Cada viajero del transporte público sólo paga el 51% del coste del viaje

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J. E. Villarino*.- El uso espurio que los políticos suelen hacer de los recursos que les damos. Esto es así desde siempre. Aunque ello no lo justifica, en absoluto. Los políticos sólo están preocupados por el corto plazo, es decir, los cuatro años que suelen durar las legislaturas, para poder ser reelegidos en las próximas elecciones y así sucesivamente.
Les importa un pito lo que dejan a sus hijos, a los nuestros, a sus nietos y los nuestros. Un auténtico pito, porque si no no harían lo que hacen, ni cómo lo hacen.

En las manos de nuestros políticos ponemos los dineros de nuestros impuestos para que dispongan de ellos. Y suele ocurrir que en vez de estar atentos a nuestras reales y verdaderas necesidades, están a las suyas. A sus intereses, en vez de los nuestros. En definitiva, hacen política con nuestros dineros, para ellos y para sus intereses.

Actúan, sobre todo, donde existen caladeros de votos y en ellos echan sus redes con el ánimo y el afán de que ello les supongan votos para los próximos comicios.

Es quizá el transporte una actividad donde los políticos se mueven por estos fines y no tanto por el altruismo y compasión por las clases más modestas y desfavorecidas. Cuentan, a su favor, con el casi general beneplácito de los afectados y también de los no afectados por este tipo de medidas, que no ponen en tela de juicio las buenas intenciones que suponen de sus representantes.

Vamos a ver el caso del transporte madrileño

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La recaudación de billetes y abonos sólo cubren la mitad de los gastos. Las cuentas del transporte madrileño son deficitarias. La recaudación por los billetes, abonos, etc que pagamos los usuarios no son suficientes para cubrir los costes que supone mover el METRO, la EMT, los autobuses verdes, los dos Metros Ligeros,etc, salvo las Cercanías, que eso va por otra vía, a cargo del Mínisterio de Fomento, del Estado.

Los gastos suponen casi 2.000 millones de euros al año (1.958 M€) y por los billetes, los ingresos tarifarios en la jerga del Consorcio, solamente se recaudan 1.001 millones, poco más de la mitad.

¿Quién paga el resto? Pues, el resto lo pagamos los ciudadanos a través de nuestros impuestos, viajemos o no. E incluso los ciudadanos de otros sitios de España, que nada tienen que ver con el transporte madrileño.

Les decía antes que la cuenta de las Cercanías iba por otra vía. En efecto, el coste de mover los trenes de Cercanías y de amortizar sus trenes depende del Ministerio de Fomento, siendo el Estado el que cubre con la subvención lo que los billetes de los usuarios del tren no cubren.

¿De dónde salen y a dónde van a parar las subvenciones al transporte madrileño?

Ya hemos dicho que los 1.001 millones que se recaudan de los abonos y los billetes en todos los modos de transporte (exceptuando Cercanías), no dan para cubrir todos los costes. Es necesario que los distintos organismos públicos aporten recursos, provenientes de los impuestos, para equilibrar las cuentas.

Por este orden, de más a menos, la comunidad aporta 738,5 millones de euros; 127 el Estado; 107 el Ayuntamiento de la capital y 10,4 millones de euros distintos ayuntamientos de la región, así como otras comunidades vecinas que tienen acuerdos con el CRTM para usar los abonos en sus respectivos territorios.

De más a menos también, Metro de Madrid es el primer receptor neto de recursos con 667,2 millones de euros, seguido por el ayuntamiento madrileño que es el que sale mejor parado ya que el transporte urbano de autobús EMT de la capital que es el modo sobre el que detenta el control y la gestión, aporta 107 millones y recibe, sin embargo, 445,7 millones, más de cuatro veces más.

Les siguen en tercer lugar con 451,4 millones de euros los autobuses periféricos (los verdes), en cuarto lugar las concesiones ferroviarias dependientes de la Comunidad (Metros ligeros y FFCC a Arganda), y finalmente en quinto lugar la retribución a RENFE cercanías por los importes de los abonos que han sido usados en la red ferroviaria del Estado.

Éste es el origen y la aplicación de los fondos:

¿Es justificable socialmente la fiscalidad de este sistema?

Como hemos visto, los precios de los billetes cubren aproximadamente la mitad de los costes generados por el sistema de transportes, dependientes de las autoridades regionales y algunas municipales. Quiere ello decir que los recursos que faltan los han de poner los ciudadanos, tanto los que viajan y usan el transporte público, como quienes no lo usan.

Podemos decir que es un sistema que favorece a quienes viajan y perjudica a los que no lo hacen, o lo hacen en menor medida.

Se podrá argumentar en contra diciendo que el sistema es similar al de los impuestos, que son generalistas en la recaudación y en la aplicación. En efecto, la sanidad pública, por ejemplo, se sostiene con el dinero de los impuestos de todos y se aplica a todos aquellos que en un momento determinado la necesitan. Evidentemente que quienes no la necesiten, casi nadie en la práctica, pagan lo mismo que que quienes sí la usan, o la usan más intensivamente.

Pero nuestra opinión es que la comparación no es exactamente trasladable al caso del transporte. Efectivamente la recaudación de los recursos fiscales del transporte tiene carácter generalista, pero, a diferencia de los impuestos, es finalista ya que se aplica a circunstancias y colectivos concretos, incluso, con independencia de su poder adquisitivo.

Tal es el caso del Abono Joven o El Abono Anual de la Tercera Edad, donde se discrimina por colectivos concretos, los jóvenes hasta los 26 años en el caso del Abono Joven y las personas mayores, en el segundo, son destinatarios de subvención de sus títulos de transporte.

Otros colectivos de ciudadanos/contribuyentes, mayores de 26 años y no son todavía “mayores” no tienen estos “privilegios” y se ven discriminados respecto de quienes sí gozan de ellos.

No olvidemos que cada subvención que los políticos otorgan a unos colectivos, lo hacen a costa de otros. Nunca con cargo a sus bolsillos.

* José Enrique Villarino es economista y consultor, especialista en Transporte, y miembro del Foro del Transporte y el Ferrocarril (FTF). Autor del blog ‘Paseo de coches’ en Zonaretiro.com

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