Madrid ciclista

9
437

J. A. Plaza*.- Al principio de los tiempos, Dios creó al mono; con el paso de los siglos el mono evolucionó y comenzó a andar sobre dos patas, dando lugar al homo sapiens. Más tarde, el homo sapiens inventó la bicicleta, dando lugar a seres evolucionados como Alberto Contador y a hechos magnos como la Vuelta Ciclista a España. El resto, como diría alguno, es historia. En realidad esta perogrullada ilustra una realidad palmaria: la bicicleta es con certeza uno de los inventos mas longevos de la historia de la humanidad; por algo será. De hecho, ya en el antiguo Egipto, allá por el 2.000 a. de C. los hicsos usaban un prototipo de ésta máquina.

En la actualidad vivimos tiempos en los que la palabra sostenibilidad se ha convertido en un mantra para casi todo, incluida la movilidad urbana. De forma reiterada leemos en la prensa un mensaje que se repite constantemente: hay que reducir la huella de carbono del ser humano en el planeta. Pero ¿hay alguna manera mejor de lograrlo que aparcar nuestro vehículo en casa y desplazarnos por la ciudad en transporte público? Ciertamente sí; por eso el ingenio humano nos ha dotado con el instrumento más eficiente desde el punto de vista de las emisiones contaminantes: la mencionada bicicleta, que además mejora el estado físico y hasta anímico de sus usuarios.

La bicicleta lleva años promocionándose no sólo en el Ayuntamiento de Madrid, sino en toda nuestra Comunidad, donde se han ejecutado ya cerca de 150 kilometros de pistas de uso ciclista. En el Ayuntamiento está elaborado y en marcha un Plan Director Ciclista que pretende elevar a 500 los kilómetros de carriles dentro de la ciudad. Hoy, sólo el 0,15% de los madrileños usan la bici para sus desplazamientos diarios; se pretende que en 2016 seamos el 4%.

Sin embargo, hagamos algunas consideraciones: el uso de la bicicleta depende de varios factores que en nuestra ciudad no son muy favorables: la climatología y las fuertes pendientes principalmente, que lastran el uso del ciudadano medio. La falta de concienciación de los automovilistas y de la población en general tampoco es un punto a favor hoy en día, aunque se irá mejorando con el tiempo y con el uso. Otro aspecto a considerar es que el radio de acción “útil” para los desplazamientos ciclistas está alrededor de los 7-8 kilómetros. Para distancias más largas, el vehiculo privado sigue ganando por rapidez. En distancias más cortas, el desplazamiento pedestre puede ser menos engorroso: he ahí el dilema ¿contra quién compite la bicicleta?

Por tanto, el trasvase de desplazamientos en coche hacia el uso de la bici de forma previsible será en las distancias cortas, básicamente en el interior de la almendra central madrileña delimitada por la M-30. Una forma de potenciarlo será el apoyo con el transporte público: la combinación de ambos medios (se está estudiando como mejorarlo, aunque ya se puede llevar la bicicleta plegada en el bus o en el metro fuera de las horas punta) será la baza ganadora. Probablemente no va a solucionar de forma radical el problema de la movilidad en la ciudad, pero sí logrará el objetivo de aliviar fuertemente la presión sobre nuestra atmósfera y sobre nuestro actual sistema de transporte publico.

Eso sí, lo que está claro es que para generalizar su uso las infraestructuras son necesarias; no solamente los carriles, sino también las instalaciones auxiliares: aparcamientos funcionales y bien situados, señalización adecuada, conexión con transporte público, incluso aseos y vigilancia serían bien recibidos, según las encuestas del Centro de Estudios del Transporte Transyt de la Universidad Politécnica de Madrid.

Así, en el distrito de Salamanca contamos con varios carriles bici como el de Fuente del Berro o el de la calle O´Donnell hasta el Retiro, y está prevista la construcción futura de varios más, como completar el recorrido de Fuente del Berro con 1,5 km más de carriles, eje Avenida de los Toreros-calle Padilla-calle Maldonado con 3 km, o el eje del Paseo de la Castellana, con otros 2,5 km.

