Los debates

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Richard Nixon (izquierda) y John Kennedy durante el debate en New York en 1960. (Associated Press)

J. E. Villarino*.- Cuando estas líneas vean la luz ya se habrá producido el debate a dos entre los bifrontes del bipartidismo patrio, al que posiblemente le queden pocas horas, aunque PP-Psoe, tanto monta, monta tanto, no se diferencian en los sustancial y son el sistema. Es decir, más de lo mismo.

Nada sustancial se ha dicho en los debates habidos hasta ahora y tampoco nada sustancial se habrá dicho en el debate de anoche. Ninguno de los debatientes va a entrar en temas de corrupción, de reformas electorales, de reforma de las leyes ocurrentes de Zapatero, de renunciar a sus privilegios, etcétera, etcétera.

¿Marketing o política?

No hay vieja ni nueva política. Asistimos a una banalización de la política. En la comunicación de los mensajes, en las imágenes de los candidatos, en la verdad de los contenidos. En la perversión del lenguaje, etc. En todo.

La política, entendida como la gestión de la cosa pública, está agotada. Tantos años de mesnadas de ágrafos, incompetentes, trileros y ladrones han hecho de la política en vez de un servicio a los demás, un modus vivendi. Debaten los candidatos (excepto los censurados porque sí por los bipartidos y el duopolio de comunicación), pero no se debaten ideas, no se debate de política.

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Hay cosas que no se dicen en los debates-espectáculo que están muy de moda, tanto entre los candidatos de la la llamada “vieja política” como entre los “emergentes-de-la-nada”.

Bailes, gastronomía, exhibiciones de ignorancia cultural supina, incomparecencias, bailes de san Vito, todo vale. El caso es salir en la tele y demostrar que se sabe debatir mejor que el contrario, porque los mítines solo sirven ya para los convencidos. Puro marketing.

Otra cosa es si de verdad luego se sabe y se sirve para gobernar. Amigo, ésas son palabras mayores. Lo único que asegura ganar un debate es que se es mejor o peor debatiente. No otra cosa. Debaten los que están en la tramoya, que manejan a los debatientes a su antojo.

Hay temas (las bichas) que ni se mencionan en los debates y que son mucho más importantes para los ciudadanos que la mayoría de fruslerías que consumen el tiempo de los platós. Veamos, a vuela pluma por razones de espacio, algunos de ellos:

El invierno demográfico que les espera a nuestros hijos y nietos

Es quizá el mayor problema que tiene la sociedad española por cuanto afectará a no tardar a las generaciones futuras y va a ser un condicionante para casi todas las variables de la sociedad española: economía, bienestar, empleo, pensiones, sanidad, etc.

Pero sobre todo, la supervivencia de la sociedad española como tal, con un peligro cierto respecto de nuestra identidad. Todo un torpedo en la línea de flotación social.

Nadie habla de incentivar la maternidad, de ayudar a la educación en los primeros años, de auténticas medidas conciliadoras y no los sucedáneos existentes. La familia ha dejado de ser el ADN de la sociedad y ha saltado echa añicos, sustituida por edulcorantes sociales sustitutivos.

Las impagables pensiones futuras

Tampoco nadie dice ni pío. Sí, hablan de la sostenibilidad de las pensiones de si alargar la edad de retiro, de exenciones fiscales a quien siga trabajando, de implantar un sistema mixto, pero nadie dice que las pensiones demográficamente son insostenibles más allá del año 2035 o 2040.

Victoria de los independentismos de aquí a 15-20 años

Tampoco nadie quiere reconocer que los independentismos que campan por sus respetos en España no tienen solución y que hace tiempo hemos traspasado el punto de no retorno. Es imposible borrar de cinco generaciones de catalanes, vascos, y en cierta medida de gallegos, el lavado de cerebro pro separatista y la inoculación del odio a España.

El estado ha desaparecido de esos territorios y los propios órganos institucionales nacionales están copados por élites separatistas que obran contra la identidad nacional española. Consecuencias de un desbarre llamado “estado de las autonomías”, todavía inconcluso.

De la cultura, ni pío

Dejando aparte el ínfimo nivel cultural del 99% de los candidatos y no digamos de los cabezas de listas, la cultura brilla por su ausencia en los debates. En época electoral y no electoral hemos abdicado de divulgar y cultivar nuestra cultura, la histórica y la actual.

