Tarifazo de Botella a la teleasistencia de los mayores

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J. E. Villarino*.- La alcaldesa Botella ha decretado el tarifazo de la teleasistencia a los ancianos madrileños, para hacer, según ella, el sistema sostenible económicamente, mientras ella mantiene decenas y decenas de asesores y otros múltiples dispendios en imagen, coches oficiales, etc.

Hace ya tiempo que no nos quitamos de encima la muletilla de la palabra sostenibilidad, a todas horas y en cualquier sitio: prensa, TVs, radios, tertulias, etc. Sostenibilidad para arriba sostenibilidad para abajo. Todo ha de ser sostenible y rematar cualquier majadería con la palabra sostenible, parece que da pedigrí y un cierto aval académico a la tontería o gilipollez más grande que pueda concebirse. Otros, más refinados prefieren utilizar “sustentable”, como si ya estuviesen de vuelta y dejar la palabra sostenible para la chusma mediático-profesional. Son los más leídos. Los pata negra en esto de decir cursiladas.

Según la Real Academia de la Lengua, sostenible es aquello “que dicho de un proceso:  puede mantenerse por sí mismo, como lo hace, p. ej., un desarrollo económico sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes”.

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Dicho sea de paso, la RAE más que definir lo que es sostenible, parece que está definiendo un milagro, porque ya me contarán que un desarrollo económico, sin ayuda exterior, ni merma de los recursos existentes es más que el milagro del pan y los peces. Propongo que inmediatamente quite el señor Rajoy al señor de Guindos y se lleve de ministro de Economía al presidente de tan docta institución y, se acabó la crisis. Pues al hilo de ello, recientemente la alcaldesa de Madrid señora Botella en unas declaraciones sobre el tarifazo del servicio de teleasistencia a nuestros ancianos, se refería a “hacer sostenible el servicio de teleasistencia”. “Todos estamos ajustando todos los gastos porque tenemos que hacer el sistema sostenible económicamente en el tiempo”. Esto, que es el colmo del cinismo, traducido a román paladino quiere decir que para mantenerse ella en el sistema y el sistema -el tenderete municipal-, pues a pagar tocan. A esto llama ella sostenibilidad. A joderse los viejos. Como ésta y otras semejantes, un día sí, y otro también.

En cambio, sustentable, según la misma RAE es aquello que se puede sustentar o defender con razones. En primer lugar, como pueden observar los que usan sustentable por sostenible patinan soberanamente y meten el remo hasta el corvejón. En segundo lugar, la RAE usa la definición en lo definido, o viceversa, y para definir sustentable acude al verbo sustentar. Podía haber dicho sostener y quedaba mejor. También es este palabro de aplicación a la señora alcaldesa, dado que lo suyo difícilmente puede sostenerse sino es a costa de los impuestos, cada vez mayores, que cada año nos endiña.

Resumiendo: que para la señora Botella, la sostenible es ella y su corte y los que no lo hacemos sostenible somos los demás, al tiempo que tampoco es sustentable porque su gestión es bastante poco defendible si a razones nos atenemos. Evidente.

Otra expresión en auge es “innovación”. Quien no sea capaz de mencionar esta palabra en una entrevista o artículo está perdido. Si hacemos recuento, en este país innova hasta mi gato cuando se zampa las crías de los córvidos que osan inmiscuirse en su territorio. Dentro de nada veremos un flamante edificio que en su porticada ponga “Ministerio de Innovación y Sostenibilidad”, “Ministerio de Innovación Sostenible” o “Ministerio Sostenible Innovado”, que tanto monta tanto y el orden de los factores no altera el producto. Es decir, la parida.

Según los mismos probos señores de la Academia, innovación es: 1. f. Acción y efecto de innovar; 2. f. Creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado. Nos vamos a innovar y dice: 1. tr. Mudar o alterar algo, introduciendo novedades; 2. tr. ant. Volver algo a su anterior estado. Pues siguiendo con el símil anterior, podemos decir que la señora edil es “terriblemente” -otra parida gramatical más al uso-  innovadora porque como es evidente su gestión ha alterado y altera de manera “terrible” nuestros bolsillos y el que no innova es porque no quiere. Pero, ¿qué me dicen de la segunda acepción?  Pues que innovar es también echar marcha atrás y volver al mismo sitio. Toma ya. Una de dos, o los de la Academia se han vuelto locos o esto es un sinsentido, un contradiós. Ambas acepciones, la una y su contraria, siguen siendo perfectamente aplicables a la rectora municipal de nuestra Villa y Corte ya que por muchos esfuerzos que hace y muchos euros que nos saca, como dice la canción, poco destaca. No ya que volvamos a un estado anterior, es que cada vez vamos a peor.

A este paso, o mucho innovan la señora alcaldesa y los de Real Academia de la Lengua, o poco futuro sostenible y sustentable les auguro a las instituciones que ambos presiden (?).

* José Enrique Villarino es economista y consultor, especialista en Transporte, y miembro del Foro del Transporte y el Ferrocarril (FTF).

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3 Comentarios

  1. Hace algunos meses que nos dimos cuenta de que éstos se creen que somos tontos. Utilizan la palabra Sostenibilidad como si fuera “una viga pa un techao”. Pero no somos tontos. Resulta que sabemos que la Sostenibilidad es un plan que para empezar debe contar con transparencia y con los actores del proceso. Es una cosa que ha de ser perdurable y no una solución inmediata en el tiempo. Es algo así como una ISO 9000 de la calidad pero aplicada a gestión económica empresarial. Y que empezó a aplicarse a las políticas medio-ambientales para frenar la destrucción del planeta por la barbarie humana. De manera que nos dimos cuenta que al igual que el tarifazo de Botella de la teleasistencia, la privatización de la Sanidad no es sostenible, pero me ha encantado su apunte de que ambas tampoco son Sustanciables. De modo que le he copiado o plagiado, como más le duela, brevemente sus palabras sobre la sustanciabilidad y por lo tanto acaban de entrar de lleno en el twitter de la marea blanca. Quizá tiene twitter?, quizá sea @villarino?. Muchas gracias.

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