Igualmente, en la última legislatura hemos pasado de 5 aparcamientos para bicicletas a casi 200, un avance en toda regla. El Ayuntamiento también estudia en la actualidad la implantación de un sistema de alquiler público de bicicletas con mas de mil unidades ofertadas. También se está potenciando la consideración de calles de convivencia, de uso compartido coche-bicicleta.

Por tanto, está claro que nos queda un largo camino por recorrer juntos hasta que Madrid se parezca a Amsterdam en este aspecto; pero aunque se pueda discutir la velocidad de avance de los progresos en este campo, sin duda influidos ¡y cómo! por la crisis económica, es innegable que nos estamos moviendo. Y como decía aquel antiguo lema tan gimnástico, ¡el que mueve las piernas, mueve el corazón!

*Jose Antonio Plaza Rivero es vocal vecino de la Junta Municipal de Salamanca y Jefe de Área en la Consejería de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid.

Ilustración: Patri Tezanos (Zonaretiro.com)

Compartir

9 Comentarios

  1. Señor Plaza, leo con interés su artículo, más viniendo de un responsable de transporte que además conoce el barrio. Sin embargo, temo tener que decirle que lo que ha escrito es una colección de tópicos.

    1. Más carriles-bici no significa menos coches. Váyanse al área metropolitana de Sevilla y vea cómo han crecido a la vez los viajes en bicis y en coche (o a Madrid Río, que los coches no se ven, pero están ahí, bajo tierra) Lo que quita coches de las ciudades son las restricciones, como áreas peatonales y zonas de residentes.

    2. La distancia ciclista en Madrid está más cerca de los 10 km cuando el usuario viene del coche:
    http://www.enbicipormadrid.es/2012/02/un-ano-de-bicifinde-ii-resultados.html
    El tiempo no es el único factor: deporte, ecología o precio también influyen.

    3. El distrito Salamanca es ideal para ir en bici, pero no por sus carriles por la acera, unánimemente deplorados por todos, sino por la cantidad de calles tranquilas por las que un ciclista principiante puede circular. Son las calles de coexistencia que menciona, que existen de facto aunque no tengan una señal que las identifique como tal (aunque el ayuntamiento sí ha editado un mapa señalándolas).

    4. En Amsterdam se usa más el coche que en Madrid. La diferencia es que tienen ciclistas, en lugar de peatones. Yo no quiero copiar ese modelo para mi ciudad.

    5. Le invito a conocer de primera mano la realidad ciclista con una ruta guiada por voluntarios ciudadanos. Cambia bastante la percepción de lo que sólo se conoce por estadísticas:
    http://www.enbicipormadrid.es/p/bicifindes.html

  2. Pues a mi modesto entender el articulo del Sr. Plaza y el sr. Villaramblas vienen a decir lo mismo, y yo estoy de acuerdo con ambos: la bicicleta no va a sustituir al coche sino mas bien a complementarlo. Las calles de coexistencia, creo que las llaman así, existen en el barrio pero cualquiera las usa. Yo misma he tenido algún susto de los buenos. Lo que sí creo que será una buena medida es efectivamente cuando los autobuses y el metro estén preparados para poder llegar a ellos con la bicileta y poder montar directamente. Pero con la crisis no creo que se pueda invetir demasiado en estas cosas por desgracia. El alquiler de bicis ya lo anunció el señor Galladón hace bastante y aquí seguimos esperándolo.

    • Autónoma, me interesan esos “sustos” de los que habla circulando por calles secundarias. Si puede dar detalles de lo que pasó, cómo iba circulando usted, etc. igual podemos evitar que pase otra vez.

