Impostura política y tragedias humanitarias

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J. E. Villarino*.- Pronto irá para cuatro meses, que muchos españoles pasamos por las urnas para votar a la tropa política, que diría Romanones, el conde. Idas y más idas, vueltas y más vueltas, ruedas de prensa mañana, tarde y noche para este fin de fiesta, aunque yo no me fío un pelo.

No me fío un pelo de que hayan puesto final a tanta impostura, postureo que se dice ahora, más que nada porque le han cogido tanto gusto a las ruedas de prensa que parecen más felices que Mateo con su guitarra. Con pacto o sin él. Con elecciones o sin ellas tendremos que seguir sufriendo sus soporíferas ruedas de prensa.

Reunión: rueda de prensa. Reunioncita: rueda de prensa, todas ellas con el No-Do incluido de pasarela por la Carrera de San Jerónimo para lucir una vestimenta más bien mugrosa que caracteriza a la que se dice izquierda, con perdón de la izquierda de verdad, si es que queda.

Dudo mucho que el comandante Iglesias deje de darnos las ruedas de prensa, que más que ruedas de prensa se asemejan a las peroratas con que el comandante Castro castigaba al pueblo cubano con cierta frecuencia, que de diez horas no bajaba ninguna, en los años de mayor esplendor revolucionario.

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Otra versión de sus monsergas se asemeja a las asambleas de mi facultad en las que no se decía nada, pero se votaba todo, sin saber ya lo que se votaba de exhaustos que estábamos de los largos discursos revolucionarios de turno.

Como se suele decir, lo coje un siquiatra y lo borda. Excepto Podemos, el resto de comparecientes lo hacen de forma individual. Los podemitas, no. Parece que Pablo sin Rejón, Bescansa, Irene Montero, y el resto del soviet, no es nadie y se amparan y dan ánimos unos a otros para aguantar al jefe que es el único que discursea y mucho más, desde que de un zapatazo a Errejón en el culo de Sergio Pascual, acabó con la pequeña rebelión a bordo.

De durar un poco más este verbeneo, los chicos de las cámaras tendrán que acudir a las ruedas de prensa con el gran angular para poder enmarcar debidamente al cada vez más creciente estado mayor de la defensa podemita. El último fichaje que se ha añadido es el de un catalán de cuyo nombre no me acuerdo, ni tengo interés alguno en acordarme, que es separatista a rabiar y siempre se coloca a la derecha del comandante.

Algo parecido a una señorita que también lleva siempre a su lado Garzón, el muchacho al que dejaron para que eche la llave de IU, señorita siempre muy callada ella, que nunca dice ni mu, ni se conoce su nombre y dicen representa a un partido llamado Unidad Popular, que nadie sabe de donde ni de quién nació.

Es una lástima que Iglesias no sea chica ya que entonces sería de aplicación aquello de el colegio de Doña Paula, porque aunque en la ideología de los dirigentes podemitas se diga que está prohibido el culto a la personalidad, basta con que usted, amigo lector, le vuelva a echar un vistazo a la fotografía que abre este artículo y verá que si Podemos no practica el culto a la personalidad, que baje Dios y lo vea.

Por cierto, hablando de postureo y estética el panorama que nos ofrecen las teles del paisanaje del hemiciclo, pongamos también que el de la llamada la transición, es bastante deprimente. Hasta hace no mucho, chaqueta y corbata ellos y lo habitual de toda la vida ellas y ahora, mayoría de sudaderas unisex.

Para esto, me quedo con la estética de las cortes franquistas, llenas al menos de colorido, ya que no de otras cosas. Ellos -no había ellas, salvo Pilar Primo de Rivera- con las chaquetas blancas, los obispos, algunos con el capelo cardenalicio y la nota de color que la ponían los procuradores de las tierras de allende los mares con los bellos atuendos blanco y azul malva de los hombres del desierto. Mucho más cool.

