LOMCE: una ley educativa para la exclusión

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C. Muñoz*.- Desde que el ministro Wert sacó a la palestra su anteproyecto de Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), se han sucedido las críticas en todo el estado español y en todos los sectores sociales: colectivos de alumnos, profesores, y de madres y padres de alumnos.

Nuestros barrios no han sido ajenos a este nuevo golpe de efecto mercantilista y retrógrado del gobierno español: este mes de diciembre, la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) acogió la celebración de un acto informativo organizado por la AMPA del instituto Isabel la Católica y por profesores de ese centro. El acto se centró en la repercusión de los cambios propuestos en la LOMCE para alumnos, profesores, madres y padres, y para el conjunto de nuestra sociedad.

Acto del AMPA del instituto Isabel la Católica. C. Muñoz
Acto del AMPA del instituto Isabel la Católica. C. Muñoz

Dos profesores del Isabel La Católica presentaron a los ponentes de este acto: Agustín Moreno (profesor de IES), Ana Contreras (profesora de la RESAD), Luis González Nieto (exdirector de IES), Gonzalo Azcona (estudiante), María Pastor (estudiante) y José Luis Pazos (presidente de la Federación Madrileña de Padres y Madres de Alumnos Giner de los Ríos). Desgranaron desde diferentes puntos de vista la realidad de este nuevo golpe del Partido Popular a la mayoría social.

Todos cuestionaron la necesidad de un cambio en la legislación educativa en estos momentos, no sólo por el coste económico que supondrá, sino sobre todo por los auténticos motivos de esta ley, que lejos de ser pedagógicos, son estrictamente ideológicos, reaccionarios y mercantilistas.

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La LOMCE es una ley que no elaboran expertos pedagogos. Surge sin el consenso necesario y sin contar con madres y padres, a los que esta ley además expulsa de la toma de decisiones en los centros educativos, pues convirten el Consejo Escolar, tan importante en la democratización e integración socio-educativa de los centros, en un órgano meramente consultivo.

Es una ley que imponen bajo la falsa premisa del fracaso absoluto del sistema educativo, cuando los datos no indican exactamente eso: en las últimas dos generaciones hemos pasado del 10% de titulados al 64%. Los últimos datos de abandono escolar sólo han empeorado en esta década en dos comunidades autónomas gobernadas por el PP: Valencia y Madrid.

También se está encubriendo una clara inclinación por la educación como negocio privado y no como derecho que debe proporcionar el estado. No sólo se apuesta por la educación privada, sino que incide en el “lucrativo” desfalco de la enseñanza concertada, en la que pagamos con dinero público a profesores contratados a dedo. La supuesta transitoriedad con la que nos engañaron bajo el gobierno de Felipe González no sólo no llega a su fin, sino que la enseñanza concertada se sigue situando como elemento clave para los diferentes ministros de educación de PP y PSOE, que mantienen este error histórico legislatura tras legislatura.

La LOMCE también da un paso ultra-reaccionario en muchos otros aspectos: se abre de nuevo la puerta a la segregación por sexo en las aulas, con financiación pública, y en un claro conflicto con los derechos humanos y constitucionales. En esta misma línea, la religión pasa a ocupar un lugar que las élites del PP están empeñados en imponernos, en un estado supuestamente aconfesional.

Sin lugar a dudas, los elementos fundamentalistas que dan cuerpo a la LOMCE la sitúan en las antípodas de cualquiera de las ramas pedagógicas que proponen la educación como un derecho democratizador. Se está eliminando cualquier vínculo entre la educación y una sociedad más democrática.

Con este nuevo bofetón a la educación pública tratan de imponernos no sólo un modelo ideológico religioso y clasista, sino también un modelo socio-económico que es el que está hundiéndonos: el modelo capitalista y neoliberal; un modelo que premia a los privilegiados y olvida a quienes por motivos cognitivos, sociales, económicos, etc. necesitan una mayor atención educativa.

Es tan burda la manipulación ideológica de esta ley que cae en el despropósito de señalar que el problema del paro en España tiene una relación directa con el sistema educativo. Quizás habría que recordar a estos lumbreras que habría que señalar a otros culpables bastante más claros y directos: especuladores financieros, empresarios y políticos corruptos, de esos con los que se abrazan ante las cámaras y que acostumbran a indultar unos y otros. Por obvio que parezca, habrá que repetir al PP que tenemos el paro más alto de la UE y sin embargo un nivel educativo por encima de la media europea.

Sin lugar a dudas, nuestras aulas necesitan mejorar en muchos aspectos, (fundamentalmente superar caducos sistemas de aprendizaje actuales) pero desde luego no pueden ser los que instaurará el PP mediante la LOMCE y que se fundamentan en la exclusión: la de los alumnos con mayores necesidades educativas y sociales; la exclusión de madres y padres en la participación en sus centros; la exclusión de quienes no participen en el juego de la competitividad por encima del conocimiento; y en definitiva, la exclusión de cualquier medida educativa que pudiera avanzar hacia la democratización de la enseñanza pública.

* César Muñoz es Coordinador de IU Retiro y Miembro del Consejo Político Regional de Izquierda Unida de la Comunidad de Madrid.

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