Madrid produce el 3% de la energía que consume

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J. A. Plaza*.- Madrid es una tierra rica. Rica en gente estupenda y alegre como son los madrileños. Rica en tradiciones, valores y cultura. Rica en emprendedores, en ideas y en pujanza empresarial. Hasta el plato más rico rico y con fundamento de España es madrileño, Don Cocido (aquí si que me la he jugado, que me perdonen los fabadistas).

Cualquiera que viva nuestra ciudad podrá afirmarlo: somos ricos en muchas de las cosas buenas de la vida. Sin embargo, Madrid es pobre, muy pobre, en una cuestión primordial en el mundo moderno: en recursos energéticos; y como es por todo el mundo sabido, no puede haber desarrollo sin energía. La energía lo mueve todo: las máquinas, los transportes, las comunicaciones… incluso las personas somos seres energéticos.

Ilustración: Patri Tezanos (Zonaretiro.com)

Madrid sólo produce el 3% aproximadamente de la energía que consume. Eso sí, al menos la mayoría de ésta -algo así como el 85%- proviene de fuentes renovables, principalmente el sol. Sin embargo, la electricidad que usamos en nuestras neveras, que ilumina nuestras salas de estar y que arranca nuestro aire acondicionado se produce casi íntegramente fuera de nuestra Comunidad. De hecho, ni siquiera tenemos saltos hidroeléctricos dignos de mención.

En este contexto, y con el mix energético madrileño condicionado por la incidencia del consumo de combustibles fósiles sobre el medio ambiente (léase polución atmosférica), sólo se abren tres vias para aportar alternativas a la savia que mueve nuestro mundo tecnológico: o bien potenciamos las energías alternativas, o bien construimos centrales nucleares o bien importamos gas, que no deja de ser combustible fósil pero no produce partículas en suspensión y emite un 75% menos de óxidos de nitrógeno que el biodiesel al ser utilizado.

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La construcción de centrales nucleares es una opción sensata: hablamos de una tecnología probada, con una fiabilidad alta y con un precio imbatible por kilowatio producido. Sin embargo, hay que tener en cuenta los costes de desmantelamiento de las instalaciones y los largos plazos de su puesta en marcha. Además los accidentes de Chernobyl y Fukushima han dejado en el subconsciente colectivo una sensación apocalíptica asociada a este recurso, por lo que es complicada su instalación en un espacio tan restringido -8.100 km2- como nuestra Comunidad.

Por otro lado, las energías alternativas: fotovoltaica, eólica… proceden de las fuentes renovables que nos obsequia la naturaleza, pero no así las instalaciones, que además de necesitar renovación también son caras, complejas y con un alto impacto visual. Pero lo peor es que no aseguran el suministro de forma estable ya que están ligadas a fenómenos naturales y el precio por kilowatio producido de media es algo así como el triple del producido en una central convencional (www.ambientum.com/revista). Esto es explicable debido a la baja eficiencia de los sistemas empleados para el procesamiento: los paneles y los aerogeneradores sufren elevadas pérdidas intrínsecas a su funcionamiento. Sin embargo, estas energías sí pueden llegar a ser competitivas en el momento que el petróleo suba de precio, por lo que es conveniente apoyar su desarrollo.

Por tanto, la alternativa lógica para suministrar hoy energía a nuestros conciudadanos parece ser la elegida por el Ayuntamiento, según dio a conocer la alcaldesa Ana Botella los pasados días. El consistorio bajo su mando renueva su apuesta por el uso del gas como fuente primaria de energía. De hecho, en la planificación energética madrileña ya se venía potenciando el uso del gas a la par que la energía fotovoltaica (hemos pasado de 40.000 m2 de paneles solares a 400.000 en los últimos años).

En esto seguimos la línea de otras comunidades autónomas como Cataluña, País Vasco o Valencia, convirtiéndonos en la cuarta Comunidad consumidora de este producto según el centro estratégico de recursos petrolíferos (www.cores.es). Así, la flota de autobuses madrileña se va renovando paulatinamente con vehículos que usan este combustible, y en las zonas de baja emisión determinadas por el Ayuntamiento sólo podrán circular esta categoría de transportes públicos.

También se han dado hasta 1.500 créditos a comunidades de vecinos para cambiar las calderas de carbón a gas. Así que ya lo saben, vecinos: el futuro pasa por el gas, ¡gas para el desarrollo!

*Jose Antonio Plaza Rivero es vocal vecino de la Junta Municipal de Salamanca y Jefe de Área en la Consejería de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid.

