Retiran las cintas tóxicas antiorugas que protegían los árboles de La Concepción

Madrid,

Algunas zonas de la capital, como el barrio de la Concepción, están infestadas de orugas procesionarias, que en esta época del año bajan de los pinos. Por ello, en muchos árboles se han instalado unas cintas tóxicas a modo de barrera.

Técnicos del Ayuntamiento las retiraron debido a su mal estado y porque estaban tan abajo que los niños las podían tocar pero empezó a correr un rumor que apuntaba a que habían sido antiindependentistas que, al ser “lazos” y de color amarillo, las ha confundido con los símbolos de la independencia de Cataluña y los habían quitado.

Estos “lazos amarillos” son barreras físicas para evitar las plagas de oruga procesionaria que se colocan a cierta altura del tronco (1,5 m o más) un cono con plástico semirrígido alrededor del tronco.

Esto les interrumpe el descenso e impide que las orugas se entierren en el suelo. Acabarían muriendo de inanición en su interior.

Es conveniente hacer unas pequeñas perforaciones en la parte baja del plástico para la evacuación del agua de lluvia que pudiera acumularse en su interior.

Se colocan alrededor de los pies de los árboles en el suelo unos anillos de material plástico semirrígido, que impide su dispersión por el jardín, pudiendo así aplicar un insecticida de contacto sobre ellas y retirarlas una vez muertas.

¿Qué es la oruga procesionaria y de qué otras maneras se combate?

La procesionaria del pino es la plaga más importante de los pinares mediterráneos. Debe su nombre de “procesionaria” a que se desplaza en grupo de forma alineada, a modo de procesión.

Este lepidóptero es un defoliador que constituye la plaga más importante de los pinares mediterráneos, atacando también, aunque de forma menos habitual a cedros y abetos. En nuestro municipio se hacen anualmente campañas de prevención de esta plaga en el otoño mediante tratamientos químicos mediante pulverización ULV. Las restricciones legales y medioambientales limitan el tipo de producto que puede emplearse en entornos urbanos.

Especie: Thaumetopoea pityocampa Schiff.
Nombres: “Procesionaria del pino”; “Cuc de pi” (Cataluña); “Sirganos” (Teruel); “.
Orden: Lepidoptera
Familia: Thaumetopoeidae

La procesionaria del pino produce importantes daños, especialmente en pinos, aunque también ataca a cedros y abetos.

En verano aparecen las mariposas de procesionarias del pino; se aparean y la hembra pone los huevos en las acículas de los árboles (así se llaman las hojas de las coníferas). Las orugas nacen a los 30 ó 40 días de la puesta, es decir, entre mediados de septiembre y mediados de octubre (Hemisferio Norte).

Las orugas construyen nidos o bolsones de seda que les sirven de refugio para pasar los fríos del invierno.

En primavera bajan desde el árbol hasta el suelo

Cuando llega la primavera, o finalizando el invierno (desde febrero a primeros de abril), las orugas descienden en fila al suelo, de ahí el nombre de Procesionaria; se entierran y crisalidan dentro de un capullo (ver foto superior de la crisálida).

De las crisálidas surgen en verano las mariposas que se aparearán dando comienzo a un nuevo ciclo.

Síntomas

Mechones de acículas secas producidas por las orugas al roer las hojas en vez de comerlas completamente. Bolsones de seda muy típicos en las copas a medida que avanza el invierno. Orugas por troncos, ramas y suelo

Daños

La Procesionaria del pino produce dos tipos de daños:

1. Pérdida de acículas.
Las orugas se alimentan en invierno de las acículas de pinos y cedros, provocando que éstas se sequen y caigan.

El daño más importante lo hacen desde el final del invierno hasta mitad de primavera, cuando las orugas son más grandes y voraces.

La defoliación rara vez produce la muerte de los pinos pero los debilita en gran medida, facilitando el ataque posterior de otras plagas. Los pinos pequeños sí se pueden secar.

En jardines, perjudica el aspecto estético.

2. Urticarias y alergias
Otro daño importante son las urticarias y alergias en personas y animales domésticos.

Las orugas están recubiertas por unos pelillos urticantes que se dispersan y flotan en el aire, produciendo irritación en piel, ojos y nariz.

Vigilar que los niños no toquen a las orugas.

En animales domésticos, por ejemplo, animales curiosos como los cachorros de perro (los gatos son más cautos), son peligrosas las orugas de la procesionaria del pino al chupar o tocar esta hilera en movimiento o a través de un nido que se haya caído, ya que contiene pelos urticantes. Síntomas: inflamación de labios, boca y cabeza en general. El animal intenta rascarse, babeando exageradamente. Consultar con el veterinario.

Control

Hay varios métodos para controlar esta plaga (siendo uno de ellos el ahora famoso “lazo amarilo”:

Bacillus thuringiensis
Es un insecticida biológico con aspecto de insecticida normal. Está compuesto de miles de bacterias. Se mezcla con agua y se aplica pulverizando con mochila, cañón o en tratamientos aéreos en Ultra Bajo Volumen (ULV). Está admitido en Agricultura Ecológica por no tener incidencia negativa en el medio ambiente. Las oruguitas al comer acículas impregnadas con el producto, mueren.

Su aplicación debe hacerse en el momento adecuado, concretamente en los tres primeros estadios larvarios, cuando son pequeñitas, durante el inicio del otoño (septiembre-octubre).
Para grandes superficies se recurre a aviones o helicópteros.

En una comunidad de vecinos de una urbanización sale económico contratar una avioneta que fumigue con Bacillus thuringiensis toda la zona. Un tratamiento aéreo se puede hacer a partir de 5 hectáreas (50.000 metros cuadrados).

