Un joven de 26 años descuartiza y empieza a comerse a su madre en el distrito de Salamanca

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Este jueves 21 de febrero de 2019 una amiga de Soledad, de 66 años, se dirigió a la oficina de denuncias y atención del ciudadano del distrito de Salamanca e informó de que llevaba un mes sin saber nada su amiga y que estaba preocupada porque un hijo de ésta, Alberto, la agredía y padecía problemas mentales.

Una patrulla se dirigió al domicilio de la mujer y, tras acceder los policías al mismo, tras preguntarle al joven por su madre y responderles éste que estaba en casa, que había fallecido, se encontraron a la mujer descuartizada y sus restos metidos en tuppers.

En ese mismo momento, procedieron a la detención del hijo, de 26 años que se encontraba en el interior de la vivienda y que les confesó que se había comido partes de su madre y que había alimentado a su perro con otras.

La mujer era vecina de la calle de Francisco de Navacerrada del barrio de Ventas, entre el Parque de Eva Perón y la plaza de toros.

Madre e hijo vivían juntos.

Su hijo tiene 12 antecedentes policiales por maltratar a su madre.

Los vecinos han declarado que el hijo padece una enfermedad mental y que había estado ingresado en un centro psiquiátrico.

También afirman que la vieron con vida el martes de la semana pasada, por lo que su hijo la asesinó hace un días y no hace un mes como podría parecer dada la denuncia de su amiga.

La víctima era viuda y tenía otro hijo que no se llevaba bien con el asesino y que no vivían en casa.

«No hay cura para mi locura»

El caníbal, que en el momento en que los agentes entraron en su casa estaba cocinando restos de su madre en una olla y en el horno, tenía una activa vida social y en redes sociales, donde compartía sus propios temas de rap.

Algunos versos rezan «no hay cura para mi locura» o «no se la mierda que digo, pero si te quiero hundir te entierro».

Sus allegados aseguran que consumían drogas.

Según los agentes, la habría ido diseccionando en la bañera y guisado para limpiar el cadáver.

Partió a su madre en 1.000 pedazos

El asesino, que tras estudiar en el cercano colegio Natividad de Nuestra Señora había realizado cursos de cocina y hostelería, utilizó varios cuchillos para trocear el cadáver de su madre que, además de en seis tuppers, en una olla y en el horno, guardaba en varios cajones.

Allí han aparecido los huesos, la cabeza, manos y pies y parte de la espalda y una pequeña parte del corazón.

No han aparecido el hígado, los pulmones, el estómago ni el páncreas.

El autor confeso del asesinato y descuartizamiento ha ingresado este sábado en prisión sin fianza.

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