¿Más crisis?

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J. E. Villarino*.- Se nos junta el hambre con las ganas de comer. Cambio político en ciernes y nueva crisis asomando la patita. Medio medio salimos de una y ya nos metemos en otra (¿o no? que diría Rajoy), con las bolsas a la baja, algunos gigantes económicos tambaleándose y un puñado de bancos europeos, con todas las papeletas para ser candidatos a nuevos Lehman Brothers.

Un poco de retrospectiva: lo que no se ha dicho ni se dice del rescate financiero

El debate de si hubo o no hubo rescate a España es intrascendente. Lo que sí hubo fue un rescate al 49% del sector financiero que no fue una fruslería. Hubo un rescate de la UE a través del Banco Central Europeo para salir en socorro de la práctica totalidad de las cajas de ahorro, excepto La Caixa, las rurales y alguna más.

¿Estaban tan mal gestionadas como para tener que acudir la UE en su socorro? La respuesta es: rotundamente sí, pero no hay que pasar por alto algo de lo que en su momento no se habló y ahora tampoco se habla.

El gobierno, a través de la mano de Luis de Guindos, o quizá motu proprio, dictó dos decretos por los que imponía a las Cajas que provisionaran del orden de 50.000 millones en el primero y hasta 80.000 en el segundo, para cubrir los riesgos de la morosidad, impagos, insolvencia, consecuencia de las absurdas y desastrosas inversiones llevadas a cabo por los políticos que las mangonearon.

Hay que decir que entidades financieras candidatas a ayudas las hubo en casi todos los países a decenas, en parecida situación a las cajas españolas. Lo que pasa es que las ayudas al sistema financiero y bancario europeo se hizo sin alharacas y forma silenciosa y constante hasta emplear del orden de no menos de 600.000 millones de euros.

Las cifras oficiales de las ayudas del BCE a la mitad del sistema financiero español asciende a 40.000 millones, mientras que otras fuentes no bajan de 100.000 millones.

Pues bien, ¿qué provocaron los dos decretos de Guindos en el sistema?: lisa y llanamente la quiebra del sistema al entrar en pérdidas la práctica totalidad de cajas y auto engullirse sus capitales, sus recursos propios. Fue algo así como una voladura intencionada por el gobierno pero mal controlada o, más bien, incontrolada. Cosa que en el resto de Europa no se hizo así porque bancos en situación desastrosa también hubo en Alemania, Francia, Suiza, Holanda, y suma y sigue, como ya hemos dicho. Pero las cosas no se hicieron igual que aquí.

Coge la pasta y corre

¿Y qué hicieron las nuevas cajas con la pasta que les dio el BCE? Pues eso. Coger la pasta y correr. Con la mano derecha recogieron el dinero del BCE y con la izquierda estaban en el Tesoro Español comprando deuda pública. Correr a comprar deuda pública y soberana del Reino de España, como si nada hubiese ocurrido.

El BCE les cobraba en cómodos plazos un 1% de interés y el segundo les remuneraba el dinero prestado por el BCE al 4%. Negocio redondo. De nuevo otros listillos.

A esta golfería no ha sido ajeno el gobierno español, que por aquel entonces estaba sumido ya en una prima subiendo disparada y en un endeudamiento galopante, con la necesidad imperiosa de que alguien le comprase la deuda para parchear los efectos devastadores del desempleo y los gastos desbocados de lo que hemos venido en llamar la sociedad del bienestar, cuyos gestores son las comunidades autónomas, campando sin control y cada vez con un gasto más elefantiásico.

Y mientras tanto, una parte muy importante de la ciudadanía enfangada en el desempleo, en desahucios, en sueldos míseros, viéndolas venir. El dinero del BCE no ha servido para ayudar a los ciudadanos españoles. No ha servido para apoyar a las Pymes, ni al emprendimiento.

¿Dónde está el dinero?

Pues el dinero está y sigue en las arcas de las cajas reconvertidas en bancos, fusionadas unas, otras no. Por ejemplo, los 22.000 millones que el BCE le prestó a Bankia está en el balance de Bankia. Eso sí, camuflados en una maraña de partidas bastante ininteligibles para los no avezados en la jerga contable.

Por lo que hemos puesto de manifiesto, en el caso de Bankia los 22.000 millones le han venido muy bien, en primer lugar al gobierno, que se ha beneficiado de la deuda que ha colocado en la entidad y también muy bien le ha venido ya que gracias a ello es el principal accionista con más del 60% de las acciones. De la misma manera, también le ha venido muy bien al resto de accionistas. Y quien dice el caso de Bankia, dice del resto de entidades.

¿Más crisis en ciernes?

Retomemos lo que decíamos en el primer párrafo del artículo: Medio saliendo la macroeconomía, con un cambio político previsiblemente escorado hacia la izquierda o la extrema izquierda, con las bolsas anticipando algo precisamente no bueno y un escenario económico y político internacional con algunos de los grandes actores en serios problemas.

Lo que es viento de cola para unos: tipo de cambio dólar/euro casi a la par, precios de la energía como hace lustros que no se veían tan bajos, tipos de interés igualmente bajos e incluso negativos y abundancia de dinero, para otros es todo lo contrario.