Los españoles no sabemos historia, ni nuestra histórica. Leemos poco, o casi nada. Muchos, nada. Y éste es el caldo de cultivo del que salen unos políticos que para ser ágrafos, les falta muy poco. La Cultura con mayúsculas ha sido sustituida por 17 culturillas de nivel pueblerino.

Los valores ni se mencionan en una política corrupta y encanallada

Hemos arrumbado los valores de nuestra sociedad. Es más, no es políticamente correcto hablar de valores, no vaya a ser que a muchos se les vea el plumero.

Los valores han sido sustituidos por eslóganes muy propios de una cultureta nacida al albur de unas desastrosas leyes de educación a cual peor, que ha impregnado toda la sociedad de vulgaridad, donde el esfuerzo y el mérito han sido sustituidos por la dejadez, la ignorancia, el trepe y la mangancia.

La guerra islamo-radical global no se arregla con pactos partidistas

Ya están todos contentos. Ya han firmado el pacto antiterrorista y ya está todo solucionado. Como si a los del terror les importase algo los pactos que se firmen o se dejen de firmar. ¿Por cierto, cuál es el contenido del pacto? Nadie nos lo ha dicho y ya estamos como siempre, ocultándonos las cosas.

Ya no se habla en los platós de los refugiados, que parecen haber desaparecido, una vez que todos los medios no hablaban de otra cosa. Vino el atentado parisino y el tema se eclipsó.

Todo el mundo iba a recibir su cuota parte de refugiados y algunos muchos más. La Europa rica puso de chupa dómine a los países del este que decían que ellos no podían recibir más inmigrantes y que la integración de éstos es pura utopía (que se lo digan a los franceses). Bueno, pues como algunos de estos países, también acabaron levantando muros físicos o menos físicos los países ricos.

Y esto no se dice porque no es políticamente correcto. Da igual las izquierdas que las derechas que todos ellos se ponen la venda del buenismo, que parece ser lo que vende.

Asistimos a una guerra global que se libra en muchos frentes: terrestres, aéreos, navales, digitales, con tácticas terroristas. El terrorismo es para los islamistas radicales no un fin en sí mismo sino una modalidad bélica para otros objetivos estratégicos más amplios.

La “bicha” libertad

En fin, quedan otras muchas “bichas” que ni se mencionan. Por ejemplo, tampoco se habla, o se habla muy poco, del problema medioambiental planetario. Todos los debatientes han mostrado que desconocen el abc del problema y todo se reduce a repetir una y mil veces la palabra sostenibilidad. Y ya está.

La derecha, el conservadurismo, los liberales o como ustedes quieran denominarles se han plegado al discurso de las izquierdas, pseudo izquierdas y antisistema que pululan desde que Zapatero les dio un sitio que nunca se ganaron por si mismos. La derecha, el conservadurismo y los liberales del PP buscan hacerse perdonar sus orígenes. Por ello han renunciado a dar la batalla de la recuperación de los valores tradicionales y, lo que es más importante, la libertad. La palabra libertad está proscrita.

Por eso un centrismo, que es pura geometría sin contenido político alguno, les va a comer la merienda a unos y a otros, al PP por renunciar a su ideología y su sitio y al Psoe porque ha perdido los papeles y se mueve en una constante ambigüedad en el modelo territorial y la economía.

* José Enrique Villarino es economista y consultor, experto en Transporte y columnista de Zonaretiro

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3 Comentarios

  1. Un artículo muy interesante que refleja lo que la mayoría pensamos. Enhorabuena por la redacción del mismo y por compartirlo

  2. UTILIZAR UNA PAGINA MUNICIPAL PARA ESTE TIPO DE COMENTARIOS ME PARECE FUERA DE LUGAR AUNQUE CLARO OS SEÑALAIS EN LO QUE SOIS

  3. Hombre, José Luis, que quizá nos conozcamos por haber trabajado juntos en el ferrocarril. Si así es, me alegra saber de ti. Pero, me parece que te equivocas al decir que esta publicación es una página municipal. Que yo sepa corresponde a una iniciativa privada, como muchos de los periódicos digitales existentes. Si me concretas lo que consideras fuera de lugar, quizá te lo pueda aclarar. Y de lo otro, yo ya me he señalado en lo que soy y quien soy. Gracias, y lo dicho, por saber de ti.

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