La Comunidad proyecta un aeropuerto junto a otro ya existente

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Foto: levt_spotter (Flickr-CC)

J. E. Villarino*.- Una vez más, los ciudadanos pagamos la irracionalidad y rivalidad de los políticos. ¿Creen ustedes, amigos lectores, que es lógico que existan, -uno de nueva instalación- dos aeropuertos, o mejor dicho, un aeródromo y un aeropuerto, a dos kilómetros de distancia el uno del otro? Pues esto es lo que quiere hacer la Comunidad de Madrid si aprueba y finalmente se lleva a efecto un nuevo aeropuerto para vuelos privados en el término municipal de el Álamo.

La Comunidad de Madrid y Fomento perpetran un nuevo despropósito aeroportuario

La Comunidad de Madrid ha anunciado que sacará a concurso la construcción de un aeropuerto privado en El Álamo para vuelos de negocios. Por otra parte, el Ministerio de Fomento parece que ha dado el visto bueno a la construcción de este nuevo aeropuerto en el Álamo, con el agravante de que a escasos dos kilómetros del lugar donde se proyecta la nueva infraestructura se encuentra el aeródromo de Casarrubios del Monte, municipio perteneciente a la provincia de Toledo que también acoge vuelos de negocios.

A pesar del permiso de Fomento, expertos consultados muestran sus serias dudas a la compatibilidad de ambas instalaciones por las interferencias que se pueden producir entre los vuelos de ambas pistas.

Por otra parte, los propietarios del aeródromo de Casarrubios del Monte confirman las dudas de los expertos ya que si se construye el nuevo aeropuerto “ambos solaparán su espacio aéreo, ya que las pistas están a apenas dos kilómetros de distancia y no descartan presentar alegaciones al plan director madrileño o recurrir a la vía judicial.”

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El director del aeródromo toledano, Ignacio Elduayen, explicó a Madridiario que “estudiarán el proyecto de la Comunidad de Madrid porque, a priori, puede presentar problemas económicos y técnicos, aparte de que tendrá que cumplir con numerosos informes medioambientales y aéreos que no competen tan solo al Gobierno regional”.

Razones de navegabilidad aérea y económicas desaconsejan el nuevo aeropuerto

“Y es que, el aeródromo del Sureste choca diametralmente con la infraestructura que gestiona, que tiene 20 años de antigüedad, es de uso público, tiene todos los permisos de las autoridades aeronáuticas y emplea a 350 personas. El principal problema estribaría en que no podrían estar volando en el mismo espacio aéreo los aviones regidos por dos aeropuertos a un tiempo. “No es una cuestión de comunidades, sino de espacio aéreo y eso lo gestiona el Estado. Al final, tendrá que decidir Aviación Civil, aunque tendemos la mano para negociar”, explica Elduayen.

Este martes, el presidente regional Ignacio González, incidió en que ambas instalaciones no tienen nada que ver y que tratará de que coexistan y sean compatibles pero que, si no se puede materializar, tendrán que seguir adelante, ya que considera que es un proyecto que viene de antiguo y que responde a la necesidad de tener un espacio dedicado a la aviación ejecutiva. El director de Casarrubios insta al Gobierno de Castilla- La Mancha a luchar para que parte de este proyecto se quede en su región, ya que las molestias, los ruidos y la contaminación caerán también en zona castellano manchega”.

Pónganse de acuerdo González y Cospedal y amplíen, si es necesario, el ya existente
Como ya hemos manifestado, a 2 kilómetros de donde se prevé instalar este aeropuerto existe ya, en el término municipal toledano de Casarrubios del Monte un aeródromo para uso de vuelos privados, similares a los que va a servir el proyectado en el Álamo.

De nuevo el despilfarro, fruto de ese invento de hace 38 años llamado el estado de las autonomías y la catetez de nuestros políticos. Ejemplo más claro, éste que comentamos. Dos comunidades autónomas que pugnan por una infraestructura que puede y debería ser compartida -sólo una- por ambas comunidades. La realidad no distingue de fronteras administrativas y tener dos infraestructuras aeroportuarias a 2 kilómetros de distancia entre sí, es un locura, una demencia, un despropósito.

Lo más lógico, -de perogrullo-, sería que las dos comunidades autónomas y ellas con los propietarios del aeródromo ya operativo llegaran a un acuerdo para utilizar el ya existente, introduciendo las ampliaciones de capacidad y tecnológicas necesarias y combine los usos existentes y los nuevos que procedan.

El Ministerio de Fomento debe retomar y revocar su decisión de autorizar tamaño despropósito económico y operacional estudiando de nuevo el asunto y no autorizar ni dar los permisos de operación necesarios para el nuevo aeropuerto, no ya por los problemas de navegabilidad y compatibilidad de pistas entre ambos aeródromos, sino por el despropósito económico que supondría la existencia de estas dos infraestructuras, a todas luces redundantes.

* José Enrique Villarino es economista y consultor, especialista en Transporte, y miembro del Foro del Transporte y el Ferrocarril (FTF).

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