La prueba de fuego del nuevo ministro de Fomento

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J. E. Villarino*.- Íñigo de la Serna Hernáiz es ingeniero de Caminos Canales y Puertos. Pertenece por tanto a la casta que ha marcado la tradición para poder ser ministro de las infraestructuras en España. A diferencia de otros ingenieros que han pasado por el sillón de Castellana 67, su especialización no son las obras, sino más bien el urbanismo y las ciudades.

Las ciudades y el urbanismo han marcado su vida profesional y política. Primero, trabajando en un gabinete privado dedicado fundamentalmente a los estudios urbanísticos y viarios en el gabinete Apia XXI. Su experiencia política se centra casi exclusivamente en el municipalismo, como alcalde de la capital santanderina y más tarde como presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias. Desde el primero de Enero de este año era el presidente del Consejo de Municipios y Regiones de Europa.

Escasa experiencia en la política nacional

Íñigo de la Serna es un político con escasa experiencia en la política nacional y su perfil se inclina más hacia un perfil técnico y profesional que político. Alejado de las luchas internas partidistas hasta ahora, hay quien ve en él a una persona “tapada” para alcanzar responsabilidades políticas de mayor calado.

La lejanía de las tareas y los actores con que se va a encontrar en el ministerio, es una ventaja, al tiempo que un inconveniente. Una ventaja por cuanto llega limpio y ligero de equipaje, al tiempo que de ataduras, al ministerio y un inconveniente porque pudiera no soportarlos embates y embistes de los grupos de presión de que se va a ver rodeado y, por qué no decirlo, acosado.

Gran expectación de políticos del PP y altos cargos en la toma de posesión del nuevo ministro

Tiene por delante todo lo que la ministra anterior ha dejado pendiente, que fue casi todo, más lo que fue acumulando. Tiene también ante sí la posibilidad de demostrar que llega sin ataduras al cargo, reencauzando el vergonzoso discurrir del procedimiento del mayor accidente ferroviario de los dos últimos siglos y haciendo justicia a las víctimas, apoyando la verdad de los hechos.

Como a todos sus antecesores, le deseo toda clase de aciertos y una legislatura fructífera, en bien de España. Debe saber que apoyaré sus aciertos y aquellas medidas cargadas de buena intención y denunciaré mediante la crítica responsable los errores y tropelías. Como he hecho siempre.

Su bautismo de fuego

Sin duda el nuevo ministro de Fomento se enfrenta a su primera prueba de fuego con el accidente de Angrois. Dependiendo de cómo reaccione, así sabremos cuál será el talante de su legislatura. Nada hay más grave para un político que mentir o desdecirse de las palabras dadas. Para recordárselas están las hemerotecas y, hoy día, a un golpe de clic en internet.

El 29 de Julio de este mismo año, el hoy ministro y entonces alcalde de la capital santanderina así como el consistorio en pleno, aprobaron una propuesta respecto de las víctimas del accidente de Angrois. Entre otras consideraciones, en la propuesta se solicitaba al Gobierno que “encargue a una comisión de expertos y técnicos independientes la investigación de lo ocurrido”, así como la “apertura de una comisión de investigación en sede parlamentaria para esclarecer posibles responsabilidades políticas”. Y por supuesto que el entonces alcalde del PP apoyó con su voto dicha petición. Más claro agua.

Si el ministro no quiere empañar su dignidad política y personal, nada más iniciarse la legislatura, deberá ser consecuente y coherente con las palabras dadas y poner todos los medios bajo su responsabilidad para aclarar de forma definitiva los hechos ocurridos, caiga quien caiga.

Ante sí tiene esta obligación para con las víctimas primero y para con el resto de la ciudadanía después. Sabemos que habrá de desdecir las actuaciones y conductas de sus antecesores, la ministra Pastor de su mismo partido y del diputado europeo José Blanco y de sus respectivos equipos en la sede ministerial y en las empresas directamente afectadas: Adif y Renfe.

* José Enrique Villarino es economista y consultor, experto en Transporte y columnista de Zonaretiro

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