  3. Quien mueve las piernas mueve el corazón.
    Genial el uso de la bicicleta, hay muchas ventajas: evita contaminación mejorando la calidad de vida de los ciudadanos (atmosférica y acústica), ocupa menos espacio que un automóvil y un coste menor, viene fenomenal para el estrés, haces ejercicio, etc, etc. Pero para ello, la ciudad debe estar preparada con carriles bici y aparcamientos, y yo creo que no lo está; aparte de que tampoco hay mucha cultura de bici (o me lo parece a mi, que no soy muy ciclista).

  4. Por supuesto que no hay cultura de la bici. Con carriles como el de Serrano, cualquiera se lanza a la aventura de circular con la bicicleta. Estrecho y mal señalizado. Vamos, creo que no he visto a nadie usarlo. Además de que aquí no hay costumbre, tampoco se hacen campañas de educación o de promoción desde el Ayuntamiento. En Amsterdam no hacen falta, tdo el mundo usa la bici eso sí están todas roñosas, será que las mangan mucho. Pero viajo allí con cierta frecuencia y desde luego en el centro no hay muchos coches que digamos, osea que no entiendo al señor del primer comentario. Hasta que no aprendamos a dejar el coche en casa, y para eso queda mucho, o tengamos alternativas verdaderamente útiles, no hay nada que hacer, los madrileños seguiremos en la fase sapiens, como dice el autor del articulo.

  5. Estimado José Antonio, desde luego que debemos incentivar el uso de la bicicleta; Madrid ha mejorado en ese aspecto, pero aún nos queda “carril” para equipararnos a otras ciudades (Villarramblas, en Amsterdam no se usa más el coche que en Madrid).

    Es muy nuestro, muy “español”, culpar a lo que nos rodea de la no consecución de fines loables y bien vistos socialmente (aunque luego nadie los lleva a cabo). Si no usamos el transporte público, es porque en nuestra ciudad se prioriza el privado; queremos ayudar a los hambrientos africanos, pero no lo hacemos porque el dinero se queda por el camino; desarmamos cualquier reforma gubernamental con la excusa de que los políticos roban; y por supuesto, no montamos en bici porque la orografía de Madrid no ayuda o porque no hay suficientes carriles bici… Es muy fácil justificarse. Todos lo hacemos cada día.

    Desde hace unos meses, yo monto en bici. Menos de lo que debiera (sin excusas), pero monto en bici. No me gusta especialmente, pero es sano.

    Las cosas tienden a “retroalimentanse”; es cierto que más carriles bici propiciarían más ciclistas, peor también que más ciclistas forzarán el aumento de carriles bici. Así que si queremos una ciudad con más pedaladas, debemos empezar por pedalear nosotros. El que quiera, faltaría más…

  6. Que poca gente va a cambiar el coche por la bici es un hecho, no creo que nadie sueñe con convertir esto en la solución final al tráfico. Pero si se pueden quitar unos cuantos coches y mejorar la salud, hagamoslo. Siempre será más barato hacer un carril bici que un tunel de la M-30 digo yo

  7. Estimado Sr. Plaza, ojalá algún día podamos disfrutar de ese paraíso ecológico en cuanto a movilidad que en el caso de Madrid, lo veo muy distante. Todavía nos tocará sufrir por muchos años ciclistas, conductores y peatones la falta de una infraestructura vial para que podamos convivir todos y de una educación ciudadana tolerante con el uso de este medio de transporte eco. Hoy por hoy un ciclista circulando por Madrid en hora punta es un ser “odiado”, incluso más que ese motorista que a menudo nos “afeita”, justo cuando nos disponemos a cambiar de carril. Qué decir de aquellos que me encuentro, al salir por las mañanas de casa, circulando por la acera sin carril bici y que te espabilan aceleradamente del letargo matutino, obligándote a que reposiciones la absorta trayectoria. En resumen, que a pesar de los pequeños avances, el ciclista es un elemento no deseado por conductores y peatores y que tendrá que ganar su espacio en esta apretada urbe. Saludos!

Deja un comentario