Inurrieta: “La Junta de Salamanca supone 60 millones al año para nada”

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G. Bravo.- Entrevistamos a Alejandro Inurrieta, ex concejal portavoz socialista del distrito de Salamanca y expulsado abruptamente de las listas de su partido por el secretario general, Tomás Gómez. Inurrieta entra en el Ayuntamiento en junio de 2008 por casualidad. Varios miembros del PSOE salen de sus concejalías y le ofrencen entrar en una de las que ningún socialista quiere: en el feudo popular de la Milla de oro. Pero tres años en la Junta Municipal de este distrito le han servido para darse cuenta de que aquí no es oro todo lo que reluce. Para él, Salamanca es un distrito con muchísimas cosas por hacer y muy desconocido. Nos citamos en un bar de la Avenida de Felipe II, frente al Palacio de Deportes.

Pregunta: ¿En qué crees que se notan los 20 años de gobierno popular? No sólo en el distrito, sino también en la Ciudad

Respuesta: Se nota sobre todo en que Madrid se ha convertido en un régimen. No es que no haya democracia, sino que no hay alternancia -algo que ha podido pasar con el PSOE en Andalucía-, aquí se ha vaciado de política. El PP ha conseguido que los madrileños crean que lo unico que tienen que hacer es votar cada cuatro años y dejarles a ellos gestionar. El PP se ha colado en todas las instituciones de Madrid y ya no hay resquicios para que gente alternativa pueda hacer política.

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P: ¿En qué se ha convertido Madrid como ciudad?

R: Madrid es una ciudad y una Comunidad que van en una dirección en la que se pretende dualizar a la población, con ciudadanos que cada vez utilizan menos los servicios públicos, con un proceso de degradación de estos servicios hecho a conciencia: Sanidad, Educación… Y dándole a los ciudadanos el señuelo, bajo esa pseudolibertad que promete siempre Esperanza Aguirre, de que con menos servicios públicos van a ser más felices.

Madrid se ha convertido en una ciudad dura, poco habitable, donde se le presenta al ciudadano como un gran mercado donde todo es mercantilizable. Todo. Los parques, las plazas… Esta plaza (señalando a la Avenida de Felipe II) es un foco comercial, donde el ciudadano se siente cada vez menos partícipe de la ciudad y desde el poder se le invita a ser individualista: “usted sólo piense en usted mismo”. La Solidaridad no existe, la Cultura como tal, tampoco, solamente los expectáculos, los festivales… que se hacen mucho aquí en el Palacio (de Deportes) y que dan una falsa sensación de felicidad al ciudadano,  y eso conforma una sociedad cerrada, inóspita y que no cree ya en los valores tradiciones, no ya de la izquierda, de cualquier ciudad moderna: coesión, cierta solidaridad, búsqueda de una felicidad conjunta…

Un modelo muy distinto al de otras ciudades de España o de otros estados europeos. Es la búsqueda de felicidad individual a partir de la desaparición de lo que cohesiona la sociedad: la educación pública, la sanidad pública, los servicios públicos, la cultura como elemento dinamizador y no solo de espectáculo…

Es lo que ellos se han propuesto y lo están consiguiendo. Se nota que los ciudadanos madrileños no utilizan estos servicios cuando haces campaña en pro de ellos… no hay respuesta. Al otro lado no hay nadie.

Hay gran clase media que ha conseguido el acceso a la vivienda, que sus hijos vayan a un colegio concertado, que tiene una poliza de sanidad privada… le da igual, porque no utiliza el servicio público. Esto se consigue haciendo creer al ciudadano que es más rico de lo que realmente es y gracias a un nuevo proletariado que es el inmigrante, al que se le infunde rechazo. Está todo muy bien planificado.

P: ¿Qué parte de culpa tiene el ciudadano en todo esto?

R: Este distrito tiene gentes muy dispares, como pueda ser el barrio de Guindalera, donde vive fundamentealmente gente obrera y de extracción humilde que vota al PP o no vota. Pero yo creo que la culpa es de los partidos, porque la dinámica de los partidos es aislar o alejar a la gente de la política y es una táctica delibera.

Los ciudadanos tienen la culpa de que no se involucran o sólo se involucran cuando tienen un problema puntual. Lo ciudadanos te cuentan su problema, se te acercan, intentas canalizar su problema y después desaparecen.

P: ¿Hay soluciones?

R: Sí. Que los ciudadanos pudieran elegir libremente a sus concejales de distrito. Si esto fuera así, los partidos espabilarían. Es decir, que tú tienes que ganarte el voto aquí. No valen las siglas ni refugiarte en una marca, dándose el caso de que el partido que gobierne en Madrid no gobierne el distrito de Salamanca, como pasa en Barcelona. ¿Por qué no?

P: ¿Qué ha sido lo más duro de estos tres años?

R: El tema de la escuela infantil Ruiz Jiménez. Ha sido de los más difíciles de encajar, porque la injusticia es tan manifiesta que tardaremos mucho tiempo en reponernos.

P: ¿Qué deberían aprender los padres del AMPA de la Ruiz Jiménez y qué deberían aprender los vecinos?

Deberían demandar mayor transparencia en las decisiones públicas. Falta mucha; en España en general pero en la Comunidad de Madrid en particular y en este distrito. Lo primero que tienen que aprender es que la Política es mucho más importante de lo que los ciudadanos creen, y que el asociacionismo y la unión es lo que da forteleza y lo que al final triunfa. Es este caso los padres han estado muy solos, porque al resto de ciudadanos de este distrito, al ser la única escuela infantil pública, no les afecta; porque creen que no es su batalla. Y eso es muy duro, porque te das cuenta de que todas las luchas que puedan surgir en este distrito cada vez van a ser más minoritarias. Vamos hacia un proceso de indefensión absoluta.

P: Dibujemos el escenario opuesto, uno en el que los ciudadanos se volcasen con la vida política de su distrito. ¿Cuánto poder tiene la junta de distrito?

R: Ah bueno. Ninguno. De Luna (ex concejal presidente del distrito) lo ha reconocido. Han dejado de tener valor y de tener utilidad. Esta junta de disitro cuesta unos 60 millones de euros al año y no sirve para nada. ¿Para qué tanto dinero? ¿Para qué reunirse una vez al mes si al final todo resulta un monólogo entre un partido y la Junta? El ciudadano a dejado de entender que eso es util y le ha dado la espalda. Porque los pocos que se han involucrado han recibido siempre la misma respuesta: “Yo no tengo competencias. Esto lo lleva el Área”.

P: ¿Existe una salida?

R: La voluntad política. La voluntad de cambiar y de volcarse en una nueva forma de elección política para que las juntas recuperen todo su esplendor; y su dinero, claro.

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2 Comentarios

  1. Inurrieta no ha sido expulsado abruptamente de la lista, ha habido una renovación de los miembros de esta y el no ha repetido. Ademas ha tenido un expediente de expulsión y por ultimo abandona el partido despues de quejarse del trato pero cuando ha dejado de ser concejal no antes. Vale ya de victivismo

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