Insecticidas inhibidores del crecimiento
Estos insecticidas, también denominados insecticidas biorracionales, perturban algún proceso elemental de los insectos, por ejemplo, la interrupción de la muda de las orugas. Se están usando bastante para tratar masas forestales de pinos, más incluso que el Bacillus. Son respetuosos con el medio ambiente.

El empleado para Procesionaria es el DIFLUBENZURON, con tratamientos aéreos en Ultra Bajo Volumen (ULV).

Tiene una gran eficacia en aplicaciones muy tempranas, en fase de huevo u oruga inicial; más tarde, no va tan bien y las orugas crecidas ya habrán producido daños. Por tanto, elegir el momento para el tratamiento es fundamental con el Diflubenzuron.

Para aplicarlo en los primeros estados larvarios debe determinarse el período de nacimiento de las orugas. Pueden realizarse muestreos de las puestas en árboles situados en zonas representativas o bien emplear trampas de feromonas (ver más abajo). Estas últimas permitirán la obtención de la curva de vuelo de los machos, que a su vez facilitará la determinación del momento de eclosión de los huevos.

Insecticidas químicos convencionales
Sirven para Procesionaria del pino aquellos que contienen piretroides como materia activa: Alfacipermetrin, Cipermetrin o Deltametrin.

El tratamiento químico de los bolsones se lleva a cabo mediante la pulverización directa con el insecticida.

Aplicación con Alfacipermetrin o Deltametrin usando mochila pulverizadora para árboles pequeños y medianos (foto derecha). Cañón pulverizador sobre vehículo todoterreno para alcanzar gran altura.

Se trata en cualquier momento a lo largo del invierno. Mejor cuando las orugas son jóvenes y se sitúan en las zonas bajas de las copas y son más sensibles al producto. Mojar bien los bolsones.

En febrero-marzo las orugas ya están formadas, y es el momento de impedir que las orugas desciendan al suelo.

Trampas con feromonas
Otro método de control consiste en instalar trampas que llevan en su interior una pequeña cantidad de feromonas sexuales.

La feromona sexual sintética de la hembra de Procesionaria del pino (“pityolure”) atrae a los machos y éstos quedan atrapados. De este modo, no se producirá la fecundación de las hembras.

El método está concebido para aplicarlo a pinares con niveles de infestación bajos.

La máxima eficacia se consigue usando feromonas una vez que se han reducido los niveles importantes de la plaga con alguno de los productos comentados más arriba (Diflubenzuron, Bacillus o Piretroides). Las feromonas es un complemento ideal a la fumigación.

Otra importante utilidad de las trampas con feromonas es para determinar el momento en el que se producirá el nacimiento de las orugas, lo que permitirá afinar con la fecha ideal de los tratamientos.

Las trampas se cuelgan en las ramas. Con una trampa por hectárea (10.000 m2), es suficiente.

Se colocan al comienzo del periodo de vuelo, en verano. A título orientativo, podemos decir que las poblaciones más precoces, que corresponden a localidades frías, empiezan a volar a mediados de junio, y las más tardías, en septiembre.

Cortar y quemar los bolsones
Nido procesionaria

Los tratamientos con productos deben complementarse con la eliminación mecánica de los bolsones. En las zonas cálidas, a la primera quincena de diciembre, y en las zonas más frías, a mediados de noviembre. Existen “tijeras orugueras”, colocadas en el extremo de una pértiga de 3-4 m.

No cortar los que están en las guías terminales, ya que pueden dañarse éstas y sería peor el remedio que la enfermedad. Posteriormente los nidos se queman.

Romper los bolsones
En el caso de que la altura del arbolado no permita cortarlos, los bolsones pueden romperse con perdigón para que las orugas mueran con el frío del invierno al carecer de la protección.

Si se alcanza, se pueden romper los bolsones con un palo.

Mejor hacerlo por la tarde, para que no les dé tiempo a rehacer el bolsón. Morirán de frío por la noche.

Como contienen pelos urticantes, antes de cortarlos o romperlos, se debe regar bien la copa para disminuir las urticarias.

Barreras físicas
Instalar a cierta altura del tronco (1,5 m o más) un cono con plástico semirrígido alrededor del tronco. Esto les interrumpe el descenso e impide que las orugas se entierren en el suelo. Acabarían muriendo de inanición en su interior. Es conveniente hacer unas pequeñas perforaciones en la parte baja del plástico para la evacuación del agua de lluvia que pudiera acumularse en su interior.

* Colocar alrededor de los pies de los árboles en el suelo un anillo de material plástico semirrígido, impide su dispersión por el jardín, pudiendo así aplicar un insecticida de contacto sobre ellas y retirarlas una vez muertas.

Fomentar y proteger a las aves insectívoras
CarboneroLos depredadores más efectivos de la Procesionaria del pino son los carboneros y los herrerillos, dos aves insectívoras especialmente voraces con estas orugas.

El carbonero es un pájaro muy bonito y con buen canto. Con una caja de nidificación y alimento se pueden tener en el jardín y criarán. Abubillas, críalos, urracas, cuervos, etc., también se las comen.

Una manera de fomentarlos es instalar cajas anidaderas. Los organismos públicos medioambientales lo están haciendo en los montes, especialmente procedentes de repoblación, en los que por la juventud del arbolado carecen de huecos que sirvan de refugio a estas aves.

Las orugas de procesionaria del pino también son atacadas por hormigas, cigarras, avispas y diversos parásitos (algunos dípteros e himenópteros).

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