Jimmy Barnatán: “Hay que volver a conectar con ése que va a escucharte”

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G. Bravo.- Este martes entrevistamos al actor, escritor y cantante Jimmy Barnatán en su estudio de grabación de Alcalde Sáinz de Baranda; un cuarto bastante pequeño si se compara con las historias que guarda entre sus paredes. Por ahí se han dejado caer muchos artistas españoles -humildes y famosos- y de su paso sólo se han percatado algunos vecinos y la portera, que es quien controla la llave.

Encendida la cámara, Barnatán confiesa que esto de cantar -y grabar lo que canta en discos- es algo que hace desde hace tiempo. “No me gustaría que la gente pensara que esto es un capricho como el que han tenido otros actores. Yo canto desde que tengo uso de razón”. Tanto es así que el jueves pasado, Jimmy y algunos instrumentos de su banda dieron un concierto intimista en el Ayre Gran Hotel Colón “al más puro estilo jazz americano”, algo que pretender repetir al menos dos veces al mes.

Hijo de padres célebres y escritores, lo cierto es que el chico lleva el talento en los genes, aunque su fama como actor -y más concretamente la de actor de comedia española- obliga al espectador a un verdadero ejercicio intelectual que seguramente no sería necesario de no haber aparecido en Torrente o en Los Serrano. Con todo, escuchar la voz de Barnatán en concierto por primera vez es algo así como ser Stephen Hawking y que se te aparezca la Virgen de Lourdes.

Imposible olvidar la noche del pasado 18 de octubre, en plena inauguración del ‘Café del Ayre’, cuando Fernandisco le pidió a un -aparentemente- tímido Barnatán que se “cantara algo” para todos los asistentes. Jimmy accedió y se arrimó a un piano de cola que hasta el momento parecía de adorno para interpretar algunos de sus temas mientras el pianista improvisaba con él. Hacía mucho que nadie veía tantas caras boquiabiertas, teniendo en cuenta que todos los presentes ya habían cenado.

Este jueves 10, Barnatán y su banda darán un concierto-presentación de su segundo trabajo After The Blue Times a las 21:30 horas para todo el que quiera acercarse a la azotea del hotel, la misma en la que Fernandisco pincha cada mes. Les aseguro que no tienen nada mejor que hacer.

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