llenan diariamente nuestra cabeza de información, muchas veces ininteligible y otras tantas  veces completamente vana… Es el momento de la inventiva, de las ideas. En los momentos de crisis es cuando se agudiza el ingenio. Pues adelante, pongámonos a pensar.

Digo, pongámonos a pensar, porque todas las ideas son válidas. Los/las dirigentes de esta ciudad tiene que saber, al menos deberían saberlo, que somos los ciudadanos los que les hemos puesto ahí y nos deben, como mínimo, respeto.

Si el transporte privado nos sale más barato que el transporte público es que nos están engañando. No me cabe la menor duda.

 * Ana Valiente es vocal vecina del PSOE en el Distrito de Salamanca.

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5 Comentarios

  1. Y aún pagando SER te saldria mas barato ir en coche. ahora como dice mi mujer si no se puede ir andando o en coche no voy, por que con una sillita de niño y estos precios , y estos sueldos, el transporte publico se dispara.

  2. Desde hace décadas, se hecha en falta una política de transporte. Eso si. Hay política de infraestructuras, pero no de transportes.

    Hay política de multas, pero no de transportes.

    Y ahora, la comunidad sube el precio del metro, en mitad del ejercicio y nadie resulta despedido. Claro, con la política de contrataciones a dedo de altos directivos, como la del señor Velallos (no sólo a dedo. Presuntamente en pago de favores), debe salir muy caro. Estos despidos no serían con 20 días por año trabajado.

    Mientras tanto, háganse kms de líneas nuevas. Ya veremos cuándo y cómo pueden rentabilizarse, pero a las constructoras, que no les falte.

  3. Ultimamente, oímos por los altavoces del metro que una voz nos anima a comprar el abono transporte del mes siguiente, con varios días de antelación al fin del mes, para evitar una supuesta aglomeración a la hora de sacar el citado abono.
    Al pagar por adelantado estamos haciendo una inversión sin ninguna contrapartida. Estamos prestando un dinero a la Comunidad de Madrid, un dinero que no sabemos cómo va a ser administrado ni en qué va a ser invertido, pues ni siquiera tenemos la certeza de que redunde en la mejora del servicio de transportes.
    En el fondo, parece entreverse una desesperada y voraz necesidad de financiación del ente gestor, y por ende de la Comunidad de Madrid. Es una forma más de abuso de los gestores públicos sobre el sufrido ciudadano, que por desgracia cada vez tiene menos de ciudadano, puesto que ahora se pretende mirar todo bajo el prisma de la “sostenibilidad financiera” (¡qué palabro!), lo que implica que los servicios esenciales se convierten en una mercancía más.

  4. ¿Alguien se dió cuenta en qué momento pasamos de ser viajeros de transporte a ser usuarios? ¿De ser pacientes del centro de salud a ser usuarios? ¿De ser lectores de la biblioteca a ser usuarios? ¿De ser drogodependientes de un CAD a ser usuarios? ¿De ser personas en situación de exclusión social a ser usuarios de los servicios sociales?

    Si alguien se acuerda de cuándo eso pasó porque se dió cuenta de la perversa y sutil transformación del lenguaje, que me lo recuerde porqueen el momento en que permitimos convertirnos en usuarios, de usar y tirar, debimos asumir que podiamos igualmente ser usados y por tanto abusados.

  5. No nos engañan, nos “educan”.

    Cuando vamos a la plaza y compramos un kg de fruta el precio es más económico que cuando la fruta la compramos por piezas.

    ¿Porqué cuando compramos varias plazas para desplazarnos, el precio nos sale más caro?

    Porque aunque nosotros necesitamos la fruta, el frutero necesita vender y prefiere vender más a menos. Pero en el caso del transporte no, el ayuntamiento no necesita vender plazas para que nos desplacemos, es más si no tuviese que poner autobuses ahorraría mucho dinero. Porque el ayuntamiento no es de todos es suyo

    ¿Qué es eso de una inmersión sociológica en un distrito que no es el tuyo?, ¿no nos damos cuenta que mostramos el concepto de emigración?.

    ¿Para qué ir al teatro, o al cine, o a visitar a unos amigos? La cultura o la amistad son privilegios a disposición de aquellos que tengan dinero para pagárselo. Para el ocio ya tenemos una TDT “gratuita”, no nos mal eduquemos y no digamos que no nos ofrecen servicios gratuitos.

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