Tiempos interesantes

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J. A. Plaza*.- Como decía el viejo proverbio chino, “Líbreme Dios de vivir tiempos interesantes”. Sin embargo, como no está en nuestras manos decidir cuándo han de darse estos tiempos, cada uno de nosotros torea los miura que le han caído en suerte como mejor puede; en nuestro caso, los tiempos han decidido que debemos ser todos nosotros expertos en macroeconomía, por lo que desde los niños hasta los jubilados nos hemos lanzado en masa al estudio y la opinión en esta rama del saber.

Con todo este bagaje cultural, parece obvio que todo el mundo deberíamos entender las relaciones económicas entre ciclo financiero, creación de empresas, recaudación fiscal y redistribución de la riqueza (vulgo estado del bienestar, disculpen la simplificación). Pero héte aquí que no, que ésta sencilla concatenación de hechos: “creación de empresas = empleo= creación de riqueza = recaudación de la Administración vía impuestos = presupuestos de la Administración =reparto de los mismos en inversiones, fomento del empleo y ayudas sociales= todos vivimos mejor”, resulta que no es tan evidente para algunos sectores jacobinos de la población. Pues señores, es un hecho: cuando esta cadena de valor se rompe,  todos salimos perdiendo, y hay que entender que debemos ajustar los presupuestos en estos años venideros con un marcado criterio de austeridad y de ahorro.

Nos guste o no admitirlo, la destrucción de la actividad económica determina la reducción de los ingresos de las administraciones, lo que a su vez condiciona los presupuestos de nuestro Ayuntamiento y por ende las anualidades disponibles para atender las demandas ciudadanas. Así, se prevé en consonancia que las aportaciones procedentes de la Administración Central decaerán un 4,7% este año, mientras que al crecer el desempleo, crece asimismo el gasto en protección social con lo cual vuelta a aumentar el déficit y la deuda. Este es el círculo vicioso de la crisis.

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Por tanto, hemos de ser conscientes de que -por desgracia para todos-, los presupuestos de nuestra ciudad se ven condicionados por la disminución del dinero disponible, lo que nos conduce a varios hechos, todos ellos lamentables. Por un lado, la necesidad de cuadrar el déficit de las cuentas públicas, lo que conlleva reducir el gasto. Por el otro lado, la reordenación de los activos de la Administración obliga a reducir aquellos gastos que no sean esenciales para el mantenimiento de las prestaciones a los ciudadanos: menor oferta de empleo público, ajustes salariales a los funcionarios, contracción de las estructuras administrativas…

Así, 27 de Marzo el Ayuntamiento de nuestra ciudad presentó el Plan de Viabilidad Económica que preceptivamente acompaña la operación de refinanciación de la deuda municipal, diseñado por los técnicos para que ayude a enjugar el déficit de las cuentas públicas y así éste no incremente el volumen de deuda acumulada, o incluso la reduzca.

Lo más importante y que debemos destacar, por encima de fútiles debates sobre quién o qué indujo la presente situación actual, es el compromiso de nuestro consistorio de mantener todos los servicios esenciales para los ciudadanos con los mismos niveles de calidad. Igualmente, y como medio de mejorar las perspectivas, el fomento de la creación de empleo será un eje principal de la política municipal de los próximos años. Para ello, el primer objetivo es conseguir en 2014 que los proveedores municipales cobren sus facturas en menos de 30 días. Así, el día 15 de marzo el Ayuntamiento envió al Gobierno de España un total de 16.712 facturas pendientes de pago, por un importe de 1.017 millones de euros, para acogerse a las ayudas financieras que el ICO ofreció a los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas y poder así regularizar pagos pendientes.

El esfuerzo en austeridad de este Plan de Viabilidad ofrecerá unos ahorros de 160 millones de euros en 2012 y de 394 millones de euros en 2013 con los que seguir atendiendo a los ciudadanos. Estas cuentas se han realizado en la previsión de que el PIB de la nación sufra un ajuste del 1,7%; es decir, a priori son suficientemente prudentes y realistas como para no sufrir desajustes respecto a la realidad.

No todas las medidas que propone el Plan son actuaciones onerosas: la intensificación de la lucha contra el fraude, la eliminación de servicios duplicados o la racionalización del patrimonio inmobiliario municipal son medidas rentables para la sociedad y de coste cero para los ciudadanos.