Hasta ahora, lo único que hemos visto es un cierto cambio en las formas, a peor, pero nada de nada de reformas, que es para lo que han accedido estos jóvenes penenes a la primera línea de la política.

Válgame el cielo como la doctrina y los conocimientos que imparten en sus clases sean parecidos a los que se desprenden de los papeles que escriben -documentos que les llaman ellos- auténticos atentados al lenguaje, la economía, la sociología y la sintaxis. Está claro, hijos de la LOGSE en estado puro.

Tragedia humanitaria

Permítanme lectores que de un brusco giro en el curso de este artículo y me refiera a un ejemplo de las inenarrables condiciones de vida del 80% de los pobladores de este planeta. El sábado pasado la Cadena 100 celebró en Madrid un concierto en favor de Manos Unidas, la ONG de la Iglesia católica para llevar a cabo un proyecto en Benin.

¿Qué es y dónde está Benin? Benin es un pequeño país situado en África, en el golfo de Guinea, quizá uno o el más desgraciado país de este planeta. Las atrocidades que sacuden a sus habitantes trascienden, con mucho, a la miseria, hambrunas y guerras que asolan a muchas naciones del que llamamos del tercer mundo.

Benín pasa por ser la cuna del vudú que África exportó al caribe americano y que se expandió por la mayoría de los países de América Central y Sudamérica ya que en sus costas recalaban, cargaban y partían los barcos negreros, cargados de esclavos, hacia América.

Benín es mucho más mísero que un cuarto, quinto, sexto o más mundos.

En Benín la infancia es un sarcasmo. Las niñas son secuestradas de sus madres para ser carne de prostitución de los cientos de milicias mercenarias que proliferan en África, con ocho o diez años. Los niños con más de cinco años son reclutados por estas milicias. En Benín hay niñas-madres que no llegan a los diez años de edad.

En Benín se encuentra el mayor mercadillo de África, que ocupa más de 40 has de superficie, en que se compra y vende todo lo imaginable. De lo más mísero a lo más sofisticado. Desde lo que no vale ni un céntimo a lo que vale muchos miles de euros o dólares.

En el mercado de Benín se produce todos los años el mayor mercado infantil mundial. Queremos decir, evidentemente, que se se trata del mayor mercado de esclavitud infantil, cuyo desgraciado balance asciende a la compra-venta de más de 50.000 niños al año.

Porque en África todavía existe la esclavitud y la esclavitud infantil, con la aquiescencia del primer, segundo y tercer mundo. De los organismos internacionales, de la Organización de Naciones Unidas, de los mercados del dinero, de todos y de todo el mundo.

¿Y qué tiene que ver una cosa y la otra?

Pues que tenemos un nuevo partido que ha renegado, y bien renegado, de los partidos políticos al uso hasta hace poco tiempo. Pero, por lo que llevamos visto hasta ahora este partido está, a pesar de sus compromisos, a años luz de las injusticias propias y foráneas.

Y como Podemos, el resto. Cuatro meses haciendo el indio, perdiendo el tiempo, tocándose la tripa y ciscándose en la dignidad de todos nosotros.

Todo es postureo, todo es impostura, todo son asquerosas ambiciones de unos mindundis que jamás debieron estar donde están. Los de derechas porque ya llevan viviendo del cuento muchos años y sacan ahora a sus banales cachorros y cachorras a soltar paridas a las tertulias. A los socialistas, otro tanto les ocurre. Los viejos callados, cada cual a su afán. Los jóvenes, al trinque y la poltrona y a pactar con el diablo si ello les da poder, o podredumbre, que tanto da. Ciudadanos buscándose el ombligo y de Podemos ya bastante nos hemos ocupado.

Ésta es la política y los políticos que van a arreglarnos la vida. No digamos ya la de quienes están a miles de kilómetros atrapados entre la desesperación y la muerte, de los que los políticos que tenemos que soportar, ni saben de su existencia y, de saber, les importa un pito.

* José Enrique Villarino es economista y consultor, experto en Transporte y columnista de Zonaretiro

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