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5 Comentarios

  1. Completamente de acuerdo conque en Madrid tenemos una carencia en este tema. Y lo mas lógico además sería poner una central nuclear pese a quién pese. El kilovatio mas barato efectivamente es de las nucleares, que es con lo que produce Francia la electricidad al lado de nuestra frontera y luego se la compramos por una pasta. ¿Porque no se da nadie cuenta que los paises mas ricos son los que tienen la energía mas barata y los paises con la energia mas barata son los mas ricos?. Otra idea que podría ayudar sería tapizar la sierra con paneles solares pero claro el paisaje iba quedar algo desmejorado, je je…De todas maneras el gas no me encanta tiende a explotar ¿no?

  2. Estoy de acuerdo con Bruno. Las centrales nucleares son la mejor alternativa. Seamos realistas y dejemos los cuentos de hadas renovables para los que pueden pagar energía cara y vivir en el mundo de “Yupi”. La mayor parte de quienes se manifiesta en contra de la energía nuclear, son precisamente quienes no podrían pagar las energías por las que claman y manifiestan; sólo sobreviven con nuestras subvenciones. Ni un céntimo más de mi dinero para renovables. Mi apoyo a las nucleares.

  3. Muy interesante tu aportación sobre los diferentes tipos de energía y sus aplicaciones en nuestra ciudad. La apuesta por el gas me parece muy positiva y se está extendiendo muy rápidamente, de hecho, cada vez se ven más taxis que circulan utilizando esta materia.
    Aprovechando tu erudicción en el tema, ¿sería posible reciclar / convertir las toneladas de basura que cada día se recogen de nuestras calles y transformarla en bio-masa como otra posible alternativa energética? Sé que ya tiene uso para viviendas unifamiliares en zonas rurales, pero desconozco su posible empleo a gran escala. Disculpa si mi propuesta te parece descabellada o irrealizable por motivos físicos / técnicos, pero se me ha ocurrido que podría servir de ayuda.
    Un cordial saludo
    Fernando

  4. Querido Fernando Lector (y me imagino que Vecino): lo primero, quiero que sepas que tu patrón San Fernando nació en mi pueblo, Peleas de Arriba , Zamora -apunte histórico al margen-.

    Lo segundo; precisamente el Ayuntamiento de Madrid ha puesto ya en marcha un plan de aprovechamiento del gas metano procedente de las basuras de Valdemingómez. Éste gas, que antiguamente se quemaba o evacuaba a la atmósfera, ahora se aprovechará para propulsar los autobuses urbanos que circulen por Madrid. Ten en cuenta que la planta gasificadora que Valdemingómez posee puede producir unos 30 millones de metros cúbicos de biogas por año, lo que es suficiente para abastecer al 25% de la flota mencionada, unos 400 vehiculos.

    En cuanto a su uso a gran escala, es precisamente donde se encuentra su máxima eficiencia. El aprovechamiento de biomasa es rentable comercialmente cuando la cantidad de materia orgánica reunida es lo suficientemente grande como para merecer la pena la instalación de una planta gasificadora industrial, como es el caso de Madrid. A pequeña escala también se puede utilizar, pero no es tan barato ni tan sencillo. En estos casos, para lo que se suele usar la materia putrescible es para compostaje, mayoritariamente.

    Te dejo un link, como dicen los expertos, para saber mas; es un poco denso, pero ilustrativo de lo bien que salen las cosas cuando se hacen bien.

    http://www.retema.es/pdf/retema_133.pdf

  5. Querido Jose Antonio, como siempre un placer leerte y si encima tratas un tema del que tanto conoces y tanto puedes aportar, pues mayor placer todavía. Estoy de acuerdo en que no fomentar el desarrollo de la energía nuclear y volcar todos los esfuerzos en las energías alternativas es un error. Recordemos que estamos en España, país de la picaresca por naturaleza, en los últimos años a cuenta del desarrollo de las energías alternativas se han estado concediendo subvenciones y ayudas a diestro y siniestro para cualquier tipo de proyecto con más bien escaso control mientras que a la energía nuclear se le ha estado demonizando y dejando de lado, magnificando los riesgos intrínsecos de la misma para argumentar su falta de apoyo. Ni una cosa ni la otra, yo me quedo (una vez más) con el modelo danés, es decir, aerogeneradores y plantas de energía mareomotriz coexistiendo con centrales nucleares. Los siniestros derivados de fallos en centrales nucleares, por todos conocidos, se han debido a un mantenimiento nefasto y deficiente (Chernobyl) y a un fenómeno natural accidental de magnitud insólita (Fukushima) no a que las instalaciones nucleares sean por naturaleza peligrosas y no fiables.

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