Una ‘Semana Europea de la Movilidad’ más, sin pena ni gloria

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J. E. Villarino.- Del 16 al 22 de este mes, bajo el lema ‘Desplázate de forma eficiente: ¡mejora tu movilidad!’ se celebra la Semana Europea de la Movilidad, durante la cual los distintos paises y ciudades participantes llevan a cabo acciones blandas en materia de transporte que supongan “buenas prácticas” a potenciar el resto del año. Las autoridades de Transportes de Madrid, siempre tan atentos a estas cosas, ha programado varias; que van desde la puesta en marcha del sistema ‘Bicicum’ de bicicleta pública de la Universidad Complutense y la presentación del servicio wifi en las principales paradas de autobús de la EMT hasta la apertura de algunas estaciones de repostado de GNC (Gas Natural Comprimido) de la EMT, las que el Ayuntamiento denomina “gasineras”, a los usuarios particulares y de poner en marcha un proyecto de viajes compartidos al puesto de trabajo.

Todo ello está muy bien, aunque no esté demostrado que su coste, tenga luego un retorno efectivo de una mayor eficiencia en el tránsito de las personas y las mercancías en las ciudades y las carreteras. Sin ir más lejos, hablemos de Madrid. Desde allá por los años 70, 80, 90, y los que llevamos del dos mil, mañana tras mañana nos desayunamos con los informativos sobre el tráfico con la misma retahíla: congestión en la A-1, A-2, A-3, carretera de Toledo, A-5 y A-6, M-40, en parte la M-50, lo mismo que los puntos negros de entrada a la ciudad. Se han creado consorcios, se hacen todos los años semanas de la movilidad como ésta, se han hecho carriles BUS-VAO, se han potenciado, gastando millones y millones, las Cercanías Ferroviarias, desdoblando calzadas y duplicando autovías con las célebres radiales privadas, que ahí están, quebradas. Otro tanto ocurre por la tarde, de vuelta a casa.

Con todo el respeto, permítasenos decir, que la congestión del tráfico no se resuelve solamente con ocurrencias como las que suelen contemplar el evento que comentamos y otros parecidos. Tampoco se resuelve atiborrándonos de infraestructuras sin ton ni son y la mayor parte de ellas opuestas entre sí.

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A las administraciones se les llena la boca apelando al uso del transporte público, al tiempo que programan autopistas de entrada y salida de la ciudad, siendo éste el principal problema a resolver. ¿En qué quedamos? ¿Transporte público o transporte privado? No se puede apostar por ambos a la vez. Pero, claro, las rentas que dejan los impuestos sobre los carburantes son muy golosos como para renunciar a ellos, así, sin más.

Primero hay que planificar las infraestructuras de forma integrada, cosa que no ha hecho ningún consorcio de ninguna ciudad española, incluida Madrid. La administración central y las autonómicas casi siempre han ido “a contrapelo” por lo de las diferencias políticas, y las infraestructuras no sirven de nada si luego no se gestionan de manera adecuada. Aquí, en Madrid, el CRT coordina tarifas, planos, marquesinas, elementos corporativos y poco más. “Lo gordo” se ha hecho de espaldas entre Fomento -no digamos enla época de la Sra. Álvarez- y la Comunidad. Por mucho que se diga las Cercanías Ferroviarias, que no transportan los 800.000 viajeros al día que dicen, que son contados como “etapas” y no “viajes” y menos, “viajeros” -serían en torno a 550.000 vijeros con cara distinta- no han servido para parar la avalancha diaria, salvo en un par o tres líneas del sur metropolitano.

Los números, que suelen ser tozudos, van por ahí: Madrid ha perdido en Julio un 5% de viajeros urbanos en transporte público de autobús en tasa anual -julio 2011 sobre julio 2010- mientras Metro de Madrid ha crecido un 2,1%. Y las cercanías de bus y ferroviarias también han pinchado.

Concluyo, los problemas siguen siendo los mismos año tras año, pero estos fastos, sirven para que los políticos y los gestores lancen las campanas al vuelo y hacerse notar, como se en estos dos casos (1) y (2).

Saben que nadie les va a rebatir sus argumentos, casi siempre vacíos de contenido y se auto ponen medallas asimismos y entre sí. Efectivamente, sin pena y gloria para los de siempre. Como dijo alguien: tendrá que ser así.

Fotos: Pablo Arias (Flickr)

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