Cervantes se resiste

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Y, así, ¿qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación?” Fragmento del prólogo del “Quijote” en la cueva de Medrano en Argamasilla de Alba

J. E. Villarino*.- Al fin parece haber concluido la búsqueda de los restos de Don Miguel de Cervantes. Y a nuestro humilde entender y saber, como conclusión sólo cabe decir: ni sí, ni no, ni todo lo contrario. Así ha rematado sus estudios la comisión de expertos que se han dedicado durante unos cuantos meses con todo ahínco a discernir huesecillo a huesecillo si eran éstos, o no, del insigne escritor patrio.

Las conclusiones del estudio, a la gallega

Se trata de un dictamen a la gallega, que no contenta a nadie y parece contentar a todos. Y digo a la gallega porque este que les escribe sostiene que el máximo escritor de la lengua castellana podría ser de linaje gallego, con igual o similar probabilidad que los huesecillos hallados hayan pertenecido a Don Miguel.

En mi provincia existe una localidad montañera llamada Cervantes, al igual que otra sanabresa, cuyos alrededores parecen estar plagados de lugares, topónimos y accidentes topográficos y geográficos citados en el Quijote. De sobra es sabida la tradición de los antiguos judíos conversos de adoptar nombres gentilicios de lugares geográficos y nombres de localidades para así tapar y lavar su pasado judaico. Bien podría ser Don Miguel descendiente de judíos conversos. Para más señas, a poca distancia de esta localidad de Cervantes citada se encuentra otra denominada Saavedra.

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A mayor abundamiento, se preguntan R. Fraguas y W. Manrique en El País si ¿se ha pensado en cotejar el ADN con el panteón de los Saavedra en la catedral de Lugo? El apellido Saavedra adoptado por Miguel de Cervantes no corresponde al de su madre, Leonor de Cortinas. Se cree que era apellido ancestral de su familia.

Como al principio: nada que no supiésemos

Pero este artículo no iba respecto de la oriundez de Cervantes sino de la búsqueda de sus restos en la iglesia y el madrileño convento de las Madres Trinitarias Descalzas de San Ildefonso.

Sin una prueba definitiva, como sería el análisis de ADN, nada es concluyente y parece ser que éste no es tan sencillo de poder efectuarse con los degradados restos que presumiblemente pudieran corresponder al escritor.

Por ello, el director de la investigación a lo más que se arriesga a afirmar es que con bastante probabilidad algunos de los restos hallados corresponden a M de Cervantes. Pero no éste o aquél. Y decimos, con probabilidad, no con certeza.

O sea, que estamos como al principio. Sabemos lo que ya sabíamos: que en la iglesia-convento de las madres Trinitarias, en algún lugar, estaban los restos de este ilustre señor. Las investigaciones poco más han añadido. Todo igual bajo el sol.

Hasta cierto punto, yo hubiese preferido que el misterio del dónde hubiese continuado. Mejor eso, que saber que cabe la posibilidad -remota, que no la certeza- que se encuentran en el interior de una bolsa, mezclados con otros seis varones, cinco mujeres y otros seis niños.

¿Es que alguien albergaba la esperanza de encontrar un féretro con una inscripción que dijese “aquí yacen los restos del insigne escritor Miguel de Cervantes y en su interior un esqueleto en perfecto estado de conservación?

La señora Botella se queda sin su día de gloria en los anales madrileños

Se nota a las leguas el poco entusiasmo de los investigadores que han llevado a cabo los trabajos y el de sus directores, no tanto por los limitados resultados de la investigación como por la imposibilidad de hallar otros diferentes a los obtenidos.

Más bien se nota la mano de los políticos que, próximas las elecciones, creen que los ciudadanos les vamos a votar porque ellos se atribuyan el hipotético éxito de un puñado de investigadores que en este caso no ha sido tal.

También les mueve el afán delirante que todos los políticos persiguen de pasar a la historia como quienes descubrieron tal o cual efemérides, cual es el caso de nuestra regidora municipal la señora Botella, deseosa antes de irse de pasar a las crónicas madrileñas, por hache o por zeta.

Llegan incluso a justificar este proceder por meras razones crematísticas y llegan a decir que sería muy bueno que apareciesen los restos de Cervantes porque de esa forma se revitalizaría el madrileño barrio de las letras donde se ubica el monasterio que acoge sus presuntos restos. Vendrían aviones y aviones llenos de turistas a peregrinar a la tumba y mausoleo de nuestro escritor número uno y se venderían muchos llaveros con su efigie en sus alrededores, decimos, con ironía, nosotros.

Corolario

El sitio exacto donde reposen el fémur o la tibia de Cervantes -que visto lo visto pueden reposar en sitios distintos- parece ser muy importante para quienes nos gobiernan ya que en ello se gastan lo que haga falta, pero no así para que día tras día la cultura y la literatura de Cervantes y otros muchos sea conocida por nuestros estudiantes en sus planes de estudio y no sigan demostrando una formación mostrenca en los valores culturales.

Es muy importante para los políticos conocer que un huesecillo perteneció a Cervantes, pero para ellos no es importante que la cultura tenga el mayor tipo impositivo del impuesto sobre el valor añadido.

Obras son amores y no buenas razones dice el refrán. Cultura es que nuestros estudiantes y todos, conozcamos la obra del Príncipe de los Ingenios, lo que de ella se aprende, la sutileza de sus argumentos y el prístino y bello castellano con que está construida su obra toda, tesoro esplendoroso con el que hoy nos entendemos y hablamos más de 500 millones de personas en este planeta. Esto parece darles igual.

* José Enrique Villarino es economista y consultor, especialista en Transporte, y miembro del Foro del Transporte y el Ferrocarril (FTF).

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