No son medidas populares ni sencillas de asumir las que contiene este Plan, pero cuanto antes alcancemos la estabilidad económica antes encontraremos la senda de la creación de empleo, única vía de escape de la procelosa tormenta económica que nos ha tocado lidiar a nuestra generación.

 *Jose Antonio Plaza Rivero es vocal vecino de la Junta Municipal de Salamanca y Jefe de Área en la Consejería de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid.

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3 Comentarios

  1. Estimado José Antonio, aún cuando me alineo con tu artículo, creo que subyace algo que en mayor o menor medida todos estamos utilizando últimamente: justificar los recortes en presupuestos exclusivamente por la situación de crisis que vivimos. ¿Por qué tenemos ese complejo nunca confesado pero subyacente de que en tiempos de bonanza hay que gastar más? Esto que digo es generalista y como tal, contestable si elegimos puntualmente gastos necesarios que ahora se recortan. Pero en esencial, todas las administraciones públicas ahora y antes gastan mal. Mucho y mal. Quizá para lo único que esta crisis brutal que sufrimos pueda servir es para adelgazar un “Estado de Bienestar” por encima de nuestras posibilidades y rebajar nuestra expectativas de confort ciudadano, también en mi opinión desorbitadas.

    Debemos adelgazar nuestros presupuestos, pero no sólo debido a la crisis, sino porque hay que ser austeros con el dinero que los ciudadanos pagan y como contrapartida, los ciudadanos debemos aprender que nuestros impuestos no cubren nuestras expectativas de recuperación vía servicios públicos.

    Dicho esto, José Antonio, permíteme decir que, en cualquier caso, los ciudadanos seguimos teniendo la sensación de que existe un área oscura en toda administración pública que despilfarra dinero no ya en servicios públicos y prestaciones sociales cuyo recorte será siempre opinable, sino en elementos más relacionados con la política y el amiguismo: nutridos grupos de asesores en entes públicos, ayuntamientos y comunidades autónomas con recursos humanos que ni las mayores multinacionales con beneficios billonarios sueñan en tener; plantillas hinchadas poco resolutivas, secretarias/os y ayudantes por doquier; contratos innecesarios con fines lucrativos; despachos, coches, dietas… Suena a viejo lo que digo, pero realmente, no sabemos si todo ello suma mucho o poco, pues es completamente opaco. Y por ello nunca sabremos si independientemente de recortes necesarios de comportamientos fatuos y del opulento Estado del Bienestar, nos estamos dejando por el camino recortes sustanciales (o no) en vividores y vivencias que consumen recursos pagados por todos.

  2. Ustedes los políticos son unos cachondos.

    Mire, copio y pego su ecuación de 1º de Economía:

    “Creación de empresas = empleo= creación de riqueza = recaudación de la Administración vía impuestos = presupuestos de la Administración =reparto de los mismos en inversiones, fomento del empleo y ayudas sociales= todos vivimos mejor”

    Cambie usted donde se lee “reparto de los mismos en inversiones, fomento del empleo y ayudas sociales” por “derroche indiscriminado y malversación de fondos públicos” que es lo que han hecho ustedes para endeudar la ciudad hasta 2030 y entonces verá cómo ésa es otra manera de fastidiar la ecuación.

    Su partido estará muy preparado pero no hacen nunca autocrítica. Nunca se equivocan.

    Y así nos va.

  3. Seguro que es un Plan estupendo, austero y con el objetivo de igualar los desequilibrios presupuestarios que actualmente existen, y si encima se mantienen los servicios esenciales para los ciudadanos, pues mejor que mejor. Pero la verdad es que, gestionan tán mal y con dinero público, dinero que pagamos todos, que eso no puede ser: Conozco de cerca el funcionamiento de un organismo público y me parece increible que se le permita gestionar como lo hace desde hace años. En estos momentos que no hay dinero, que se reduce el presupuesto, y que por tanto se reducen sus actividades, ¿porque se sigue subcontratando todo? y contratando, cuando dentro hay personal suficiente para hacerlo y con mejor calidad, y con tiempo para ello. Eso me parece increible, luego pasa lo que pasa. Un saludo.

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