La Participación

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A. Valiente*.- Cuando buscaba colegio para mis hijos anduve preguntado a conocidos y amigos cuáles habían sido las motivaciones que les habían llevado a elegir ese colegio y no cualquier otro. Las respuestas se podrían concretar en que eligieron esos colegios por su buena fama y porque de ahí saldrían los futuribles de la sociedad, es decir, saldrían los hombres y mujeres que manejarían los hilos de este país, personas competitivas y con ganas de triunfar.

No podía creer que entre gente tan dispar el pensamiento fuese casi unánime.

Y nosotros que sólo pensábamos en la felicidad de nuestros hijos nos estábamos convirtiendo en unos frikis.

Fue entonces cuando me di cuenta que estábamos tejiendo una sociedad individualista. Sólo el que más tiene es el que más vale y no importan los medios para llegar a un buen fin. ¡Así nos va!

Cuando les decíamos a nuestros hijos que lo importante no es llegar el primero sino llegar, eso que algunos llaman el consuelo del perdedor, era para apartarlos de esa competitividad feroz que se nos estaba imponiendo en todos los ámbitos de la vida.

No es cierto que la participación sea el consuelo del perdedor, es el futuro. Ya estamos viendo los brotes verdes… pero es en lo social, en el grupo, en la asociación, en la colaboración, no en el individualismo.

El consumismo exacerbado en estos años de bonanza -en el que todo valía- ha llevado a las instituciones a un lugar muy alejado de la sociedad. No se puede potenciar el asociacionismo a base de subvenciones porque en los momentos de crisis desaparecerán. No se puede poner el Pleno de la Junta Municipal, máximo órgano de participación ciudadana en el Distrito, a las dos de la tarde porque ¿quién puede ir a esa hora?

Cómo van a creer los ciudadanos en las instituciones si ni siquiera saben de la existencia de los cauces de participación, y los que lo saben conocen que la reglamentación existente para potenciar la participación es un muro infranqueable.

El Reglamento de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid hay que cambiarlo, ¿cómo? La democracia nos dota de mecanismos para ello, es complicado y sobre todo tedioso, pero no es imposible. Entre todos ¡SÍ SE PUEDE!

* Ana Valiente es vocal vecina del PSOE en el Distrito de Salamanca.

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8 Comentarios

  1. Pero si es que nos estamos dando cuenta ahora! Y es ahora porque por fin hemos caído en la cuenta de que nos están expoliando! De que es el dinero de nuestros impuestos, de nuestro laborar, el que están robando; y de que encima tienen secuestrada la democracia. Si voces como la suya desde dentro de los partidos se dejan oír, quizá entre todos podamos.

  2. El Reglamento de Participación Ciudadana intentaremos que se pueda cambiar ya que es evidente que no funciona. El PP lo elaboró y aprobó en su día, siendo alcalde el que convirtió a la ciudad de Madrid en la más endeudada del mundo. ¿Adivinan quién era?. ¡Premio!. El PP, en su afán de controlarlo todo, convisrtió el Reglamento en un corsé que, de hecho, no sólo no favorece sino que impide la participación. Claro ejemplo es, como dices, la celebración de los Plenos a las dos de la tarde. Cada Distrito de Madrid tiene sus propias peculiaridades y el Reglamento es una foto fija que los trata a todos por igual y esto así no es operativo. Dices que entre todos ¡SI SE PUEDE! y to digo que lo intentaremos cambiar porque, para ello, hay que contar con el PP y me temo que, con su mayoría, lo va a impedir. Si es así puede que haya que buscar la participación al margen del Ayuntamiento.
    Comparto contigo los peligros del individualismo y de esta competitividad llevada al extremo. Cada vez es más necesaria volver a la enseñanza de “Educación para la Ciudadanía”, la enseñanza en valores cívicos y acabar con el adoctrinamiento religioso-político que están imponiendo en los colegios y en los medios de comunicación.

  3. En una aldea africana, se organiza un juego entre los niños negros. Una carrera hasta el árbol del fondo y quien llegue el primero, se queda con el premio.
    Los niños corren cogidos de la mano y alguien les pregunta:
    “Nos cogemos de la mano para llegar todos a la vez”. UBUNTU

    La persona es social, pero su libertad le obliga a una responsabilidad individual. ¿Cómo se come esto?. No es tan complicado. Se trata de que cada persona asuma cada vez un compromiso mayor, con el cuidado de los demás.

    Esto no es un sacrificio, sólo lo parece. Como todas las cosas que son de conciencia, producen una tremenda satisfacción personal. cuando se cumplen.

  4. Una participación ciudadana que, paulatinamente, se ha ido viendo acorralada hasta su inexistencia prácticamente. El equipo de gobierno municipal incumple una normativa, precísamente elaborada por ellos, ya que, en ella se habla de establecer los horarios de las sesiones plenarias preferentemente en horario de tarde para mayor acceso de los vecinos. Si ya nos costaba acercar a los ciudadanos a la política y viceversa, ahora es imposible, la única esperanza que nos queda son los Consejos Territoriales, aunque no es lo mismo, son trimestrales y no tienen la oficialidad de los plenos.

  5. Efectivamente Ana, hay que CAMBIAR el Reglamento de Participación Ciudadana, porque como bien dices lo importante es que lleguemos, pero que lleguemos todos, cuantos más mejor, para lo cual tenemos que oir todas las voces de todos, cuantas más voces, más riqueza.
    Voz que se silencia, idea que se pierde. La perdida de ideas es senda para llegar al pensamiento único.

  6. El dotar a las administraciones públicas de mecanismos de participación ciudadana es algo obligatorio, o debería serlo. Obviamente, los responsables de dichas administraciones, salvo excepciones son los primeros interesados en bloquear esos mecanismos, para poder hacer y deshacer a su antojo, que por algo se creen los depositarios de la voluntad popular, y actúan como si su voluntad fuera la de sus votantes, y no al revés. O dicho más llanamente, son los amos del cortijo y no quieren que la peonada les enmiende la plana.
    Tarea nuestra es hacernos oír.

  7. ¿Qué tiene que ver la participación con ganador o perdedor?

    Si entendermos la política como una acción que tiene que ver con el bien común, la participación sólo puede entenderse como la maximización de ese bien común.

    Parece que a nuestra bloguera se le ha escapado la ideología, la de verdad, y entiende la participación sólo en la sociedad de clases donde la política tiene como objetivo máximizar las diferencias de estos.

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