Cada trabajador madrileño sostiene a 1,4 personas

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J. E. Villarino*.- La pasada semana la EPA (Encuesta de Población Activa) nos volvió a estremecer con la cifra de más de 6,2 millones de parados. Y subiendo. Porque quienes nos gobiernan no se quieren enterar -o están enterados y nos mienten- de que no habrá brotes verdes, ni creación de empleo neto (quiere decir, que se crea más empleo que se destruye) mientras la economía, medida a través de como evoluciona el PIB, no crezca, al menos a tasas del 2,5 – 3,0%.

Pero para que esto ocurra es necesario que, previamente, haya crédito para las empresas y las familias, para las pequeñas, medianas o grandes empresas.

Hasta ahora, el poco crédito que había se lo ha merendado el propio Estado para despilfarrarlo en sostener un estado mastodóntico y para arreglar los agujeros de las cajas y algunos bancos. Vamos, con un símil de salud, ahora mismo nuestra analítica nos dice que tenemos, a parte de otros estropicios, anemia, bajos los glóbulos rojos.

Quiere ello decir que para reponer esta variable a sus valores normales, una de dos: o nos someten a un tratamiento vitalizante (vitaminas, proteínas, etc) o a transfusiones de sangre externa.

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El crédito es a la economía lo que el riego sanguíneo a la salud humana. Si no hay sangre en buenas condiciones, no hay salud, no hay crecimiento sano. Primero y urgente, la transfusión, el crédito y luego ya vendrán los tratamientos, las inversiones.

Las empresas necesitan dinero, los bancos no prestan y el gobierno se hace el longuis y mira para otro lado. Pero, al mismo tiempo, dice que vamos a crecer. Ya está bien de mentir y de decir sinrazones que nos ofenden, porque nos toman por idiotas. La radiografía de la EPA, en lo que toca a la Comunidad de Madrid, la hemos dibujado en el gráfico que acompaña estas líneas. Y miedo da.

epa-madrid

En el pasado mes de abril, la Comunidad de Madrid acogía a 6,5 millones de personas. De éstas, solamente 2,7 millones (41,5%) estaban ocupados, es decir, trabajando bien en el sector público (ministerios, CAM, empresas públicas) o bien en el sector privado por cuenta ajena, o bien como autónomos.

Pues bien, si cada comunidad autónoma tuviese caja única, estos 2,7 millones de ciudadanos madrileños que trabajan, “sostienen”, nunca mejor dicho, a los otros 3,8 millones de ciudadanos que no producen nada, en el sentido literal de la palabra. Estos 3,8 millones están formados por casi 700.000 personas que están en paro, desempleadas; otros 1,2 millones menores de 16 años, por tanto estudiando, y 1,9 millones que se denominan inactivos entre los que están las amas de casa, personas discapacitadas, jubilados, etc.

La cuenta global, puede resumirse en que cada persona ocupada en la región de Madrid, da de comer, sostiene, mantiene, o como queramos decirlo, a otras 1,4 personas. Esta ratio es todavía peor en el caso de España: cada español ocupado sostiene a 1,8 personas, casi dos.

Hablábamos el otro día del uso de la expresión “sostenibilidad”. Basta con mirar el gráfico con un poco de perspectiva para darnos cuenta de que tanto en España, como en nuestra región madrileña, este sistema no es muy sostenible que digamos. Pero, Dios santo, qué será en otras regiones poblacionalmente mucho más envejecidas, como por ejemplo Galicia, Castilla, Extremadura, etc.

Lo que hay que hacer, y si no es así, no hay nada que rascar en cuanto a disminuir el paro, son las siguientes medidas de choque:

1) Adelgazar el tamaño del Estado (si se suprimen autonomías y diputaciones, mejor)

2) Reducir, por tanto, todo gasto inútil y no productivo de las Administraciones Públicas

3) Obligar ¡ya! al sistema financiero a que éste vuelva a prestar dinero a las empresas y familias

4) Garantizar del sistema financiero público una dotación para inversiones productivas

5) Suprimir a pensionistas, nacionales y extranjeros, el IRPF, mediante la reducción de las pensiones brutas que paga la seguridad social proporcionalmente, de forma que se deje la pensión neta de los españoles constante.

6) Suprimir el impuesto de donaciones y y sucesiones a residentes, nacionales y extranjeros

7) Bajar el tipo medio marginal del IRPF a las rentas inferiores a 36.000 euros, en tres puntos porcentuales

Quizá así podríamos empezar a ver algo de luz, que nos indicaría que empezábamos a salir de este negro túnel, en el que ya llevamos cinco largos y nefastos años.

Para algo más tarde nos quedaría:

1) Reducir el volumen de la deuda y, por tanto, el coste de sus intereses

2) Una nueva política energética que reduzca el coste de la misma

3) Un cambio radical del sistema educativo desde la enseñanza básica a la de posgrado

4) Incrementar sustancialmente los recursos destinados a investigación e I+D

5) Hacer la transición del sistema público de pensiones del actual a otro de capitalización

Para empezar, no estaría nada mal. Rajoy no está por la labor de ninguna de ellas. Y el PSOE, de muy poquitas.

* José Enrique Villarino es economista y consultor, especialista en Transporte, y miembro del Foro del Transporte y el Ferrocarril (FTF).

 

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1 Comentario

  1. Pues lanzada su idea en la red, parece que la cosa se mueve, aunque nada he visto sobre el voto por Internet. Por ejemplo me envían algo que se llama #Reforma 13, en la que alguien llamado Daniel Ordás, político suizo que fue miembro de la ejecutiva de la Federación del PSOE Europa y miembro del Comité Federal del PSOE ha presentado una propuesta para reformar la Constitución española con el objetivo de introducir un sistema de democracia directa similar al que se practica en Suiza, ello incluye propuestas legislativas populares…con aprobación o no popular, y no por el Parlamento como sucede ahora; referéndums y listas abiertas.
    De modo que va siendo hora de tomarse en serio cualesquieras propuestas, incluidas las que usted propone más arriba, cohesionarlas y recuperar nuestra democracia. Por si es cierto que la pronunció Galileo “Eppur si muove”.

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