Las poltronas de los políticos: Caso ENAGAS

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J. E. Villarino*.- Es de sobra conocida la pertenencia de algunos ex presidentes a consejos de administración de grandes empresas multinacionales, que van desde eléctricas a grupos de comunicación. A ellos les siguen un largo rosario de exaltos cargos, exministros, secretarios de estado, directores generales que igualmente pasan a formar parte de una extensa nómina de políticos a los que los grupos económico-mediáticos les devuelven los favores concedidos durante su estancia en el poder. Si no, no se explica.

Pudiendo optar por personas de formación técnica, especialistas, con acreditada experiencia en el mundo de los negocios, la ciencia o la docencia, se decantan por estos señores que, por regla general, su única experiencia es el farfolleo político, la disciplina partidista y reírle las gracias al jefe.

Foto: Elena Salgado (OECD)

Ahí están los casos del ex ministro de Economía Solbes, de su sucesora Elena Salgado, que claramente beneficiaron en su desempeño público a las empresas a las que fueron a depositar sus posaderas, en muchos casos contraviniendo la legislación que directamente les incumbía y afectaba

Pero esta sinvergonzonería afecta tanto al PSOE como al PP, que cada cuatro u ocho años, les toca a los unos o a los otros. Al resto de partidos, salvo los de CIU, les afecta poco o nada. Y, mientras tanto, se quedan sentados recibiendo buenos emolumentos que no suelen bajar de los 100.000 euros/año más dietas de asistencia, durante ocho, diez o doce años. Y el resto de la ciudadanía, lampando, o casi.

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En el caso que hoy nos ocupa, nos referimos a la empresa ENAGAS, bajo la gobernación de la SEPI (Sociedad Española de Participaciones Industriales) por la mayoritaria participación pública dentro de los socios mayoritarios. O lo que es lo mismo, que su gobernanza corresponde a esta SEPI, que es la heredera del antiguo INI de inspiración musoliana y conocidísimo hospital de empresas durante el franquismo y primeros años de la transición de éste a la actual mierda política que nos invade.

Ni más ni menos que seis PPeros (Ana Pastor, Antonio Hernández Mancha, Isabel Tocino, Marcelino Oreja, Luis Valero y Gonzalo Solana) se sientan en su consejo de administración, casi todos ellos en las gradas de los jubilados, alejados todos ellos de la política activa y algún que otro perteneciente al pleistoceno del partido popular, de cuando era una alianza.

Seguro que ninguno de estos señores están sufriendo las inclemencias de este crudo invierno que nos afecta y, por lo cual, miles y miles de pensionistas, parados, etc. tiritan de frío, por no poder pagar esos precios del gas y la energía eléctrica que ellos mismos se inventan. Ya hemos asistido a muertes por braseros o incendios, por el uso del fuego, como hace eras y eras geológicas.

A quienes decimos estas cosas, que se ven por sí mismas, salen a decirnos que si somos o son antisistema. Antisistema y anticiudadanos son ellos que se apropian del voto para arreglarse la vida, la suya, la de sus familiares, amigos y la del partido.

Les pagan los favores concedidos y publicados en el BOE y las empresas, ahora, compran su silencio para hacer y deshacer a su antojo, forrándose sus cúpulas y cobrándonos la hijuela por unos metros cúbicos de gas o cuatro kilovatios, que ni siquiera podemos pagar. Les importa tres pitos lo que pensemos o escribamos.

*José Enrique Villarino, economista y consultor, especialista en Transporte, y miembro del Foro del Transporte y el Ferrocarril (FTF).

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