Abierta por primera vez la Sala de la Corona del Palacio Real

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F. Mollá.- Patrimonio Nacional ha ampliado la visita pública al Palacio Real de Madrid con la apertura de la Sala de la Corona, que contiene los símbolos más representativos de la Monarquía española, entre ellos, la Corona y el Cetro pertenecientes a las colecciones reales.

Ninguno de los dos había sido expuestos al público, mostrándose exclusivamente durante actos ceremoniales., como el celebrado el pasado 19 de junio en el Congreso de los diputados, con motivo de la proclamación del Rey Felipe VI.

Aquel día estos dos objetos históricos salieron de la cámara acorazada por primera vez en 34 años. No se exponían desde el año 1980 con motivo del traslado a España de los restos mortales de Alfonso XIII para su enterramiento en El Escorial (Madrid).

La nueva sala estaba situada hasta ahora en la denominada Cámara de la Reina María Cristina.

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La Corona procede del reinado de Carlos III y fue realizada en plata cincelada, repujada y sobredorada.

El Cetro data del reinado de Carlos II y está compuesto por cristal de roca, filigrana de plata sobredorada, esmaltes y granates engastados. Tanto la Corona como el Cetro ostentan un importante carácter ceremonial y simbólico, y se utilizaron en la proclamación de S.M. el Rey Felipe VI, según informa Patrimonio Nacional.

En esta sala, también se expone el collar de la Orden del Toisón de Oro, la más alta condecoración que concede la Monarquía española.

Realizada en plata sobredorada y oro, fundidos, cincelados y esmaltados, la pieza que se muestra procede del reinado de Isabel II, quien la impuso a la imagen de la Virgen de la Real Basílica de Nuestra Señora de Atocha en 1854.

El sillón original del salón del trono del Palacio Real de Madrid es otra de las piezas incorporadas a la sala. Perteneciente al Rey Carlos III, cuya efigie reproduce en su respaldo, ha servido de modelo para los tronos posteriores.

Asimismo, la Sala de la Corona alberga la denominada Mesa de las Esfinges, de estilo imperio y adquirida por Carlos IV en 1803, es una de las obras maestras de los muebles franceses que custodian las Colecciones Reales. En ella, S.M. el Rey Juan Carlos I sancionó la Ley Orgánica por la que se hacía efectiva su abdicación el pasado 18 de junio, cuyo texto también se exhibe.

Completa la sala, un ejemplar del discurso de la Proclamación de S.M. el Rey Felipe VI, firmado expresamente por él mismo para que se exponga en ella. El Palacio Real de Madrid se encuentra abierto al público todos los días de 10.00 y las 18.00 entre los meses de octubre a marzo y de 10.00 a 20.00 horas entre los meses de abril a septiembre.

Joyas del reinado de Isabel II

La Corona y el Cetro se han utilizado como icono de la Monarquía en las ceremonias de proclamación de los Reyes de España desde el reinado de Isabel II así como en las ceremonias fúnebres de los monarcas.

La Corona Real, de plata sobredorada, data del año 1775 y fue fabricada en Madrid por el platero de cámara de la Real Casa Fernando Velasco desde el 1748. No obstante, en una de las diademas figura también la fecha de 1788, lo que indica que pudo sufrir algún deterioro o ser modificada, según Patrimonio Nacional.

Las grandes dimensiones de la Corona -una altura de 39 centímetros, un diámetro de 40 centímetros y casi un kilogramo de peso- demuestran que siempre tuvo un carácter ceremonial y simbólico. De hecho, en todas las ceremonias de proclamación se ha utilizado solamente de manera simbólica ya que no hay colocación. La Asociación Española de Tasadores de Alhajas estima su precio de salida a subasta en torno a los 100.000 euros, principalmente por su valor histórico. Sin embargo, su valor económico -determinado por sus materiales- es mucho menor y rondaría los 6.000 euros.

El Cetro, fabricado a mediados del siglo XVII, mide 68 centímetros de largo y está formado por un bastón con tres cañones de plata sobredorada recubiertos por filigrana vegetal y esmalte de color verde y azulado. Los cañones se juntan por anillos de granates de talla en tabla y tiene un remate de gran bola de cristal de roca tallada a rombos.

Aunque se describe en el inventario tras la muerte de Carlos II, se desconoce su origen y su autor es desconocido. Es más, no aparece en ninguno de los retratos oficiales de los monarcas hasta el siglo XIX .
En concreto, en varios retratos oficiales de Isabel II –ubicados en el Banco de España, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla y en el Museo del Romanticismo de Madrid– la Reina lo sostiene en su mano.
Responde a los modelos de bastones que se utilizan como elementos distintivos de la realeza y de la nobleza en Centroeuropa. Asimismo, coincide con ellos en la longitud de su mango y en el remate esférico.

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Dónde

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