Hasta ahora China ha comprado todo el endeudamiento de occidente que éste ha generado para financiar su nivel de vida, imposible sólo con la rentabilidad de sus inversiones que no han dado de sí todo lo que prometían. A su vez la economía china ha salido al exterior a comprar buena parte de lo que necesita para llevar adelante su crecimiento en tasa envidiables de dos dígitos.

El crecimiento del gigante asiático ya no puede mirar como hasta ahora lo ha hecho de forma prevalente al exterior. La demanda agregada interna china cada vez más solvente y con un nivel de vida en aumento, debe tomar el relevo, lo que ya ha supuesto una decelaración en la tasa de crecimiento al ser incapaz de absorber los niveles de producción que antes iba destinada al mercado exterior.

Si miramos a Europa, existen muchas dudas de la solvencia de más de una docena de entidades financieras, capitaneadas por el Deutsche Bank que pueden crear un nuevo sutnami financiero de graves consecuencias.

De todos es sabido que los países de la UE hemos renunciado a nuestra soberanía monetaria, además de otras más, y hemos creado un Banco Central al que hemos trasladado la mayoría de las decisiones de política monetaria importantes. Pero, no hemos creado un Tesoro Central Europeo.

El BCE no sabe manejar bien el precio del dinero, los tipos de interés, pero sí sabe maneja con laxitud el sistema crediticio, en el sentido de inundar de efectivo a casi todos los países, creando un espejismo monetario que tapa y encubre los problemas, hasta que si situación de las economías reales ya no aguantan más y explotan las burbujas.

Las bolsas dicen que suelen anticipar acontecimientos, siempre para peor. Cuando las cosas van bien, pues no pasa nada. Pero cuando barruntan algo malo ocurre lo que llamamos la profecía cumplida.

Las bolsas europeas y en cierta medida la americana llevan un inicio de año, no ya de capa caída, sino sumidas en un ciclo más que bajista, alternando con algunos respingos hacia arriba, pocos. ¿Barruntan una nueva crisis? Parece que sí. Las bolsas no concretan nada, pero reflejan estados de ánimo económico colectivo. Nada en concreto, pero un todo en conjunto.

Habla el experto

Yo tengo un santo de mi devoción en esto de pronosticar crisis que es un avezado matemático estadístico, profesor de estos temas, conferenciante y escritor. Nada conocido en la vida ordinaria del común de los mortales, ni siquiera de los medios, salvo para los muy muy expertos y especialistas económicos.

Se trata de Juan Ignacio Crespo licenciado en Ciencias Exactas, estadístico del Estado en el INE, especialista en financiación exterior, funcionario de la Dirección General del Tesoro, Jefe del Gabinete Técnico de la Subsecretaría de Economía y Hacienda. En 1988, abandonó el sector público y se incorporó a Caja Madrid, donde fue miembro del Consejo de Administración de la Corporación Caja Madrid. Trabajó en Caja Duero y fue director general de TPI, filial del grupo Telefónica. Ha trabajado también en Thomson Reuters. Es colaborador habitual de varios medios de comunicación como El País, El Mundo, La Vanguardia, Radio Nacional de España (RNE], Cadena Ser, Televisión Española (TVE) o Capital Radio.

Es autor de dos libros sobre la crisis económica: “Las dos próximas recesiones …” (2012) y “Como acabar de una vez por todas con los mercados” (2014).

Juan Ignacio Crespo ha acertado hasta ahora en todos sus pronósticos, gracias a su metodología consistente en una adaptación del chartismo utilizado en bolsa, denominada como chartismo histórico.

Pronosticó la crisis que se inició en 2008 y se agravó en 2012. En su libro ‘Las dos próximas recesiones’ y el subtítulo completa el reto planteado por el autor: Cómo, dónde, cuándo y por qué se producirán, lo dice taxativamente al comienzo de la obra: “Empezando por la respuesta; después ya habrá tiempo para las explicaciones y los rodeos: la economía mundial y con ella, como no podría ser de otra forma, la española, ha entrado en un periodo de crisis que previsiblemente durará de diez a doce años. […]

En definitiva, Juan Ignacio Crespo, lanzó una profecía cumplida, un aviso: La primera crisis, que se inició en 2008 hasta 2013-14, y la segunda, entre 2016 y 2017, que puede prolongarse hasta 2018. “La situación se restablecerá y será a partir de 2018-2020 cuando se producirá un nuevo y largo período de prosperidad otra vez. Los bancos ya habrán recompuesto sus balances y podrán prestar, así anuncia el libro el final de la crisis presente. “Esta situación durará más o menos diez años porque es lo que tardan en cursar las crisis, es el tiempo que necesita el sistema bancario para restaurarse”.

Más claro: blanco y en botella. Según este experto estamos en ciernes de una nueva crisis, que no será otra cosa que un agravamiento de la que todavía no nos ha abandonado. El paraíso, por el momento, ni está, ni se le espera.

* José Enrique Villarino es economista y consultor, experto en Transporte y columnista de Zonaretiro

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