La basura de los contratos integrales

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C. Muñoz.- Madrid en verano es una ciudad tranquila, de un calor seco que llama al paseo nocturno, a los parques y fuentes, a sentarse en una terraza veraniega para refrescarse. Pero este año, nuestro Ayuntamiento ha convertido el verano de los madrileños y turistas en una nueva etapa de suciedad en las calles, que con el calor, no sólo da una penosa imagen, sino que hace que el desagradable olor de los desperdicios sea más problemático de lo que solía y debería ser.

Y todo tiene su explicación, de nuevo, vinculada al destrozo que ha supuesto para los madrileños la entrega de los servicios públicos a los grandes oligarcas. No sólo la privatización de los servicios, sino también la sumisión a grandes empresas que se llevaron los contratos integrales de limpieza mientras se frotaban las manos.

Sólo un año ha pasado desde que políticos conservadores y aliados empresariales perpetraran el saqueo de los servicios de limpieza, y ya sufrimos graves consecuencias: papeleras repletas, residuos orgánicos amontonados en aceras y rebosando los contenedores, desagradable olor por la descomposición…

Hay causas obvias de este deterioro de nuestra calidad de vida: el descenso escandaloso de personal y los nuevos sistemas y métodos para el supuesto ahorro: con reorganizaciones de plantillas, empleados contratados para cubrir contratos breves, mucho más baratos para el empleador, pero con la consecuente inexperiencia continuada de los nuevos empleados; vacaciones de empleados que ya no se cubren con nuevos trabajadores, sino con una sobreexplotación en las labores y jornadas de los compañeros… En resumidas cuentas, mayor beneficio de las empresas suministradoras del servicio, y el consecuente efecto directo en el empeoramiento del servicio que recibimos los vecinos madrileños.

Deben pensar que no nos importa que conviertan nuestras calles en un vertedero para un supuesto e irreal ahorro. No nos merecemos esta basura.

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